Paddy O’Brian penetra a Lukas Daken mientras se ducha con la mente y con la polla | MEN

Si una cadena de sucesos puede desencadenarse por el batir de alas de una mariposa al otro lado del planeta, imagina lo que es capaz de hacer el pensamiento humano con esos cordajes invisibles que nos unen estando mucho más cerca. ¿En qué piensas mientras te estás tomando una ducha, cuando un chico que te encanta está esperando en tu habitación desnudo para follar?

Lukas Daken cierra los ojos y se deja llevar por las primeras impresiones, cuando le ha visto aparecer por la puerta. Una cita a ciegas es siempre tan arriesgada que cuando sale perfecta y ves cruzar por la puerta al hombre de tus sueños, no puedes creerlo. Ha intentado que no se le notase mucho lo contento que estaba, ya se lo demotrará en la cama, pero de momento en la ducha está empezando a dar rienda suelta a sus sentimientos por Paddy O’Brian.

Se mete todos los dedos en la boca, es lo menos que espera del tamaño de polla de Paddy, enorme, grande y gorda como le gustan, se pasa una mano por el cuerpo imaginando que toca el suyo. Quiere pensar que tiene el torso algo peludo, que se detiene en las curvas de su tableta de chocolate y en el valle de sus pectorales. La ducha le está sirviendo de pista de entrenamiento para la carrera de fondo que está por venir.

Sale a la habitación y lo da todo como un atleta recién entrenado. Hizo bien en llevarse los dedos a la boca, porque el pollón de Paddy es tremendo, solo que este tiene un cipote golosón que busca perforarle la garganta. Mientras se la chupa, aprovecha para tocar su fibrado cuerpo, todo músculo, duro y terso. Es casi una obligación para un tio así poner el culo y que se lo zumbe como un animal rabioso.

Menudo cipotón, es tan gordo, guiado por una vara tan larga, que lo siente en sus entrañas, dándole por todas partes, haciéndole feliz. Quiere que vea toda esa felicidad, por eso aprovecha para calzarse una paja cuando se lo está follando boca arriba. Paddy también quiere que vea de cerca la alegría de sus cojones. Se pajea sobre su cara y Lukas abre la boca para recibir toda la lefada.

Lukas juraría haber sentido el chorrazo dentro de su boca, pero abre los ojos y se da cuenta de que es agua, de que todavía está en la ducha. Ha sido todo tan real que se da cuenta del poder de la mente, de esas cadenas invisibles. Ahora toca coger la toalla y salir ahí fuera para intercambiar los más sucios pensamientos, alcachofas de ducha y dedos por un buen rabo del macho que se merece.

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