Dos chavales latinos guaperas se dejan grabar perdiendo la virginidad a pelo y sacándose toda la leche de las pelotas | Latin Leche

En cuanto recibió el email, el cámara se presentó enseguida en el apartamento. Un chavalito guaperas y decidido quería hacerle un regalo especial a su novio para celebrar su dieciocho cumpleaños y como no sabía qué regalarle para un día tan especial, pensó en algo que marcase la diferencia del paso a la edad adulta, así que qué mejor que follar juntos por primera vez perdiendo la virginidad y tener a alguien experto en la materia que documentase ese primer momento en vídeo.

Antes sí que se habían hecho pajillas juntos y algunas mamadas y tocamientos viendo porno con los vídeos de Latin Leche y a su chico le gustaban tanto que no podía haber mejor regalo para intimar un poco más en su relación. El chico que le había escrito sí había tenido sexo antes, activo al cien por cien, todo un penetrador de culos, pero para su novio esa iba a ser la primera vez.

Cuando tuvo a los dos chavales frente a frente sentados en el sofá, al cámara casi le revienta la bragueta. Los dos tan guapetes, recordándole esa inocencia de las primeras veces con las sonrisas dibujadas en sus caras esperando probar algo nuevo. Si se iba del apartamento y lo dejaban para más tarde, era probable que o se arrepintieran o que lo hicieran sin él delante, así que les propuso hacerlo en ese mismo momento.

Más tarde dejaría que follaran como les viniera en gana una vez le hubiera penetrado, pero no dejó pasar la oportunidad de guiar hacia el mundo del sexo a esos dos jovenzuelos, aunque uno de ellos ya estuviera experimentado. Les hizo quitarse las camisetas. Alzaron los brazos a la par, dejando unos sobacos peludos a la vista que dejaban intuir el paso que habían dado hacia el camino de convertirse en hombres de pleno derecho.

Sus torsos musculaditos de algunas sesiones de gym entre semana todavía permanecían suaceditos y sin pelos. Se abrazaron por detrás en plan colegas y dejaron que el cámara les indicara el siguiente movimiento. Y el siguiente era intentar ponerles cachondos. Sabía que hablar de sexo con chicos de esa edad se las empinaría en segundos.

El chaval que le había escrito estaba realmente morcillón. Se le marcaba la minga por debajo de los pantalones del chándal. El cazador cogió la mano del cumpleañero y la depositó justo sobre el paquete de su novio para que se la magreara. Empezaron a besarse bien calientes y la mano que sobaba la superficie se adentró en la oscuridad bajo los calzones comenzando a hacer una buena paja.

Lo primero que quería regalarle a su chico era una mamada. Cuando se la sacó, la tenía bien dura. Los huevos acoplados a la base del rabo, un pene de un tamaño considerable, superior al de la mayoría de chavales de su misma edad. El chaval que le escribió el mail se tumbó boca abajo y empezó a chuparle la pija a su novio que le agarraba con una mano por encima de la cabeza y llevaba la otra a su precioso culo de futbolista benjamín.

Viendo a los dos tan guapos y con tantas ganas, el cámara se preguntó cómo no lo habían hecho antes. Menuda fuerza de voluntad y más a esa edad donde las pajas caían por doquier. Por primera vez el cámara permaneció más callado que nunca antes en ningún vídeo que hubiera grabado anteriormente. La mamada le tenía encandilado y no podía retirar la vista de esas dos caritas guapas, sus cuerpos musculaditos y la conexión que se creaba entre esos dos adolescentes con la mayoría de edad recién cumplida. Era como experimentar una segunda juventud sin participar activamente en ella.

Mientras hacía darse una vueltecita al cumpleañero para documentar bien su cuerpo en el vídeo, el chaval del mail se pajeaba mirándolo, con la polla bien tiesa y dura entre sus manos descapullándola una y otra vez. El cabrón tenía la piel más cercana al cipote de color rojizo, algo que cualquier tio sabe a lo que se coresponde, a una intensa sesión de pajas continuadas.

El cumpleañero le chupó la minga y luego, no sin algo de miedo, le dio la espalda, hundió las manos y las rodillas en el colchón mientras su novio, colocándole la mano en la espalda mientras con la otra conducía la polla a la entrada de su ojete, empujaba hacia adentro y empezaba a penetrarle, a desvirgarle sin condón. El cumpleañero hundió la cara en la almohada intentando contener los gemidos de dolor y gusto para expresar lo que sentía.

Miró hacia atrás, intentando en vano ver la pollaza que le estaba partiendo el culo. Se pasó la polla y los huevos entre las piernas, como intentando decidir si se pajeaba o no mientras su chico se lo follaba. Para el cámara fue todo un regalazo asistir a ese desvirgamiento entre dos chavales tan jóvenes pero también todo lo que continuó después, cuando el cumpleañero se sentó en las piernas de su chico y se clavó la polla, saltando lentamente, el rabo entrando y saliendo del interior de su culo.

Después de follarle el trasero por primera vez, el chico del mail acabó con las pelotas bien hinchadas, sentado sobre el colchón y pajeándose. El cumpleañero posó la cabecita en su barriga mientras con la mirada seguía los movimientos de la mano zurciendo la polla. El otro le preguntó si quería leche. Un sí imperceptible pero indudable llegó a sus oídos y se convirtió en pura magia. Se estremeció, cerró los ojos y por su polla empezó a brotar el esperma calentito, unos chorrazos certeros y espesos de crema blanca que saltaron más allá de su puño, cayendo entre sus piernas, en la cara de su colega, desperdigándose entre los dos. Felices dieciocho!

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