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Viktor Rom, Jonathan Miranda, OskarGM, Fran Biancci e Indigo Baz hacen círculo de paja en grupo y se montan una orgía sin condones y mucha leche

Raugh 'N Raw Orgy

La mesa estaba servida, pero como buenos hermanos, Viktor Rom, Jonathan Miranda, OskarGM, Fran Biancci e Indigo Baz se dispusieron a bendecir los alimentos. Seis machos en una sola cama, formando un círculo de rodillas y de pajas donde cada uno masturbaba el miembro que más le apetecía. Hombres de todas las edades y de todas las complexiones.

Culitos apretados con las caderas hacia el frente, como buenos toreros enfrentando al toro, donando rabo al círculo interior para una buena causa. Fuertes pectorales de gym frente a pechotes peludos y barbas que lucían ya algunas canas, Oskar y Fran, los más jovencitos, se derretían ante los más veteranos, mientras que estos se deleitanban y rozaban con sus manos la juventud de sus enormes y duras pollas.

De haberse quedado un rato más así, mirándose los rabos, las caras, dejándose llevar por el sonidito de las masturbaciones y los gemidos apagados, ese círculo no habría tardado en llenarse de leche y se habrían cruzado disparos de fuego amigo a diestro y siniestro, pero a Viktor se le ocurrió romperles los esquemas y ponerse en pie.

Despertó en ellos el hambre e incrementó el latido de sus corazones. Un pollón gigantesco y gordísimo permanecía tieso ante sus ojos, venoso, con el cipote ligeramente encapuchado, deliciosamente viril y perfecto. Aunque Oskar sacó la lengua y quiso ser el primer el probarlo, Jonathan le robó un beso y un giro de cadera inesperado hizo que el pollón acabara entre las bocas de Indigo y Fran, que fueron los primeros en saborear la polla.

Jonathan abandonó los preciosos e irresistibles labios del guaperas de Oskar para acudir junto a los demás a probar de esa verga. Viktor sintió cómo un remolino de leche le nació y se agolpó en sus huevos cuando vio tres boquitas, seis pares de labios besándole el cipote. Uno a uno fueron dirigiendo hacia sus bocas el rabo y metiendo la mazorca dentro de ellas masturbándolo a base de mamadas.

Quien no tenía el pollón en la boca, se relamía o besaba al que tenía más cerca y las manos por ahí abajo no daban descanso fatigando y fustigando con las manos las mancuernas que permanecían firmes como estacas a punto de explotar. Chupaban la polla, compartían su sabor con el de al lado y cedían su turno al siguiente. Parecían pollitos en el nido esperando a que papá volviera para darles de comer.

Viktor les puso tan cachondos que aquello ya no pudo frenarlo nadie. Jonathan se puso a cuatro patas. Tenía el culo abierto para cualquiera que quisiera horadar su agujero. Fran cedió a sus más íntimos deseos y mientras le pasaba el rabo por entre las piernas masturbándolo, le trabajó el ojete con lengua, labios y raspado de barba. El benjamín del grupo, Oskar, se tiró en plancha a por el generoso y veterano pollón de Indigo. Era como chuparle la polla a papi y eso le excitaba, porque desde siempre le había gustado ser un chico malo.

Indigo como recompensa se puso detrás de él, le metió toda la polla sin condón y empezó a follárselo hundiendo el rabo hasta las bolas, regalándole todo el amor que un padre puede regalarle a un hijo. El amor que recibía por el culo, lo aprovechó Viktor poniéndole la polla en la boca para que se la comiera bien comida. El instinto protector de Indigo no cesó ahí. Cuando Fran atacó de la misma manera el culazo de Jonathan, Indigo cogió con cariño el cuello del recién follado y lo besó, calmando el dolor que pudiera estar sintiendo en esos momenton al notar su culito desgarrado por una buena porra.

Protegió cojonudamente el culito de su chaval hasta que Viktor le pidió la alternativa. Como buen amigo, lo compartió con él y Viktor se amarró bien a la espalda de Oskar llenándole el agujero de rabo caliente y grueso, dejándole más abierto que nunca. El roce de las manos, piernas y rabos duros y calientes empezó a ser más habitual a medida que entrelazaban sus cuerpos y se fundían en una descontrolada orgía en la que nadie pertenecía a nadie y todos pertenecían a todos.

Oskar y Jonathan se abrazaron como hermanos compartiendo el placer de sus respectivas folladas. Indigo se quedó cerca mirando haciéndose una paja y compartiendo el indescriptible nivel visual de lo que estaba ocurriendo en esa incestuosa cama. Se puso tan cachondo que decidió volver a recordar lo que se sentía cuando te exploraban el orificio del ano y para eso se puso de pie y dio la espalda a Viktor, arqueando la espalda, abriéndose un poco de piernas y ofreciéndole su raja. Fue todo un gustazo recordar esa sensación que le volvía loco y que le hacía sentir tan vulnerable.

No conforme con eso, aprovechó para ponerse a cuatro patas entre las dos parejitas y pidió que le metieran la polla más gorda y grande. No podía ser otro que Viktor, que agarró el culazo peludete y varonil de ese pedazo de hombre cachas y atractivo y le hundió toda la polla dentro. Indigo sintió cómo la hombría se le escapaba por todos los poros de su piel, cómo un hombre trataba de dominarle con su enorme verga. Profirió palabrotas por la boca, se le puso la cara roja e intentó aguantar la embestida con las piernas temblándole de gusto. Sintió que perdía todo el control y terminó rechazando esa gigantesca polla con todo su pesar.

Los tres más jovencitos seguían delante de ellos dando rienda suelta a sus fantasías. Oskar ya se había tumbado sobre la cama comiéndose la polla de Jonathan sumergiendo la cabeza entre sus piernas y Fran se lo estaba ventilando a piernas abiertas. Tras ser rechazado, Viktor intentó reparar su tierno corazoncito en el culo de otro amor y encontró hueco en el culazo abierto de Jonathan, dejando que Oskar ahora tuviera unas estupendas vistas de una tremenda follada a un palmo de la jeta.

El chavalito tenía unas estupendas dotes para follar y comer rabos. Viktor decidió ponerlo a prueba. Lanzó el peso de sus caderas sobre el trasero de Jonathan obligándole a inclinarse. Como consecuencia, el rabo de este se hundió más a fondo en la garganta de Oskar, que terminó con un buen pijote dentro y los cojones de Jonathan aplastados sobre su bigote y cubriendo sus fosas nasales.

Era todo un espectáculo ver al guapísimo Oskar con las bolas repasando sus morretes. El chavalito se las apañó para zafarse y hacerse un sorbete con esos lindos huevos chupándolos entre sus labios. A Jonathan le entró tanta hambre que fue pillado in fraganti metiéndose los rabos de Oskar y Fran a la vez en la boca. Oskar chupó el miembro de Viktor dejándolo engrasadito para que la volviera a meter.

La orgía terminó en cosa de parejas, pero no duró mucho más porque todos tenían los huevos bien cargados. Fran sacó su ciruelo del acogedor culazo de Jonathan y se corrió encima de su torso metiéndole una estupenda lechada que le llegó hasta los pectorales. Casi a la vez Oskar se corrió encima de sus pelitos de la base de la polla. Leche blanca como la nieve.

Tanto Fran como Viktor volvieron a follarles en busca de su propio placer, en busca de esa sintonía que pusiera sus pitos en forma y activase el mecanismo de apertura de la válvula del chorro de la manguera bombera. Antes de que eso ocurriera o más bien para que llegara lo antes posible, Viktor dejó que Oskar fuera en busca de Jonathan, porque no había nada tan morboso como ver proferirse amor a dos tios que acababan de correrse.

Viktor no pudo evitar coger cariño a Oskar, tanto como para meterle una preñada. Sin poder contenerse, se quedó un segundo más de la cuenta abrazado a su espalda y para cuando quiso retirarse hacia atrás, ya le había soltado una buena descarga dentro y su rabo expulsaba semen sin control mojando al chavalito la raja del culo. Todavía dando espasmos y soltando leche, miró su polla, miró el culazo y el perfil de su carita más allá y no se arrepintió de haberlo hecho.

Jonathan, que estaba todo guapo con el vientre maquillado de lefa, se cascó un pajote y vertió leche sobre leche que Oskar se atrevió a recoger con la lengua según salía de su pito. Les había salido tragón y cerdete el chaval, toda una maravilla. De qué forma chupaba el pito y sorbía como si fuera un calipo sacando las gotas de néctar, saboreándolas dentro de su boca. Un precioso pegote se le quedó en los pelos del bigotito y con todos los morros llenos de semen, acudió a dar el besito de buenas noches a su hermano Jonathan, que con gusto se dejó hacer el boca a boca cargadito de vitaminas.

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