Jayden Marcos pilla a Brandon Dallas esnifando sus calzones y se lo folla a pelo en la camita | MEN
Locked In For Cum
Eran gajes del oficio de compartir piso con otro tio, el hecho de encontrártelo haciéndose una buena paja en el dormitorio. Jayden Marcos estaba tan concentrado en la tarea, que Brandon Dallas pudo quedarse mirando todo el rato que quiso, hasta el final. Lo primero que le llamó la atención fue la pedazo polla que se gastaba Jayden, una bien grande y gorda. Una cosa era vérsela en el baño bajo la ducha, dormidita, que ya de por sí era bien larga y voluminosa y apountaba maneras y otra verlas ya en plena acción. Era simplemente descomunal.
De ahí pasó a fijarse en el conjunto. Jayden estaba buenísimo, así de claro, con ese pelito corto rizado, atlético, una musculatura envidiable y encima bien dotado. Durante el transcurso de la paja, a Brandon no le quedó otra que tocarse por encima de los boxer. Empezaba a ponérsele bien tocha y más que lo haría, cuando Jayden se corrió encima y no se le ocurrió otra cosa que limpiarse con la primera prenda que tenía a mano, los calzoncillos, dejando su semen bien impregnado en ellos.
Cuando Jayden se largó al baño, Brandon aprovechó para colarse en la habitación, cogió los gayumbos, los esnifó y dejó que la lefa cayera sobre su lengua, resbalando por ella hacia la barbilla y de esta colgando hasta su pecho. Estaba tan dado al morbo que no se dio cuenta de que Jayden acababa de salir del baño y lo había pillado con las manos en la masa.
No era cuestión de enfadarse y menos viendo cómo otro tio se estaba divirtiendo con tu semen. Por suerte para Brandon, Jayden tenía una buena sorpresita bajo la toalla. Se la retiró de la cadera y se lo enseñó a Brandon, que se quedó con la boca abierta. ¿Cuánto hacía que se había corrido? Ni cinco minutos y volvía a estar empalmado, si es que alguna vez se le había rebajado. Además la polla así de cerca parecía más grande todavía. A Brandon le encantaba su forma, larga y gruesa, lo bien que le sentaba a Jayden ese tamaño, en consonancia con su complexión, más grande todavía de lo esperado, los pelitos del pubis formando un triángulo cuyo vértice inferior se perdía en la polla.
Era gorda, muy gorda. Brandon se la acarició con una mano. Ni siquiera podía juntar los dedos. Se la llevó a la boca y se la empezó a mamar sintiendo que verdaderamente se estaba comiendo un buen pollón. Al acercar la mano a la base, rozó sus pelotas con el dorso, calentitas y pesadas. Enseguida las manos de Jayden se posaron en su cabeza, una en el cogote y la otra por debajo de la mandíbula. Jayden comenzó a hacer avanzar y retroceder sus caderas. Le estaba follando la boquita.
Cada vez le presionaba más la campanilla, hasta que en uno de los intentos le sacó una arcada al internarse más allá de donde debía. Jayden cogió los calzones sudados y se los enganchó por la cara y la cabeza. Que ese cabrón esnifara bien su esencia de macho. Se la estaba poniendo bien dura. Era guapete y encima chupaba bien. Se lo llevó a la cama, le puso a cuatro y le comió el culito bronceado.
La erección de Jayden estaba en todo lo alto. Se tumbó en la cama con toda la verga apuntando hacia arriba. Brandos se subió a la cama, cogió ese pedazo de pollón con la mano y se sentó encima de él, dejándolo entrar a pelo poquito a poco y sin condón por su trasero. Nunca le habían metido una tan gruesa. Se sentía como si te estuvieran completando el culo de alguna manera. Y tan puto ajustada que en cuanto Brandon inició el movimiento, el rabo no salía ni entraba, se había quedado amoldado a su ojete.
Era cuestión de tiempo que la polla se deslizara dentro de la raja. Las manos de Jayden se posaron en las nalgas de Brandon y tomó el control, dobló las rodillas y empezó a culearle desde abajo. Toma polla, toma polla. Le puso de lado y le hizo la cucharita, regocijándose en su cuerpo y su cara tan guapa. Las ganas de darle por culo no se le iban de la cabeza, así que volvió a ponerlo a cuatro, él se quedó de pie al borde de la cama y le dio por detrás. Los cojones de Jayden bailoteando hacia adelante y atrás entre sus muslos, cargados de leche, cada vez que la metía y la sacaba.
La naturaleza masculina de Jayden le llamaba a poseer aquello que se estaba follando. Totalmente entregado, abrazó a Brandon por detrás y le hizo incorporarse, pegando la espalda a su pecho, soltándole guarradas al oído. Le abrió de piernas y siguió follándoselo a pelo. Con semejante especímen encima agujereando su ano, Brandon se cascó pajote y se corrió encima. Jayden le siguió los pasos. El tio abrió la boca gimiendo en alto, se meneó la cacharra y por la punta el cipote comenzó a brotar un montón de leche calentita y espesa. El abdómen de Brandon se quedó lleno de pegotes blancos por todas partes.











