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Malik Delgaty mete un folladón a pelo a Ryan Bailey al descubrirle en su habitación esnifando sus calzones y su condón cargado de esperma | MEN

Cumming Out Of The Closet

BEL AMI ONLINE

A Ryan Bailey le producía una excitación enorme colarse en la habitación de su compañero de piso Malik Delgaty. Primero se aseguraba de que no estuviera en casa. Para eso abría un poco la puerta de su habitación y le llamaba. Al no obtener respuesta, se veía con vía libre para colarse y fantasear. Que Malik fuera un tio guarrete y desordenado le ponía las cosas más fáciles, pues le encantaba esnifar la huevera de sus calzones, sentir el aroma que imbuía toda esa habitación a fragancia de macho.

Con lo que no contaba era con que llegara antes de tiempo y se viera obligado a esconderse en el armario empotrado. Se había traído a una chica y escuchó cómo follaban. En cuanto se marcharon, Bailey salió del armario y se encontró con un regalito que no esperaba, un condón bien largo en la papelera, cargadito de leche. Una puta fantasía hecha realidad.

La longitud XL de ese preservativo ya le daba una ligera idea de qué pie calzaba Malik y un montón de ideas se le pasaron por la cabeza, pensando en la cantidad de cerdadas que podría hacer con el semen. Lo cogió. Comprobó que el cabrón ni se había detenido a anudarlo para que no se saliera nada. Al momento su mano quedó embadurnada por esa sustancia pegajosa y suave. Cerró los ojos, apretó hasta que la lefa se acumuló en el globo a punto de explotar y se echó el esperma aún caliente sobre la cara, pensando que era Malik metiéndole un facial.

Pegotes sobre su nariz, sobre sus labios, mojándole la camiseta. Ryan se desnudó y, todavía con el condón en la mano sin dejar de mirarlo, completamente enamorado, se sacó su larga picha y empezó a masturbarse. Apretó un poco más el globo y depositó otra carga de leche en su propio pene para darse lubricante y ayudar en la paja. Se le puso morcillona pensando que la lefa de Malik ahora estaba encima de su rabo.

Y en el momento álgido, Malik entró por la puerta y se puso hecho una furia. Agarró a Ryan por el cuello y lo estampó contra el armario, pero Ryan estaba demasiado excitado como para molestarse. Es más, tener la cara de Malik tan cerca, con esa expresión de enfado, como cuando follaba, con toda su lefa pegada a su cara, se puso más cachondo todavía y le confesó lo mucho que le había gustado desde siempre.

Para Malik, un tio muy pero que muy activo, la posibilidad de meterla en el culito apretado de un tio se le antojó pura fantasía. Ellas nunca solían dejarle entrar por la puerta trasera, porque decían que la tenía muy grande y tenían miedo de que les desgarrara el ano. Empujó a Ryan hacia la cama y lo dejó tendido de bruces bocabajo, le rasgó los pantalones dejando a la vista su hermoso trasero, se sacó la chorra, que otra vez volvía a tener lista y preparada y, antes de metérsela por el agujero del culo sin condón, se lo abrió haciéndole unos dedacos.

Le encantó probar ese culazo redondito. Enseguida supo que su polla era demasiado grande para él, pero entró de lujo, super apretadita. Se veía que Ryan le tenía ganas y Malik supo aprovecharse de la situación haciendo cosas que normalmente no hacía con las chicas por miedo a que ellas le dijeran que no. Sabía que Ryan no le iba a decir que no a nada, que se moría por sus huesos. Se puso de lado y le perforó con la polla mientras con un pìe le pisaba la cabeza y se la mantenía a raya pegada contra el colchón.

Se inclinó hacia él y le metió una follada a prueba de bombas. Ryan no dejaba de gemir como una putita buena. Malik tomó un respiro. Dio la vuelta a Ryan sobre la cama dejando su cabeza al borde y dobló las rodillas para dejar que le comiera toda la entrepierna, los huevos y la polla. El zagal había probado su leche, pero no la pirula que la había expulsado hacia afuera.

Se puso glotón. Malik dejó que comiera a gusto, se tumbó encima de él, le cogió la polla y se la pajeó duro con su mano fuerte. Seguro que le había estado espiando antes, cuando se follaba a la pibita, así que iba a hacerle a él las mismas cosas que a ella. Si quería ver a un macho empotrador con un buen torso entregado a la causa, lo iba a tener. La estocada, metiendo el rabo de la punta hasta los huevos con un movimiento certero de caderas y torso, era uno de sus movimientos preferidos en la cama.

Se lo dio todo. Le folló a saco, le hizo la cucharita y luego dejó que le cabalgara, pero solo un poquito, hasta que Malik volvió a tomar le mando y le enculó desde abajo a tal velocidad que parecía una puta taladradora. Ryan no había sentido tanto placer en la vida. Los ojos en blanco, las piernas a duras penas resistiendo apoyadas en el colchón, soltando unos grititos de lujuria que jamás le habían salido de la garganta. La leche le salió despedida de la polla hacia las sábanas sin poder controlar la corrida.

Y no, no era igual ver un condón lleno de lefa y echársela por encima pensando en lo que podría ser, que vivirlo en primera persona. Ryan se arrodilló, se metió la pollaza de Malik en la boca, Malik le agarró por detrás con la mano, empujándolo hacia su entrepierna y le soltó toda la descarga bien caliente dentro. Ryan intentó no atragantarse con tanta leche. Sacó la polla de su boca y degustó esa exquisitez tragando y haciendo pucheros, con el semen colgando de su barbilla y el gigantesco y tocho pene erecto de Malik, siempre preparado de nuevo para la acción.

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