Tendencia

Jeb se folla a Blake sin condón y recibe a cambio una alucinante lluvia de esperma | Sean Cody

Adora salir a correr por las mañanas por la orilla de la playa, cuando ni siquiera ha salido el sol, con tiempo por delante para ver amanecer en el horizonte. Adora salir a correr en buena compañía, con otro tio que esté cachas y buenorro, que le motive. Adora el momento de cambiarse de ropa en el coche, donde no hay intimidad, como en un gym, a la vista de cualquiera y sobre todo de su compi de fatigas, verse de cerca en gayumbos, los paquetes, los torsos musculaditos dispuestos a cultivarse un poco más.

Va corriendo a su lado y Blake no para de mirarlo. Si no fuera porque se los había visto en el coche, pensaría que Jeb no llevaba calzones, porque con cada movimiento una voluminosa polla levantaba la fina tela de esos pantalones de algodón grises que se lo marcaban todo tan perfectamente que no dejaba casi lugar a la imaginación.

Aparte de eso le pone cachondo su torso fuerte  y varonil, esos pelitos que le nacen en el valle entre los pectorales. Está deseando terminar de correr para llegar al apartamento y sentir toda su fuerza dentro de él. Llegan los dos sudados y con las hormonas a tope. Le agarra del paquete. Nota su enorme rabo en la mano y se lo pide. Le pide que se lo folle. Sin condón.

Blake se pone a cuatro patas en el sofá de la entrada del apartamento. Jeb trempa enseguida con las vistas de ese delicioso culito blanco, tan contrastado con el morenito del resto del cuerpo. Lo agarra de los cachetes a dos manos y le ciñe la polla dentro del agujero tal y como él quería, a pelo. El rabo duro surca las paredes de su deseoso ojete y le hace gemir como una puta.

Deja que Jeb se relaje y se tumbe cómodamente en el sofá. Se sienta sobre sus piernas clavándose la polla y salta gozándola, primero dándole la espalda y después frente a frente. Es demasiado guapo, está demasiado bueno, no deja de mirar su cara y su torso tan masculino mientras salta y se casca una paja. La leche le sale a presión y a toda hostia, tan fuerte y a tanta distancia que Jeb no podía imaginar la lluvia de esperma que le caería. Los chorrazos dispersos de esperma le riegan entero. No para de salir semen de esa polla lechera y retira la jeta para tomar un respiro. Menudo cabrón. Le ha dejado bien sucio.

VER A JEB Y BLAKE EN SEANCODY.COM

VER A JEB Y BLAKE EN SEANCODY.COM

Mostrar más
Botón volver arriba