Vadim Romanov peta el culazo de Peter Connor a pelo y se corre en su boca | Fucker Mate

Para Vadim Romanov era fácil perder el sentido refugiado en los sabrosos labios de Peter Connor. Un momento los tenía en su boca y al rato siguiente se posaban sobre el contorno que su polla dura dibujaba en los calzones. No tardó en tenerlos calentitos, rodeando su largo y turgente nabo, con un buen bocado y rellenando mofletes.

Cuando Peter le bajó los gayumbos, la polla saltó como una diosa, cayendo por su propio peso. Peter, que ya estaba preparado de rodillas, agachó un poco la cabeza por debajo del rabo y lo recogió con la lengua para después introducírselo por la boca y tragar como estaba mandado. Peter cogió a Vadim por los huevos y este a su vez le apretó por detrás de la cabeza para obligarle a comer hasta quedarse sin respiración.

Aprovechó que dejó la boca abierta para meterle una follada hacia el interior de su garganta. Esperaba tan dócil y sin quejarse, que sacó el rabo y le dio una buena tunda de sonoros pollazos en la cara que, lejos de molestarle, le hicieron gemir como una pedazo puta. De momento ese mamón ya había conseguido empinarle el nabo noventa grados.

Se sentó cómodamente en la silla de la habitación contemplando cómo se la chupaba con ganas, a punto de hacerle reventar los huevos. Más de una vez se agarraba a los reposabrazos intentando contener las ganas de soltarle toda la lefa. Alejaba sus pensamientos, pero era mirar de nuevo hacia abajo, ver su polla enorme rodeada por esos gruesos labios y las ganas volvían.

Por el tamaño de su polla, pocos tios se aventuraban a hacer lo que Peter hizo, tumbarse en la cama y poner la cabeza en el borde para dejarse hacer un garganta profunda. Vadim preparó el terreno poniendo la cabeza de Peter entre sus piernas, doblando las rodillas, dándole de comer huevera y restregándole con vicio el rabo por toda la cara. Encontró el camino hacia el hueco de su boca, apoyó las manos sobre su cuello y se la empaló hasta el fondo.

No iba a ser el único hueco que empalase aquella mañana. Poco le hizo falta para preparar el culito moreno que estaba más que listo para recibir su tronco. Fue meterle la empuñadura del cipote y entró solita y super ajustada completamente a pelo.

Vadim regresó a la silla y se aseguró de que Peter se quitaba los calzones para el siguiente movimiento de orquesta. Se sentó y espero a que Peter se sentase sobre sus piernas clavándose la polla. Vadim quería ponerse las botas follándose ese culazo y a la vez mirando cómo el pollón negro le acariciaba y surcaba sus ondulados abdominales de empotrador.

Demasiado grande y gorda para Peter en esa nueva postura, tuvo que agarrarse a los reposabrazos para no sentir el dolor completo de una estaca jodiéndole el culo a toda hostia. Solo cuando su ojete se amoldó a algo tan grande en su interior, Peter llevó la batuta y empezó a bombear el rabo. De nuevo Vadim hizo acopio de fuerzas intentando no dejarle preñado. Todavía.

El puto perreo llegó en la cama. Peter se abrió completamente de piernas, dejándolas hacia arriba, con los pies sobre los pectorales de Vadim, dejando un contraste de color de piel que era puro morbo. Vadim le metió unos zambombazos de ensueño y se permitió el lujo de tirar al fondo, quedándose dentro de Peter unos deliciosos segundos.

Los dos se tiraron a la plancha sobre la cama, Peter besando las sábanas y Vadim sobre él desvirgando ese culazo negro por la fuerza bruta, intentando abrirse camino entre los cachetes que le aprisionaban su gordo rabo. Vadim se incorporó para mirar desde arriba, con todo lujo de detalles, lo que estaba haciendo para que Peter gimiese con tanto placer. No era para menos. Casi parecía arte de magia que un trabuco tan gigantesco entrase a placer por entre esas nalgas.

Antes de terminar, Vadim se tumbó en la cama, Peter se montó encima de él y Vadim lo abrazó con fuerza mientras le metía una culeada desde abajo follándole el culo. Intercambiaron posiciones y entre bufidos Peter le pidió a Vadim su corrida.

Vadim se acercó a la cara de Peter, que esperaba ansioso con la boca abierta y le metió el regalito por la boca, decorándole de lefa los labios que tanto gusto le habían dado. Peter chupó con fuerza, sacándole hasta la última gota de esperma de los huevos, con tantas ganas que Vadim no pudo evitar convulsionarse ante tanto gusto.

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