Reclutar a nuevos alumnos para clases extra se había convertido últimamente en un desafío. Casi nadie se aventuraba ya a explorar nuevos terrenos más allá de los deberes obligatorios. Demasiadas horas lectivas como para perder el tiempo libre. Aun así, Ayun había encontrado la tarea perfecta, el mundo de la fotografía. Sólo necesitaba un modelo para empezar.
Por suerte no se topó con uno, sino con dos. Sahid, el guaperas del instituto, un chulazo que estaba de muy buen ver, cuya pintaca de futbolista hacía que a su paso las chicas mojaran las bragas y a los chicos se les empalmara el rabo. Rob Angel, con su cara angelical, se había convertido en el tio al que todos se llevaban al baño. Decían de él que se le daba muy bien eso de chupar vergas y que su culo era una auténtica aventura para cualquier rabo.
Los dos estaban juntos en el parque cerca del campus, así que les propuso hacer una toma de fotos eróticas aprovechando qjue los dos estaban bien ricos. Cuando casi les tenía convencidos, Edipo, que estaba por allí observando, preguntó a Ayun si podía ir a la sesión para mirar y aprender cómo se hacía. Los cuatro se meterion en una habitación y comenzaron la sesión de fotos eróticas.
Lo primero era obvio. Ayun estaba enamorado de la cara de Sahid, tan atractivo. Le propuso quitarse la remera. Mientras él echaba unas fotos no paró de calentar el ambiente, preguntando a los chicos si les gustaba le cuerpazo de Sahid. Ambos asintieron, sin poder despegar la vista de ese torso perfecto de empotrador. Para subir de tono las fotos, Ayun propuso a Rob tocar a Sahid. El chaval deslizó tímidamente pero con ganas los abdominales del chulazo y al momento se le puso dura.
Ayun sonrió. Su perversa idea iba por buen camino. Con esas fotos todavía no tenía nada firme para hacer algo diferente. Necesitaba algo más fuerte, más cañero, fotos que duplicar y repartir por círculos íntimos de amigos. ¿Se arriesgaría ese joven tímido a tocar el paquete de Sahid? Estaba seguro de que sí. Si había sido capaz de meterse con medio instituto en los baños a comer rabos, eso serí apara él un paseo. Lo hizo después de pedir permiso a Sahid, que aisntió con la cabeza. Su mano se fue deslizando hacia el paquete. Sahid, sin poder aguantar tanta tensión, terminó agarrándole esa mano y plantándola en su nabo. Rob empezó a tocar, a amasar. Enseguida se dio cuenta de que ese cabrón tenía una buena minga.
Le bajó las bermudas blancas y todos alucinaron con su huevera. La polla se marcaba como una pedazo de banana larguísima y gorda en ella. El contorno del pene que se dibujaba bajo la tela de los gayumbos dejaba claro que ese tio estaba muy bien dotado. Le bajó los cazlones y todos alucinaron con su verga, un rabo largo y gordito, encapuchado, y por detrás de la polla, un buen par de huevos colgando.
Por fin, Ayun había logrado su objetivo. No podía ni imaginar la de tios que se pajearían al ver por fin al chulazo del insti desnudo como vino al mundo, con esa pedazo de tranca, esa de la que tanto habían hablado y que era mejor de lo que la habían imaginado. Rob le tanteó la pija y las bolas con la mano y Sahid empezó a empalmar. Edipo, sentado al otro lado de la cama, miraba a la cara de Sahid, luego a su polla, intentando establecer una relación que se le hizo obvia. Chulazo, pollón.
Si se estaba dejando tocar y masturbar el rabo, Rob pensó que Sahid también se dejaría mamar. Acercó la cara lentamente a su pene, le besó el cipote y se lo metió dentro de la boca. Las fotos acababan de pasar de eróticas a porno duro. Sahid puso las manos detrás de la espalda dejándose hacer. Luego las llevó hacia adelante y acarició la cabeza de Rob. Ayun y Edipo, hasta el mismo Sahid, se dieron cuenta de que eso que decían que Rob las mamaba de lujo no era simple palabrería, es que realmente tenía arte chupando pollas.
Hacía ya un buen rato que Ayun no daba órdenes como fotógrafo. Había pasado de director a espectador y sabía que no había nada mejor para sacar buenas tomas que dejar que todo fluyera, que los chicos no estuvieran pedientes de las cámaras. Esos dos lo habían conseguido. Vio en Sahid la mirada de un tio con ganas de meterla por un agujero.
Qué forma de chupar rabo. Lo de Rob era vicio. La amasaba perfectamente entre sus labios, cada vez metiéndose más pedazo de rabo por la boca. Acabó deglutiéndola entera, con el rabo metido entero hasta los huevos y proporcionando con los labios un suculento masaje a la base del pene. Joder, llevaba mamándosela un cuarto de hora y no se cansaba. A Ayun se le escapó por la boca un deseo más qe nuna petición. ¿Por qué no le ponía a cuatro patas y se lo follaba?
Ron ofreció su culo a Sahid, que ni siquiera se acercó a las bermudas paracazar un condón. Se puso detrás del chaval conduciendo el rabo hacia la entrada de su culo y se la metió a pelo. La carita de Rob era de placer y aceptación, con los ojos cerrados, notando cómo su ano se abría para recibir ese pollón duro. La cara de Sahid era la de un auténtico empotrador. Parecía enfadado, furioso, concentrado, lo que le daba un aire todavía más sensual.
Qué guapo era y qué bueno estaba. Ayun y Edipo no habrían pensado jamás poder ver al chulazo más atractivo del insti ya no solo en pelotas, que era más fácil si te cruzabas con él por los vestuarios, sino con la pija en alto y follando y además follándose a otro tio. Aquello era demencial y los dos disfrutaron de cada segundo, más Rob, que estaba sintiendo la potencia de ese machote en su propio fuero.
Sahid le reventó a pollazos. Había subido una pierna a la cama para coger fuerzas y los gemidos de Rob hicieron evidente que se la estaba metiendo a fondo. Entonces Ayun tuvo la iluminación de un fotógrafo. Si Sahid se emocionaba demasiado, terminaría corriéndose y acabaría todo. Les paró y les propuso una maldad insana. Siempre le había molado eso de que dos tios de la Universidad que compartían habitación se la cascasen cada uno en su cama mirándose el uno al otro, como si fuera una competición de pajas.
Cuando les vio a los dos, cada uno en una camita, masturbándose, supo al momento que ahí había cientos de fotos capaces de hacer volar la cabeza a más de uno. Ahora que a Rob se le había puesto durita, se fijaron en que tenía un buen armamento entre las piernas. Menuda pedazo de polla tenía le colega, incluso más larga y gorda que la de Sahid, todo un monumento del que hasta Sahid se dio cuenta.
Y entonces lo impensable ocurrió. Bastó con que Rob le preguntara a Sahid si le apetecía darle una caladita, Sahid se levantó de la cama y se la empezó a chupar. Bombazo: el chulazo del insti desnudo. Bombazo: el chulazo del insti follándose a otro tio. Bombazo: el chulazo del insti mamándosela a otro tio mientras se la menea. Bombazo tras bombazo y Ayun tenía la exclusiva.
Si su carita ya era guapa y varonil, ahora con una polla en la boca, besando un buen cipotón, ya era la repera. Ayun se dio cuenta de que eso iba a acabar así, de que no follarían más, porque Sahid se la estaba cascando para tirar y lo de tener el rabo en la boca era una forma de excitarse. Sahid se levantó, se pajeó sobre el cuerpo de Rob y se corrió encima de él. A cada chorrete que le salía del nabo, fue acercando más la polla hacia la cara y terminó dejándole en la barbilla un colgajo de semen.
Pero para colgajo, el que le salió del rabo cuando Sahid se la estrujó sacándose hastala última gota. Rob lo esnifó, lo paseó por sus napias, por su boca, pero el cabrón del colgajo permanecía ahí, resistiéndose a caer, hasta que al final lo hizo, sobre su boquita y su barbilla. Rob se masturbó su gordísima polla y Sahid se agachó para mjirar de cerca cómo ese pollón liberaba todo ese flujo de semen como si fuera un volcán, primero con algunas eyecciones fuertes y luego brotes espesos que salían por la raja del capullo y se deslizaban por la cara posterior de su rabo. Sahid se metió el cipote en la boca y le rechupeteó toda la lefa.
El chulazo al desnudo, follando, comiendo rabo y lefa. El jovencito al que todos se llevaban a los baños al descubierto, comprendiendo ahora por qué los chicos lo hacían, poque la chupaba de lujo, tenía un culazo y una polla embriagadora a la que no se podía resistir ni el más hetero. Lo que Ayun había captado con la cámara era oro.
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