Seb Leblan se vicia con el pellejo del pollón encapuchado de Angel Elias, se la chupa dentro del coche y le da culo para que se lo folle a pelo | MEN
Straight Uncut Bros Get Dirty
Un viaje largo entre dos tios a lo largo de las desérticas carreteras del estado, implicaba conocerse a fondo y hacerse mejores amigos. A la vista de que la próxima gasolinera estaba a más de cien kilómetros y Angel Elias no se aguantaba más, agarró una botella de plástico vacía para orinar dentro de ella. En el mismo asiento del copiloto se sacó la cola larga y encapuchadita, dejando a su colega Seb Leblan boquiabierto y se puso a mear dentro.
Fue larga la meada, lo suficiente como para que Seb se enamorara de ese rabo en la mano de su dueño. En cuanto encontró un desvío, paró el coche. Angel todavía tenía la picha por fuera. Se dio cuenta de que Seb se la miraba demasiado tiempo, demasiado para lo que otro tio suele mirar le rabo de otro, lo sabía bien por los baños públicos masculinos, donde qué cojones, todos se la miraban para compara tamaños.
Pero Seb no se la miraba para comparar el tamaño de la pija con la suya, lo hacía con otra intención que a Angel terminó por ponérsela dura. Tan solo le hizo falta sacudírsela para que Seb se la cogiera con la mano y comprobara lo larga y dura que era, para que acabara inclinándose sobre el asiento, echándose la visera de la gorrita hacia atrás para que no molestara y se la chupara.
Puede que se hubiera excitado por lo larga que la tenía el chaval, o por lo bonita que era, pero lo que realmente le puso cachondo era el pedazo de pellejo que le recubría el cipote como la vaina de una ristra de guisantes. Porque a Seb le gustaba mamar pollas, pero más que eso le gustaba jugar con los pellejos de los jovencitos que todavía no habían sido circuncidados.
Plantó los labios en la punta del rabo y se hizo con un trozo de carne, estirándolo suavemente hacia arriba como chicle. Angel, que no estaba acostumbrado a que le trataran así la polla, pues los mamones de su instituto iban a saco a mamársela o a dejarles el culo abierto para meterla, se quedó embelesado observando cómo ese tio tan experimentado le hacía virguerías con los labios y la lengua. Y es que no cualquiera tenía la habilidad de mordisquear suavemente el pellejo elevándolo y a la vez meter la lengua por la abertura para endulzársela lamiendo cipote.
La mano de Seb se arrastraba por el pene, poniendo y quitando pellejo a su antojo como le convenía. Ahora mordisqueaba, ahora metía una buena mamada a fondo deleitándose con el gran cipote de Angel, suavecito y brilante con sus babas encima. Le merendó la polla en el asiento, dejando que Angel se entusiasmara escuchando el soniquete de la boca chupándole la polla. Un sonido que enviciaba los oídos de cualquier hombre.
Salió por la puerta del conductor y se fue a por la del lado del copiloto que estaba abierta. Se bajó los calzones enseñándosela a Angel. Él también la tenía muy guapa. Ahora que Angel ya sabía lo mucho que le gustaba a ese cabronazo el jugueteo, le cogió la cola dirigiéndola hacia la suya y la envolvió con su pellejo, metiendo una dentro de otra. Seb empezó a empotrar y penetró esa polla por dentro.
A Angel nunca le había dado por pensar en ese lado cachondo de su polla. Cogió a Seb, le puso mirando hacia el coche y se encargó de comerle el culo, las bolas y devolverle el jugueteo con el rabo estirándole del pellejo. Se puso de pie, palmeó con el nardo ese culazo para que sintiera la polla caliente que le iba a meter, dobló un poco las rodillas dirigiendo su rabo hacia el interior de la raja y lo penetró sin condón.
Se lo folló metiéndosela hasta los huevos peludos, dejando que su polla viajara libre hacia el interior de ese ojete apretado. Posó el trasero junto al asiento del copiloto y Seb fue detrás de él, dádole la espalda, sentándose sobre sus piernas y saltando con la tranca dentro. Se puso de lado para que Angel se divirtiera mirando cómo le colgaba y rebotaba la polla. Angel no tardó en responder al llamamiento pasando una mano por encima y tocándosela.
Seb se puso a cuatro en el asiento del copiloto, con el cuerpo dentro del coche y el culo por fuera, regalándoselo a Angel para que le diera por detrás, luego se tumbó y se abrió de piernas para él. Qué gustito le daba tener dentro del ano una cola tan larga, dura pero con un pellejo tan suave que hacía que entrara mucho mejor. Sedoso, inconmensurable.
Cuando Angel, con ese cuerpecito delgado pero atlético, marcando pechote y abdómen, se inclinó hacia él como un hombrecito follándose a su presa, Seb se sacó el veneno por la polla expulsándolo fuera. Seb, que ya estaba curtido en chavalitos como para saber lo mucho que les gustaba correrse en la cara de otro marcando territorio, se agachó poniendo la cabeza justo delante de la polla mientras Angel se la meneaba con energía.
La leche empezó a caer sobre él mojándole la nariz, la frente, impregnándose en su frondoso bigote, salpicándole la lengua. Y lo mejor es que la corrida de Angel parecía no tener fin, el tio tenía las pelotas bien cargadas. Le chupó la polla corrida saboreando hasta la última gota. Volvió a mordisquearle el pellejo por última vez antes de ponerse en pie y comproibar si a Angel le molaba otro jueguecito al que sólo se podía jugar con una buena corrida en los morros. Mientras se besaban, volvieron a estirarse los pellejos de los rabos morcillones. El de Angel estaba bien lechoso. Para cuando llegaran al hotel, se le habría quedado ya un buen requesón encima.
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