Kyle Brady presume de cuerpazo, pollón, pelotas y culazo en la bañera y se casca un buen pajote en la cama | Bel Ami Online
Por suerte para mí, la fina capa de espuma que recubría la superficie de la bañera, no tapaba del todo sus vergüenzas. Kyle Brady me miró sonriendo, pasándose un brazo por detrás de su cabeza, como invitándome a asearme con él, con su carita guapa y ojitos de jovenzuelo pillín que constrastaban con los pelazos de su sobaco, mientras su picha sobresalía del agua como el periscopio de un sumbmarino.
Estaba bueno y lo sabía, por eso me calentó como sólo él sabía hacerlo. Elevó el culete y me lo enseñó todo. El rabo gordito y morcillón descansando sobre su vientre, apuntando hacia su ombligo, las pelotas campando a sus anchas entre sus muslos, agradeciendo el calor de ese baño. Se puso a cuatro y me enseñó el culo y joder, que tuve que sacármela porque se me puso durísima al contemplar semejante espectáculo.
Perfecto para amoldarlos entre mis manos, para hacerme soñar, con una ranura perfecta para explorar y entre sus piernas toda la huevera colgando, bien visible. Se sujetó la nalga izquierda con la mano y la echó hacia afuera, permitiéndome ver su agujero rosáceo, peludito, con la piel de gallina, con pinta de estar muy pero que muy apretado.
Volvió a darse la vuelta y ya la tenía completamente dura. El cabrón la tenía larguísima y bien guapa, un buen pollón del que él mismo estaba enamorado y no dejaba de mirarse, mientras su mano pajeaba alegremente de arriba a abajo. Le seguí hasta la habitación donde, completamente desnudo, se tumbó en la cama y siguió pajeándose, tocándose, disfrutando de su cuerpo, de su polla, de sus bolas, hasta dejarse la leche encima. Qué despercidio verla resbalar con el agua hacia el suelo de la ducha y perderse por el desagüe, pero me consoló ver su rabo colgando, morcillón, todavía algo durito, regalándome la vida.









