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Un daddy chulazo se folla a su chaval y al novio sin condón | Latin Leche

Los secretos de familia al descubierto. El cazador no podía imaginar ni por asomo que su vídeo número cien iba a terminar con un daddy guapísimo y varonil follándose a su hijo y al novio de este sin condón, pero estaba a punto de suceder. Encantado con el regalito de la pérdida de virginidad a pelo que los dos chavales latinos le regalaron para su videoteca, el cámara ha vuelto a por más.

Está de nuevo en casa de uno de ellos, entrevistándoles antes de que se pongan a follar, porque desde que se conocen, es lo único en lo que piensan. Hoy allí no va  apoder ser, porque el padre del más pequeño está a punto de llegar. Se abre la puerta y aparece un daddy que está de puta madre, varonil, con su barbita, brazos y piernas peludetes. Está cansado y apenas se fija en quién tiene en casa. Los amigos de su hijo, piensa, como cada día. Justo el rato en que su padre se va a dormir es el que ellos aprovechan para darse el lote en la habitación de al lado.

El amigo especial del hijo dice entonces algo que puede molestar a su novio, que su padre está muy bueno, incluso más que el hijo. Hasta el hijo lo reconoce. El cámara también. Les propone entonces algo demasiado fuerte, intentar convencer al padre para que se una a la fiesta. No hay nada que más le guste al cazador que ver a jóvenes y maduros dando rienda suelta a la lujuria de sus pollas, haciendo que en la cama dejen de existir los saltos intergeneracionales. Además, con ese padre, que perfectamente puede hacerse pasar por un tio de poco más de treinta, la cosa podría pintar de lujo para celebrar los cien vídeos.

Con el consentimiento del hijo y el beneplácito del novio, que está encantado con la idea de que follar con padre e hijo, el cámara pasa a la habitación del padre, que estaba a punto de echarse la siesta. Lleva un polo que le remarca los biceps y el pantalón vaquero ajustado marcando culo y paquetón. Lo primero las cosas claras. Lo que su hijo lleva cada tarde a casa no es un amigo para estudiar mates, sino su novio, su hijo ha dejado de ser virgen nada más cumplir los dieciocho y él ha grabado ese momento especial en que su chaval es penetrado a pelo por una buena polla.

Lejos de enfadarse, se muestra comprensivo. Al fin y al cabo él tuvo a su hijo con apenas quince años, así que quién mejor que él para comprender la necesidad de experimentar en el sexo. Viendo que no le sorprende nada, el cámara tira de la manta un poco más para hacer la cama. Parece ser que el hijo ha heredado los buenos atributos masculinos del padre. No lo niega. Cuando le ve ducharse y tal trata de no mirarlo, pero cuando viene del gym y ve ese culito y ese paquete marcándose todo, no puede evitarlo.

El cazador quiere saber más, se está poniendo cachondo con el tema. El padre termina confesando que al ver al hijo tan guapetón y con algo importante entre las piernas, de vez en cuando se casca una paja pensando en él. Mientras lo cuenta, la bragueta de los vaqueros empieza a crecer en volúmen. El cámara le pide permiso para tocar. El padre retira las manos, se echa un npoco hacia atrás y se deja amasar el paquete por esa mano desconocida.

Al padre ya le tiene cachondo y a los dos chavales ya les tenía a tono fuera de la habitación, así que les lleva a todos al salón. Los tres en pelotas en el sofá, empalmados. Una situación de lo más rara. El hijo no para de mirar la polla de su padre toda tiesa. Acostumbrado a verla flácida en la ducha, se le hace raro. El cámara le guiña un ojo a los dos y en un periquete el padre recibe un morreo del novio mientras su hijo le devora la tranca con una buena mamada.

¿Vamos a compartir a mi nene?“, le pregunta el padre al novio de su hijo. El otro, encantado, sonríe y responde con un sí que casi parece un gemido cargado de gozo. El daddy se convierte en el objeto de deseo de los dos chavales, que se turnan para comerle la minga. Tan guapo, tan machote, tan peludete, ver a un tio desnudo y tan diferente a ellos se las pone durísimas.

Hace ya un rato que han olvidado los parentescos. El hijo se sienta en las piernas del padre y se ensarta a pelo la polla dentro del culo mientras su novio se pajea delante de ellos. El novio también quiere probar la polla del padre. Siguiendo los pasos de su amigo especial con derecho a roce, coge asiento sobre las piernas de su suegro y se calza la polla por el agujero sin condón.

Curiosetes y expectantes, cuando el padre se casca el pajote final, los dos se le quedan mirando atentos. Están acostumbrados a hacerse gayolas entre ellos y entre chicos de su clase, pero tienen curiosidad por ver cómo se hace un pajote un daddy. El cabrón machote y peludo gime cada vez más alto, se pajea cada vez más rápido y duro hasta soltar una fuente de esperma calentito. El hijo tiene la cara cerca y se lleva una buena propina.

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