Manuel Skye se come el pollón de Bo Sinn en un glory hole y se deja empalar sin condón por la gigantesca verga | BROMO

On The Other Side

Cuando uno sale de casa con un buen peluco en la muñeca o un fajo de billetes en la cartera, debe andar con mil ojos para evitar a maleantes. Y bueno, al fin y al cabo estas son cosas de quita y pon, pero lo que Bo Sinn tiene colgando entre las piernas no es algo que pueda quitarse y para él y para cualquiera que lo haya visto, es un elemento de un valor incalculable.

Por eso quizá no debería haberse arriesgado tanto a la hora de llamar a un número de la sección de contactos de un periodicucho de poca monta donde se anunciaban servicios de glory hole, porque detrás de esos anuncios baratos suele esconderse lo más cerdaco que puedas echarte a la cara. Así que donde él esperaba unos servicios de lujo, de blanco impoluto con sus agujeritos y cabinas, se encontró con un secuestro en toda regla, un baño sucio y lleno de meados y un tablón con un buen agujero por el que dos tipos buenorros le hicieron meter la polla.

Le vendaron los ojos, le ataron las manos y sólo alcanzó a ver la mano de un rubiales guaperas sacarle el rabo de la bragueta para conducirlo hacia el hueco. No había pasado la polla entera todavía cuando una bocahambrienta empezó a chuparle el pollón. Entre que ese tio estaba ya famélico y que su polla era como una barra de pan, se juntaron el hambre con las ganas de comer.

El rubito todavía le tenía cogido por las manos. Se había puesto cachondo y la polla se le salía por encima de los calzones. Se la llegó a tocar en el forcejeo. Pero era un forcejeo para aparentar nada más, porque le estaba encantando la mamada profunda que Manuel Skye le estaba pegando al otro lado. Pocos tios se aventuraban como ese a comerle la pija hasta atragantarse y es que no era fácil tragarse casi treinta centímetros de cilindro y menos con ese grosor.

Cuando se libró de los gamberros que le apresaban, se quitó la venda, se desató las manos y traspasó el tablón para encontrarse cara a cara con su mamón en ese baño sucio y lleno de meos. La mayor parte del tiempo le dio de comer polla. El grosor del tablón que les separaba, le había impedido a Manuel comerse los últimos centímetros, así que ahora se resarció de lo lindo y Bo llegó a asustarse porque nadie le había comido el cilindro jamás hasta los huevos de aquella manera. Notó cómo se iba estrechando y colándose por su garganta y encima el cabrón se lo dejaba ahí un ratito, sin respirar ni nada.

Por primera vez le vio desnudo, antes de que se sentara encima de su polla. Ese daddy tampoco estaba mal dotado, tenía una buena verga. Lástima que le dio la espalda y cogió asiento colándose su pipa sin condón, porque se iba a perder las vistas de ese polloncete rebotando arriba y abajo mientras se lo follaba. A las malas se conformó con su culazo, potente y musculoso, que se merendaba todo su rabo de una manera demencial.

Le hizo correrse mientras aún se lo estaba follando frente al espejo lleno de cal, sobre el lavabo lleno de escupitajos y colillas de cigarros. Manuel se vació los huevos encima cascándose su enorme polla. Bo enseguida sacó la suya de su culo y se disponía a lefarle los huevos y el rabo cuando Manuel se revolvió sobre el lavabo y puso la cara debajo del miembro viril de Bo. Como resultado, se llevó unos buenos chorretes de semen que fueron a parar directos a la boca y le ensuciaron los morros. Ahora no se podía decir que ese baño no llevara la marca de un hombre. Una puta pocilga a la que se unía el olor a macho y la lefa pegajosa en el suelo.

VER ON THE OTHER SIDE EN BROMO.COM

VER ON THE OTHER SIDE EN BROMO.COM

Mostrar más
Botón volver arriba
Cerrar