Tim Kruger empala sin condón el culazo de Blessed Boy con su gordo y enorme pollón | Tim Tales

El príncipe Blessed Boy se había follado a casi todos los hombres del reino, algunos con unas pedazo de vergas enormes que le dejaron satisfecho, pero en su interior seguía sintiendo que todavía necesitaba ese rabo que terminara de rellenarlo por completo y convertirlo en el hombre que estaba destinado a ser, el más feliz del mundo, el mejor follado.

Decidió hacer uso de su espejo mágico y le preguntó abiertamente: «Espejito, espejito, ¿quién tiene la polla más grande y gorda de todo el reino?«. El espejo pasó de reflejar su imagen a volverse morado y le enseñó la imagen en directo de un tiarrón pelirrojo bien grandote que en ese momento se estaba masturbando su gigantesca pollaza. Al verlo, a Blessed se le abrieron los ojos como platos, se le revolucionaron las hormonas y se preparó quitándose la ropa y metiéndose un dedito por el culo mientras pedía a uno de sus soldados que le trajeran presto a ese hombretón.

Los soldados fueron a la cabaña de Tim Kruger y lo llevaron por la fuerza a los aposentos del príncipe. Lo desnudaron. Blessed se puso de rodillas, nervioso, pajeándose su pija. Tim avanzó un par de pasos y metió su gordísima y tremenda pollaza en la boca de ese mamón, que se desvivió chupándosela enterita, gozándola como un pervertido, con los ojos bizcos cuando se la colaba hasta la garganta y depostitaba el cipotón taponándosela entera.

En ese momento Blessed estaba en la gloria, admirando las vistas del pedazo de rabo que todavía quedaba fuera de su alcance y los pelos de la base del pollón. Se apresuró a darle la espalda y ofrecerle su culo. Tim le empaló metiéndole la cigala hasta el fondo y sin condón, provocando que Blessed de derritiera de auténtico placer. Luego se puso bocarriba y se abrió de piernas regalándose a ese machote. Todo su cuerpo varonil, musculoso y peludete para él.

La polla cada vez entrada más suave, más limpia. Blessed supo que no había probado rabo igual en toda su vida, que por fin había llegado el hombre que le estaba haciendo sentirse feliz por completo y bien relleno. Cuando su ojete estuvo lo suficientemente dilatado, se lo cabalgó ensartándose en tamaña pollaza pajeándosela con el trasero. Antes de correrse, quería comerse su esperma. Delicioso. La lefa arrastrándose por su gordísimo cipote, resbalando por la tranca hasta caer en su boca. Se deleitó con ese saborcito y ya, con los morros sucios, se granjeó un pajote que le dejó to ciego.

VER A TIM Y BLESSED BOY EN TIMTALES.COM

VER A TIM Y BLESSED BOY EN TIMTALES.COM

Mostrar más
Botón volver arriba