Delgadito, pero impresionantemente pollón, Brandon Salieri invade el espacio personal de Bruce Harrelson con su consentimiento. La verdad es que Bruce pensó que el chaval iba a quedarse a una distancia prudencial mientras se besaban completamente desnudos, pero no pudo frenarle cuando sintió el roce de su estupenda cigala larguísima, empinada y caliente rozándole la cadera.
Bruce estaba dejándose llevar por todos os sentidos y sensaciones que setnía sobre su cuerpo. Brandon estuvo más espabilado y fue el primero en hincar las rodillas. La manejable y precioasa polla curvada de Bruce le sirvió para juguetear con ella paseando la lengua por el cipote y tragar a placer. Si le gustaban las pollas bien lubricaditas, la de Bruce era un auténtico vicio.
El que no lo tuvo tan fácil para comer verga fue Bruce. Enfrentarse al tamaño descomunal del pollón de Brandon fue harina de otro costal. Si ya a simple vista destacaba por su impresionante tamaño, encima con esa venaza justo en mitad del rabo que lo hacía parecer incluso más gordo, tenerla a un palmo de la cara era sentir la felicidad más absoluta, sobre todo si una de las cosas que más te gustan son las pollas.
La boca llena con ese pedazo de rabo, Brandon culeando levemente desde abajo, tratando de follarse esa boquita. Bruce ya estaba dispuesto a poner el culo, pero una vez más Brandos se le adelantó y le ofreció el suyo. No era mal trato. Podía considerarse afortunado, pues no muchos chicos habían cruzado sus puertas. Al meterla sin condón notó lo apretadito que estaba. Casi sintió cómo si fuera virgen.
Se enzarzaron en el sofá. Bruce le hizo la cucharita, disfrutando no sólo del agujero de su culo y su polla bien apretada ahí dentro, sino del cuerpo de Brandon, de su cara guapa y unos ojazos claros que no dejaban de mirarle, atentos a todos sus movimientos. Se la clavó a fondo y le hizo el amor. Le abrió de piernas y se lo folló a pelo perdiendo la cordura, sintiendo que a cada pollazo se rendía. Aguantó lo suficiente como para ver a Brandon hacerse una paja y soltarse la leche encima. Ver salir tal cantidad de semen por esa larguísima pollaza le insufló vida en los cojones. La sacó y disparó a chorro contra su culo y sus pelotas.









