Completamente desnudos, Niko Vangelis y Jon Kael se convierten en amigos con derecho a roce | Freshmen

La palabra «bromance» adquiere su total sentido cuando Jon Kael y Niko Vangelis se miran el uno al otro. Lo suyo no es sólo amistad. Va más allá. Tienen un vínculo emocional que no saben expresar con palabras, pero que sienten profundamente cuando se cruzan sus miradas. Cuando esto ocurre sienten una felicidad inmensa que les llena y les hace esbozar una sonrisa.

Se conocen tan bien que lo hacen todo juntos. Lo de ducharse a la vez, aparte de para ahorrar agua, es para ver el cuerpo del otro desnudo y de cerca, para rozarse, para admirar lo bien que les cuelgan a los dos los rabos entre las piernas. A veces se ponen tan románticos que se les termina empinando y el espacio en la ducha se convierte en un serio problema.

Tras la ducha, se quitan las toallas y se quedan un rato en el sofá, completamente desnudos. Tienen las pijas muy largas, Jon más que Niko, al menos dormidita. Les caen entre las piernas como un plátano, descansando sobre sus pelotas. Sus rabos son gorditos y terminan en pellejo, con el grande recubierto. A Jon le cuelga mucho más el pellejo.

No pueden evitar acercarse, mirarse a los ojos con dese, sentir sus respiraciones que se van volviendo más agitadas según pasan los segundos. Rozan sus narices, la frente. Besarse sería un error, un punto de no retorno, pero saben que tarde o temprano es algo que acabará sucediendo. Sentirse tan cerca ha hecho que sus pollones se vengan arriba, porque ellos sí expresan lo que sienten el uno por el otro. Toca machacársela hasta verter unos buenos lefazos sobre esos torsos atléticos. Se abrazan echándose un brazo por encima del hombro y comienzan la partida. Los dos pierden. Siempre pierden en un cinco contra uno.

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