John Murphy se pajea su largo rabo | GayHoopla

Sales de fiesta en la noche ibicenca y ahí está, John Murphy, el chico de tus sueños con el que compartirías el romanticismo y la pasión de una y mil noches de verano. Lleva unas bermudas blancas y una camiseta de tirantes ropa que hace destacar cada rasgo de su espectacular y tatuado cuerpazo. Te lo presentan y el chaval envuelve tu cuerpo entre sus calientes y fuertes brazos. En ese abrazo puedes sentir que el olor del perfume en su cuello te traspasa y te envuelve en un halo de locura momentánea transitoria.

Ahora te fijas bien en su cara, en su bonita, embriagadora y sugerente sonrisa y en sus preciosos ojazos de color azul intenso como el color del mar en el atardecer. Apenas sabe hablar tu idioma, pero tus amigos te dicen que si le dejas quedarse a dormir en tu chalet. Tú estás encantado. Ha sido una larga noche que no da para más pero ni imaginas que la mañana que te espera al día siguiente va a ser la mejor que recuerdes para el resto de tus días.

Te despiertas escuchando el tintineo de una cuchara. Debe estar preparándose el desayuno. Te desperezas, echas una meada mañanera y bajas las escaleras muy confiado. Frenas en seco al ver que, apoyado contra el borde de la puerta de cristal abierta que conduce al patio, John está completamente desnudo como vino al mundo. Puedes ver sus tatuajes, su hermosas nalgas y la luz que se refleja contra el cristal lleva hacia ti la imagen frontal que hace que tu polla se levante como un resorte, la imagen de un tio con una vara larguísima entre las piernas.

Prefieres no delatarte y esperar un poco más. Te escondes tras la pared cuando se da la vuelta y miras cómo el rabo largo se mece entre sus piernas mientras camina. John deja la taza del desayuno en la cocina y se tumba en el sofá. Se coge la polla y empieza a hacerse un pajote mañanero. Se ha pasado un brazo por detrás de la cabeza dejando a la vista sus fuertes biceps y un poco de pelo en las axilas como un buen machote, de los que a ti te molan.

Se la está cascando y ves cómo esa pija cada vez crece más y más y se pone más dura y grande. John se levanta y el rabo cae por su propio peso, más largo que antes, todo morcillón. Vuelve a sentarse y en ese momento se da cuenta de tu presencia. Te mira con sus ojazos y lejos de sorprenderse, parece que supiera que todo ese tiempo has estado ahí espiándole. Se menea el rabo duro empinado y te invita a pasar un buen rato.

VER AHORA A JOHN MURPHY EN GAYHOOPLA.COM

VER AHORA A JOHN MURPHY EN GAYHOOPLA.COM

Cerrar