Ryder Owens y Noah Asli disfrutan de una terrorífica velada de placer follándose sin condones | ASGmax
End Of Your World: The Promotion
No era una mantis religiosa, Noah Asli era un vampiro. Y no les cortaba y se comía la cabeza de los tios con los que se acostaba, se los follaba y luego les chupaba hasta la última gota de sangre. El día en que su empleado Ryder Owens le pilló succionando el cuello de una de sus víctimas, lo convirtió en su cómplice más fiel. ¿Y por qué a él le perdonaba la vida? Porque lo veía como el tio más guapo y apuesto que había conocido en su vida, y por supuesto no iba a arruinar esa cara y ese cuerpo.
Para qué nos vamos a mentir. A Ryder le iban los tios complicados y siempre le habían puesto a cien los que tenían unos colmillos más pronunciados que la media. Los encontraba tremendamente atractivos y varoniles, aparte de que nunca se equivocaba, si tenía buenos caninos, follaba de puta madre en la cama, dando más caña que el resto de los mortales.
A cien no, a doscientos se le puso el corazón a latir a Ryder cuando Noah le invitó a su chalet y se quedaron en la planta de abajo una fría noche de tormenta. Por supuesto no le había llevado allí para jugar a las damas. Ryder le echó un par de huevos. Si esa tenía que ser su última follada, que al menos fuera la mejor. Le resultó increíble pensar en la estupidez del ser humano, capaz de enfrentarse a peligros inimaginables con tal de echar un polvo, pero luego se le pasó al pensar en los animales en la naturaleza, porque todos, sin excepción, se jugaban la vida por un rato de placer.
Eso era él, un animal cachondo a punto de perder la cabeza cuando Noah se desabrochó la camisa y le enseñó los pectorales. Ryder paseó la cara por ellos de lado a lado impregnándose de su fragancia y de sus pelazos. Acostumbrado a lidiar con niñatos imberbes por los pasillos del instituto, vérselas cara a cara con un verdadero hombre era harina de otro costal.
Parecía que no era eñ único que estaba nervioso. Noah demostró su inquietud por ver lo bien dotado que estaba Ryder. Ya había escuchado cosas que se decían a la salida de los vestuarios, pero quería verlo con sus propios ojos. Efectivamente, Ryder tenía el rabo más largo y bonito de todo el instituto, puede que de todo el condado. A pesar de que se moría por meterse en la boca ese bellezón de polla, mantuvo el morbo intacto besándole por los muslos y el torso sin llegar a meterse un solo bocado.
La suya no era tan larga, pero esperó que le gustara ver un rabo jodidamente tieso y con un cipote bien gordo. Al quitarse los pantalones, el pirulón salió disparado hacia arriba bien duro. Se echó hacia atrás apoyándose en los codos, dejando que Ryder se metiera entre sus piernas y comenzara a acariciarle los huevos con la lengua. La paseó por todo el rabo de abajo a arriba y cuando llegó al cieruelo se lo chupó como si fuera un rico helado.
Tras acostumbrarse al tamaño del cipote dentro de su boca, hizo algo que no esperaba, seguir tragando hasta metérselo hasta el fondo de la garganta. Noah no pudo reprimir un gemido de gusto y cerró las piernas aprisionando la cabeza de Ryder con todo su firme pene dentro. Joder, nada le gustaba más en el mundo que un tio le hiciera esa virguería.
Revolvió a Ryder sobre el sofá dejándolo bocarriba. Deseó hincarle los colmillos, pero se resistió a esa imprudencia. En su lugar le levantó un brazo y le lamió el sobaco, saboreó todo su cuerpo, junto el pecho contra el suyo y se pegó bien al chaval, presionando su firme y larga polla con las caderas, friccionándola bien para hacerle una pajilla.
Siguió deslizándose por su cuerpo y acabó chupándosela, mirándole a los ojos mientras lo hacía, mientras le comía los huevos. Se la devolvió con creces, sumergiendo su kilométrico pollón dentro de su garganta, juntando los pelos del bigote con los de la base de su rabo, la barba con la bolsa de sus pelotas y miró a Ryder, que empezó a mudar el gesto de su rostro por esa expresión entre gustazo e incredulidad por lo que estaba haciendo.
De la polla pasó a los huevos y de los huevos al ojete del culo separándole las piernas y descubriendo su preciosa raja. Muchas alabanzas había escuchado sobre su largo rabo, pero acababa de descubrir otra fantasía. Ryder tenía un culazo el muy cabrón. Le escupió en todo el ojete y se lo empezó a cuidar con la lengua. Ryder tenía unas piernas peluditasque contrastaban con un culo blanquito, sí, también con algunos pelos, pero su agujero era pura obsesión, fantasía.
Noah se sentó en el sofá y Ryder le siguió sentándose sobre sus piernas dándole la espalda, clavándose su polla a pelo. Se puso un poquito de lado, lo que permitió a Noah seguir besando su cuerpo, disfrutando de la larga polla del chaval rebotando con los saltos. Estaba apretadísimo, tanto que Noah sintió que si se la metía un centímetro más acabaría por correrse dentro.
No duró ni un segundo más. Pidió disculpas a Ryder y esperó que se lo tomara como un cumplido, pero tuvo que sacar la polla del agujero y terminó corriéndose en sus pelotas. Menudo culo. Era demasiado pronto para acabar aquello, así que, a modo de resignación, Noah se puso a cuatro y le regaló su culo. Ryder estaba cachondo perdido, con las orejas y la nariz ruborizadas, propias de un adolescente que está en su salsa.
Depositó el cipote en la raja y Noah se encargó de hacer el resto. Ryder vio cómo ese culazo empezaba a menearse haciendo pequeños bamboleos y su rabo desapareciendo dentro poco a poco. Dejó que Noah siguiera tomando la iniciativa, bombeando su minga entre esas deliciosas nalgas. Una vez se hubo acostumbrado, Ryder se subió al sofá, dejó el culo entre sus muslos y lo protegió como mejor sabía hacerlo, follándoselo a pelo como un perro, metiéndole todo el falo dentro y endiñándole los huevos contra la raja.
Se lo siguió follando bocarriba. Ryder sacó la polla y empezó a meneársela. Noah supo que estaba a punto de correrse por los gestos de su cara, por sus gemidos. El rictus se le relajó de repente como si estuviera pidiendo compasión, como si estuviera rindiéndose y entonces empezó el espectáculo. Una lluvia de lefa, fuegos artificiales saliendo por su larga polla, mojando todo a su paso, dejando el cuerpo de Noah bañado en semen. Tras presenciar aquello, Noah soltó su última bala de plata, lingotes esta vez más blancos y espesos que antes. Era la primera vez que follaba y perdonaba la vida. A cambio, Ryder tendría que suministrale a nuevos empleados con los que saciar su sed de sangre.



