Viktor Rom satisface el culazo tragón de Bruno Cano a pelo sobre el banco de trabajo | Fucker Mate

Daring Newcomer

Desde hacía unas jornadas, Viktor Rom había descubierto que Bruno Cano, el chico nuevo a su cargo en el curro, estaba más tierno de lo habitual y le miraba más en aquellos días en los que hacía tanto calor que no les quedaba otra que trabajar con los torsos desnudos. A decir verdad, Viktor también se había fijado más en el chaval, en su carita de angelito y gamberro, en su cuerpo definido, en el tatu que llevaba en su pecho.

A veces le decía que se iba a echar una meada y comprar unas birras, pero la verdad es que se escapaba a la caseta de al lado para hacerse una paja pensando en el chaval. Todo por no contarle lo que sentía por él, hasta que un día fue demasiado evidente por parte de los dos como para frenar las ganas que se tenían en uno al otro. Bruno no dejaba de mirarle. Viktor, que estaba bebiendo agua, retiró los brazos a cada lado de su fornido cuerpazo y se amasó el paquete ofreciéndoselo al chico.

Él se acercó lentamente y tocó con su mano el fruto prohibido. Por la inocencia con la que le tocaba el paquetón y por cómo se mordía el labio inferior, intuyó que ese chaval tenía muchas ganas de rabo y no sólo eso, sino que pocas o ninguna vez había probado una tan grande como la suya. A Viktor le puso cachondísimo ese aire de tímido que desprendía. Le volvía loco.

Para cuando el chaval se agachó y le desabrochó los botones de los vaqueros, Viktor tenía la polla bien burra por él y para él. Aunque pareciera timidito, no veas lo bien que chupaba pollas el colega, lo cojonudamente bien que las amasaba entre sus labios, con la boca llena. Cuando incluso los más veteranos se lo pensaban dos veces antes de tragarse su rabo, llegaba este chavalín y se la encajaba hasta el fondo de la garganta digiriéndola hasta rozar con su nariz los pelos de la base de la polla.

Empezó a adorar esa mirada de ojazos negros, de cachorrito indefenso pero a la vez tan vicioso. Su polla empezó a llenarse de babas y Viktor no pudo refrenar el impulso de cogerle la cabeza con las dos manos y follarle toda la boca. Luego dejó que Bruno le limpiara el sable de nuevo, a su manera, una que le puso el pito más tieso todavía, si eso era posible, alternando entre mamada y relamida, dejando que el inmenso pollón rebotara sobre su cara, encharcado en su propia saliva.

Le dejó abandonado, con la pirula más tiesa que una estaca apuntalando el techo, de pie sobre la escalera. Le preguntó adónde iba. Vio cómo se tumbaba sobre el banco de trabajo y echaba la cabeza hacia atrás. Viktor bajó emocionado los peldaños de la escalera y le metió un gag the fag, pero no como lo hubiera hecho con otro chico. Con Bruno lo hizo lentamente, intentando no hacerle daño. Le animó a elevar el culete y se hicieron un improvisado sesenta y nueve amándose la polla y el culo respectivamente.

La sorprendente hendidura de la raja del culo de Bruno resultó ser una apasionante atracción para Viktor, que no paró de escupir encima y de repasar con su habilidosa lengua. Le dejó la raja empapada en saliva para la llegada, le soltó en el banco y siguió follándole la jeta, viendo cómo su enorme rabo penetraba por su boca y tocaba fondo desplazándole la nuez de la garganta.

Dejó a Bruno tumbado bocarriba, pero esta vez mirando hacia él. Palpó su raja para comprobar que aún seguía húmeda y por si acaso se humedeció los dedos metiéndole un nuevo repaso antes de colocar el rabo en el hueco y forzar su entrada. Encajó de vicio, como si estuvieran hechos el uno para el otro desde el momento de la creación y no tuvo problemas para follárselo sin condón.

Ese culazo atrapaba su polla sin remedio, como una esponja atrapaba el agua. Después de casi ocho horas de curro, Viktor siempre tenía energías para follarse un buen culazo dándolo todo. Le jodió el ojete a pleno pulmón, metiendo y sacando entera su barrena, estampándole los huevos. Bruno estaba riquísimo. Apreció su primera gotita de sudor resbalando desde el cuello hacia el valle de sus pectorales, dibujando una línea que mancillaba su tatuaje y ese torso musculadito, bronceado y suave.

Le dio por culo, más fuerte ahora que no tenía que mirarle a los ojos y preocuparse por sus sentimientos. Eso lo dejó para más tarde, cuando le preguntó si quería ser, además de su jefe, su amigo. Bruno respondió que sí y acabaron de pie, follando en volandas, Bruno abrazado fuertemente a Viktor que no dejaba de empalarle una y otra vez con su travesaño. Se miraban, se divertían.

Le reventó el culo por última vez dándole por detrás. Luego volvió a tumbarle sobre el banco de trabajo. Bruno ya había perdido hacía tiempo sus calzones y se la estaba pelando mientras Viktor se desfogaba desvalijándole el ano con su polla. El chaval se dejó el caldo de cultivo encima, un charco de leche como gelatina meneándose en su ombligo.

Viktor sacó la verga de su culo y se puso junto a su carita pajeándose la polla. Seguido de un intenso gemido desgarrador, Bruno recibía la primera dósis con la boca abierta, un lefazo que le dibujó un bigote de leche, seguido de borbotones de esperma que le inundaron la boca. Se quedó besando y rechupeteando el rabo corrido sobre su cara, con los morros mojados. Sobre su mejilla izquierda ya se iban resecando los lechazos, que dibujaban finas líneas desde la comisura de su boca hasta la oreja. Más allá, la pintura azul del banco de trabajo había también recibido gotelé. Cinco minutos más tarde volverían al trabajo, pero cuando acabaran la jornada, tenían otra cita.

 VER DARING NEWCOMER EN FUCKERMATE.COM

 VER DARING NEWCOMER EN FUCKERMATE.COM

Mostrar más
Botón volver arriba