Espiando a Kell Fuller y su larguísimo rabo en el cuarto de baño | Bentley Race

Hace ya casi dos años de ese chavalito guaperas llamado Kell Fuller que ponía a todos los vecinos cachondos en la terraza y que zorreaba en el parque. Entonces tenía poco más de dieciocho y ahora es todo un hombrecito que por primera vez se ha dejado crecer la barba y el pelo, dándose un aire más varonil. Eso sí, su precioso culazo y su larga polla siguen ahí, para relamerse.

Ben se lo ha llevado al baño. Quiere espectáculo privado. Kell está desnudo, apenas con un bañador tipo slip con un paquete descomunal. La tiene tan grande que lo rellena todo. Se los baja por las rodillas y hace lo que todo buen estríper haría, poner cachondo al personal. Se agarra la polla y los huevazos con una sola mano para esconderlos, pero no puede abarcar tanto, casi todo queda a la vista.

Se la suelta pero todavía no deja que se la veamos. Se da la vuelta y menea el culazo mojado y lleno de espuma. Entre sus piernas abiertas se dibujan sus pelotas llenas de pelos. Da media vuelta y la enseña toda, ahí colgando, larguísima, naciendo de una buena mata de pelos y cayendo hacia abajo. Se hunde en el agua de la bañera y el rabo se queda flotando sobre su cuerpo, un pijote bien guapo con la capucha puesta.

Al salir de la bañera, la espuma se ha acomodado alrededor de la base de su largo pene y el calorcito del agua ha hecho que la piel se estire y se pegue. Se le ve perfectamente el contorno del cipote, completamente recubierto de piel y con un buen pellejo colgando. Entran ganas de meterse entre sus piernas y mordisqueárselo antes de metérselo dentro de la boca.

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