Johnny The Kid se folla a pelo a su hermanastra Gabriela Lopez y se corre en sus tetas dentro de la caravana | Reality Kings

Family Road Trip Dick

Sus padres se habían puesto de acuerdo para joderles las vacaciones. Johnny The Kid y su nueva hermanastra Gabriela Lopez tendrían que pasar todo el verano viajando en una caravana, sin tener ni un momento de intimidad, dejando que sus padres les siguieran tratando como a dos adolescentes cuando ella tenía unas buenas tetas y él pelos en los huevos, una generosa picha y leche en los huevos para dar y regalar.

Hasta les habían obligado a ponerse una ridícula camiseta que dejase bien claro que la familia Lopez estaba de vacaciones. Por si alguien todavía no se había enterado. Sin más chicas en las que fijarse, sin querer Johnny abrió la puerta de la caravana justo cuando su nueva hermanita se estaba colocando la prenda. Pudo ver sus hermosos pechotes morenitos, enormes, con unos pezones para amamantar. Se quedó con la boca abierta y una erección difícil de rebajar.

Hasta ahora nunca se había fijado así en ella, pero la falta de intimidad y estar todos tan juntitos hacía que se dieran ese tipo de situaciones. Eso y que la madre de Gabriela se diera cuenta de la trempera que le había provocado al chaval con su actitud. Como pudo, mientras Gabriela aguantaba la charla, Johnny fue a la parte trasera del vehículo, corrió las cortinas y comenzó a poner remedio a su problema.

Lo primero fue liberar su polla de los vaqueros y lo segundo agarrarse la trompa y pajeársela, cerrando los ojos y pensando en esos pechitos de lujo entre sus manos y los pezones chupados por sus labios. El rabo crecía y crecía y se le acumulaba la leche en los huevos cuando apareció su hermanita, que de tonta tenía poco y sabía lo que estaba haciendo Johnny en la habitación a esas horas intempestivas, esas cosas que hacían los chicos cuando se encerraban en algún lugar de la casa sin sentido.

Para qué soñar con sus tetas cuando podía tenerlas. Gabriela separó las manos de Johnny de su polla y ella se encargó de recoger le testigo. A Johnny le habían enseñado a ser respetuoso con las chicas, pero viendo cómo una le estaba pelando la polla, no pidió permiso para echarle mano a una teta. Al tocarla, tan suave y redondita, casi se le sale la lefa. Qué bien lo hacía la cabrona, se notaba que estaba acostumbrada a manejar pichas.

Con papi y mami al volante a punto de salir hacia el próximo pueblo, se acomodaron en el sofá de la parte media de la caravana. Gabriela se había puesto un edredón por encima y cuando Johnny se acercó, le enseñó todo el chochámen. Le puso una mano en la cabecita y empujó hacia abajo. Hacía tantos días que Johnny no se comía una almeja que le supo a gloria.

Al final el viajecito no iba a ser ni tan malo. Es lo que pensó Johnny cuando su nueva hermanita le dio la espalda y se sentó sobre sus piernas, encajando a pelo su larga polla dentro de su coño. A Johnny se le puso dura como una estaca y aguantó como un buen soldado los saltos de esa gata en celo. Gabriela se la sacó de dentro y se retiró a un lado para ver cómo se la había dejado. Johnny nunca había visto su polla tan grande y dura.

Al borde, al límite de ser pillados y Johnny al límite de la corrida cuando Gabriela se dedicó a hacerle una manola con las tetas, la cosa que más le gustaba, el edredón se convirtió para los dos en el mejor aliado, capaz de esconder todo en un segundo sis sus padres miraban hacia atrás alertados por los gemidos. Para ellos no dejaban de ser dos jovencitos con ganas de cachondeo.

La cosa se estaba poniendo caliente. Volvieron a la parte trasera, donde tenían más intimidad para desnudarse por completo. Él se tumbó en la cama, ella se ancló a su polla y le abrazó. Los dos más juntos que nunca, Johnny intentando despejar la mente, controlando a carga de las pelotas que veía cómo se le iba por momentos al sentir las tetas sobre su cara, los duros pezones retozando sobre sus pectorales.

Mientras ella desvalijaba su polla una y otra vez haciéndola entrar y salir de su apretado coño, a él comenzaba a írsele la situación de las manos. La puso a cuatro patas y tomó el control dándola por detrás. Gemía tan alto con su larga polla penetrándola que tuvo que callarla poniéndole una mano en la boca. Mamada, gayola con las tetas, follada. El viaje se les estaba pasando en un santiamén.

Johnny ya estaba sudando la gota gorda y la lefa acumulada en los huevos le rebosaba ya por la punta de la polla. Era el momento de culminar con unos buenos trallazos lo que había comenzado hacía unos minutos al verle las tetitas a su hermanastra. Se puso de rodillas en la cama y se la pajeó apuntando en dirección a esos pechitos hermosos y grandes de duros pezones.

Empezó a disparar la leche y al verla salir Gabriela le acercó una de las tetas para que se la llenara bien de semen. Menudo entrecejo de lefa le había dejado entre pechuga y pechuga. Johnny la seguía teniendo dura y así la seguiría teniendo cada puto día que durase ese viaje en familia.

Se puso detrás de Gabriella y empezó a palmearle los pechitos, ahora cubiertos con su rica y calentita leche. En ese momento apareció la madre. Johnny volvió a zafarse aprovechando el rapapolvo que le estaba cayendo a Gabriela. Él tuvo también lo suyo con su padre, que le vio salir metiéndose la polla por los pantalones y subiéndose la cremallera. Y más que les quedarían de esas, porque no iban a renunciar al gustazo de una buena polla lechera y unas suculentas tetas por unos cuantos gritos.

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