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Bo Sinn mete una mamada al pollón de Malik Delgaty y se deja follar sin condón encima de la camilla de masaje | MEN

Bo Bottoms Again!

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Una vez abierta la puerta, ya nadie podía cerrarla. El ojete del culazo del machote de Bo Sinn ahora latía cada vez más fuerte, sobre todo por chulazos guapos, atractivos y fornidos como su nuevo cliente Malik Delgaty, el siguiente al que quería entregarle su ya perdida virginidad. El tiarrón se presentó a la consulta vestido de sport, con sus vaqueros ceñidos marcando culazo y paquete y una camiseta de manga corta ceñida que no dejaba lugar a dudas de que ese varón había nacido para reventar culos.

El zagal quería un masaje completo y eso sólo significaba una cosa: tenerlo completamente desnudo encima de la camilla, poder admirar su cuerpo, su culazo y también su polla en estado natural. Pero para poder conseguir verle como su madre le trajo al mundo solo que ahora más crecidito, Bo tendría que pasar por encima de su compañera de curro.

Mucho más recatada y contenida que él, se dedicó a proteger la intimidad del cliente poniendo una cortina como un muro en la cintura de Malik para centrarse en el tren superior de ese cuerpazo atlético sin que su mente se desviara hacia zonas inferiores. Era la oportunidad perfecta para Bo, que se coló en la consulta y se trabajaría duro la parte de la cintura para abajo de ese muchachote.

Al entrar y ver ese culazo y unas piernas musculosas, se le vino todo arriba. Los pantalones médicos que llevaba no pudieron contener su empalmada y su alegría. Restregó ese culo con sus manos llenas de aceite degustando cada momento, lo palmeó y la imaginación se le desbordó al ver cómo esas nalgas rebotaban a cada azote. Le exploró un poquito la raja, colando algún dedo por donde no debía, así que para cuando Malik se dio la vuelta, el chaval estaba empalmadísimo.

La chica le estaba dando un masaje en la cabeza cuando a Malik se le dibujó en la cara una mueca de satisfacción absoluta, la misma cara que ponía cuando se corría, esa que se había visto más de una vez en el espejo. Alguien que no era la masajista, le estaba empezando a comer toda la polla. Bo se estaba poniendo las botas con ese joystick, metiéndoselo dentro de la boca y mamándolo a bocados. El chaval, además de atlético y guapo, tenía buena dote entre las piernas.

Malik estaba en la gloria. La masajista achacaba su satisfacción al masaje quele estaba dando en la cabeza, pero nada más lejos, porque la alegría dle chaval venía de su cintura para abajo, donde Bo le estaba haciendo un buen trabajito. Tenía el pollón cada vez más largo, más gordo y más duro y estaba a punto de reventarle. Enseguida se dio cuenta de que quien le estaba haciendo la mamada no debía ser una tia, porque la felación era de todo menos cuidadosa. Sólo otro tio podía agarrarle la polla sabiendo lo que tenía entre manos y lo que le gustaba de verdad.

Bo se quitó el batín, se desnudó, se subió a la camilla, cogió el pene del colega enderezándolo hacia arriba, hizo una sentadilla y se clavó ese tocho por el culo y sin condón comenzando a saltar, autofollándose, repitiendo el placer que hacía poco tiempo le había abierto el otro médico amigo cuando fue a hacerse un reconocimiento. De la cortina para arriba, Malik se estaba volviendo loquito, con la cara henchida de gusto, la mirada perdida, sintiendo que su polla estaba en un lugar más apretado que nunca a la vez que notaba en el vientre el roce de una inmensa pollaza caliente que se le restregaba por encima. Ahora tenía clarísimo que un maromo se estaba beneficiando de él y eso le molaba.

El folladón era ya evidente. De tanto movimiento la cortina terminó cediendo y la masajista se encontró de bruces con esa imagen que no podría olvidar fácilmente. Su compi de curro con su kilométrica chorra al viento cabalgando sobre ese joven de cuerpo atlético. Salió echando hostias por la puerta, pero Malik no iba a salir de allí hasta haber recibido aquello por lo que había ido. Masaje completo, pues completo que lo iba a tener.

Sin chavalas de por medio, esos dos machos se abandonaron al vicio. Malik tumbó de lado a Bo sobre la camilla y ayudó a que su ojete se abriera más fácilmente embadurnándolo de aceite. Aun así el cabrón lo tenía bien apretadito, señal de que se lo había jodido poco. Malik contoneó su cuerpo como si estuviera danzando, empoderando sus caderas y encajando toda su inmensa polla por ese culazo que le estaba matando de gusto.

Bo comenzó a notar el roce de las rugosas pelotas del chaval sobre su nalga izquierda y alentó las ganas de follar de ese campeón echándose una mano a la otra y acariciándola para que se diera cuenta del material que se estaba follando. De primera calidad. Menuda polla tenía el cabrón. Cuando Bo se puso a cuatro patas, dispuesto a metérsela y pajearla con su trasero, se fijó en lo grande que la tenía, con esa erección típica de los muchachotes jóvenes de su edad, toda tiesa apuntando hacia arriba.

Tuvo que agarrársela de nuevo y forzarla hacia abajo para poder metérsela por el culo. Una vez dentro, empezó a menearse hacia adelante y hacia atrás masturbando su gozoso miembro. Era cuestión de tiempo que el chaval sacara toda la rabía que llevaba dentro, que terminase agarrándole por las caderas echándole el mejor de los polvos, embistiéndole como un animal.

Se fijó en sus brazos fuertes con las venas recorriendo sus biceps, en sus pectorales de hierro, en la smejillas sonrojadas de su bonita cara de empotrador. Bo se dio la vuelta y se abrió de piernas para él. La polla le colgaba por el vientre toda larga en dirección a la cadera, morcillona, elevó una pierna y colocó un pie en el six-pack de ese chulazo, rozando con la planta cada protuberancia de esos riquísimos abdominales.

Se hizo una paja mientras todavía le tuvo dentro, dejando que el chavalote viera lo grande y gorda que la tenía él también. Malik le sacó la pija del culo y fumó en paja. De nuevo esa cara de gusto con la mirada perdida, se pajeó el rabo y se dejó toda la leche encima del muslazo de Bo. Cuatro lechazos bien metidos y otros tantos rebrotes donde la lefa que se acumulaba en la raja del cipote era desplazada por el nacimiento de otra eyaculación grumosa, blanca y caliente. Masaje completo y otro cliente satisafecho, Malik chocó la mano pegajosa con Bo y le ayudó a levantarse.

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