Stid Lopez da culo a Viktor Rom para que se lo chingue a pelo con su fornido pollón | Fucker Mate
Late for the Cake
Las manos de Stid Lopez fueron directas al paquete de Viktor Rom. Joder, si se moría de ganas de magreárselo con las manos por la forma en la que lo estaba haciendo y lo poco que tardó en bajarle los gayumbos para descubrir una chota grande y gruesa, todavía morcillona. Fue un placer metérsela en la boca, todavía blandita, e ir notando poco a poco cómo crecía y se ponía bien dura.
Cosa que no tardó en suceder. Bastaron una decena de vaivenes para que Stid descubriera ante él el tipo de polla a la que se enfrentaba, larga, tiesa, gordísima, acompañada de unos huevazos que se te iban las manos solas a ellos para sobarlos y notar su pesada carga. Qué gustazo ver ese cipotón brillante y rosáceo, lubricado, con una buena rajita escupe leches, masturbarlo y observar el pellejo recubriendo y retrayéndose por el glande.
Por pollas así de grandes merecía la pena castigarse a sí mismo un poco y comprobar hasta qué punto uno estaba preparado para tragar a fondo. Stid lo dio todo esforzándose por comérsela entera, aguantando la respiración, sintiendo el topetazo del cipote intentando penetrar por su garganta, quedándose a apenas unos centímetros de la gloria.
Tras el gran esfuerzo, se tomó un respiro chupando el ciruelo, paseando sus labios por encima para dejarlo más suave todavía y lo volvió a intentar. Esta vez Viktor le ayudó follándole la boca. Ya que esta no podía tragarse ese rabo del todo, que lo intentara su culo. Stid se dio media vuelta y dejó su pandero morenote a placer de Viktor, que no perdió el tiempo y le metió la polla sin condón.
Diez estocadas seguidas metiendo y sacando a pelo la mitad del rabo, acostumbrándose al apretón de ese ano sobre su firme pene. Se tomó su tiempo consiguiendo que ese ojete se abriera del todo para él y lo logró, por fin pudo meterle la polla entera y culear, por fin pudo empezar a follárselo. Contento porque su culo se hubiera tragado semejante pollaza, Stid se vino arriba y empezó a mecerse adelante y atrás, haciendo que Viktor no tuviera ni que preocuparse por penetrarlo, porque ya lo estaba haciendo Stid él solito.
Cómo le gustaba a Viktor mirar hacia abajo y ver cómo un buen culazo le desvalijaba la polla. Se sentía extraño no llevando el control, así que se tumbó en la cama y cuando Stid le cabalgó, lo abrazó, lo pegó a su cuerpo pecho con pecho, muy juntitos los dos, plantó los pies en el colchón, dobló un poco las rodillas y le propinó una salvaje follada desde abajo desgarrándole el ano.
El arte de poseer a un hombre era algo que a Viktor le volvía loco. Tener a Stid bocabajo sobre la cama, poder tirarse encima de él y perforarlo con su cacho verga, reventarlo a pollazos dejándose caer con todo el peso de su cuerpo desde arriba. Le hizo lo mismo pero bocarriba, besándolo, amándolo, sintiendo el calor de su minga y sus pelotas sobre el estómago de lo unidos que estaban.
Le dio por culo y lo secuestró en volandas. Ese cuerpecito tatuado era suyo y de nadie más en esa habitación al menos. Se lo llevó a la cama donde le dejó cabalgarle una vez más. Esta vez Stid apretó fuerte el culo hacia abajo, sólo se veían sus nalgas y las pelotas de Viktor porque el falo se lo había tragado enterito. Viktor volvió a hacerle un placaje directo, abrazándole fuerte, culeando desde abajo. Se dejó llevar. Paró en seco, sus piernas temblaron, los huevos se le subieron para arriba. Le estaba bombeando el culo con su leche, le estaba preñando. Al sacarla, toda la lefa salió como un tiro resbalando por la raja y los huevos de Stid, cayendo sobre el vientre de Viktor.









