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Jack Harrer cubre el culazo de Bob Marghiela a pelo y relame toda su corrida después de hacerle una paja | Bel Ami Online

Hacía ya algo más de un año que Jack Harrer había conocido a Bob Marghiela. Surgió de manera casual, cuando Kevin le trajo hasta la habitación y entre los dos decidieron hacer un casting improvisado en el que Jack sucumbió al placer del tremendo culazo de Bob y acabó dándole lo suyo mientras Kevin lo grababa todo intentando resistirse a la tentación de convertir ese casting en un trío.

En estse segundo encuentro, todo fue mucho más premeditado y a solas y tanto uno como otro sabían lo que esperar. Jack rompió el silencio y la timidez que demostraba Bob, que estaba en esos momento sentado al borde de su cama, se bajó los pantalones de deporte por las pantorrillas y le enseñó esa generosa y enorme polla que llevaba colgando, esa por la que seguramente habría estado suspirando todo el tiempo que no se habían visto.

Mira que Bob tenía una boca grande, pero es que el pollón de Jack era descomunal y su cipote le bastaba para dejar satisfecho a un tio. Aún así, Bob hizo un poder y la abrió a tope para abarcar todo el trozo de polla que le pudiera caber. No llegó ni a la mitad, pero se puso las botas. Jack desnudó a Bob, le empujó para que se tumbara en la cama, agarró su minga con la mano y le devolvió la mamada.

La tenía larga, venosa y maciza, muy apetitosa, tanto como el culito que estaba a tiro de piedra. Metió las manos por debajo de su trasero, se lo elevó y le relamió un poco la raja y el ojete, lo justo para dejarlo lubricado con su saliva y poder penetrarle sin condón. Bob se derritió de gusto y le abrió todas las puertas. Las sensaciones que le producían esas culeadas largas y potentes, que creía ya olvidadas, esa enorme polla rellenándole el culo, volvieron a hacerle el hombre más feliz del mundo.

Miró a Jack mientras se lo follaba concentrado en la juntura entre su pene y el culo. Notaba en él algo diferente. Más hombre, pero a la vez conservando a ese adolescente gamberro que siempre llevaba dentro y que llegaba a conseguir que cada experiencia con él en la cama fuera distinta y especial. Esa vez él llevaba el mando e hizo un espectacular uso de su polla para cubrirle cada hueco.

Después de plantarle una buena dósis de esperma en la raja del culo, Jack bajó de nuevo a chupársela a Bob. Entre su cara bonita, sus ojazos y su mano experta masturbando pijas, se corrió en su mejilla y sus labios y Jack se lo relamió todo. Todavía se estaba rechupeteando los dedos cuando se quedó tumbado en la cama junto a Bob, sonriendo de la cerdada que acababa de hacer. Y es que todavía no había desayunado.

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