El dotado Kell Fuller se desnuda y perrea sobre la cama mostrando su impresionante culazo | Bentley Race

Se lo comía todo, cuando veo a Kell Fuller de rodillas en el sofá dándome la espalda, con las piernas separadas, ese culazo impresionantemente apetitoso con una buena raja donde hundir mi polla, los huevos peludetes entre los muslos y un buen colgajo de polla que los sobrepasa. Con gusto metería la cabeza entre sus piernas y se lo comería todo como un cerdo.

Al darse la vuelta se levanta la camiseta. El adolescente que conocí se ha convertido en todo un hombre con ganas de dar caña. Unos pectorales duros y fuertes como una roca surcados por un bosque de pelos. Alrededor del ombligo más pelambrera, que me conduce hacia su zona más íntima. La tiene dormidita y aún así me encanta su forma. Puedo intuir la forma de su capullo escondido debajo del pellejo.

Hoy no me toca verla crecer, porque hoy Kell ha llegado con ganas de perreo. Se pone a cuatro patas sobre la cama, con el culo en pompa y empieza a menearlo hacia adelante y hacia atrás fingiendo que me lo follo, soltando gemiditos sonoros que no hacen sino ponerme más cachondo y desear meterme dentro de él. De momento meto los morros en su raja caliente y exploro con la lengua sus profundidades.

Los gemidos se intensifican. Sigue meneando el trasero al compás. Quiere rabo. Le voy a dejar con las ganas, igual que él me ha dejado con las ganas de ver crecer su enorme polla. Le trabajo el ojete con la boca, con los dedos. Me separo unos centímetros para admirar mi obra. Unos pelazos negros mojados con mis babas y el agujero rosáceo y dilatadito. Miro hacia abajo y veo mi rabo que está pidiendo entablar batalla. Quién soy yo para negársela.

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