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Collin Simpson mete un facial a Tannor Reed después de follárselo a pelo con su enorme pija | MEN

Squeaky Clean

El servicio de limpieza era algo que a Tannor Reed le agradaba especialmente. Esos chicos musculosos y cachas, tan atractivos, con esos monos vaqueros de trabajo que dejaban a la vista sus torsos masculinos, sus brazos fuertes. Tannor tiraba especialmente hacia uno de ellos, el que más tontorrón le ponía, Collin Simpson, así que ensuciaba cosas a posta para hacerle venir todos los días y para recibirle se ponía un albornoz, por si sonaba la flauta y conseguía seducir al chaval, solo tener que quitarse le nudo y ponerle el culo para que le follara.

El chaval parecía timidillo a pesar de sus claras insinuaciones que habría visto venir hasta un ciego. Tal vez si se lo ponía a huevo… Mientras estaba limpiando el cristal, Tannor se inclinó sobre la mesa que había al lado, se levantó la parte baja del albornoz por encima de la cadera y, mirando lascivamente a Collin, separó las piernas y meneó el culete. Ningún machote podría resistirse a un culito así de apretado.

Collin miró y se sacudió la cabeza, creyend que eso que estaba pasando no podía ser real y continuó con su trabajo. Tannor insistió y esta vez se acercó más a él, levantó una pierna, la puso encima de la mesa y le dejó a la vista el alucinante agujero de su culo. Ahora sí que Collin no le quitó ojo, se puso todo perraco y se unió al juego de seducción en la distancia, sacando la lengua y lamiendo el palo de limpieza.

El musculoso cuerpazo de Collin ponía a Tannor bien caliente, pero ¿cómo tendría el culazo? Un tiarrón así lo tenñia que tener grande y redondito. Se puso detrás de él, le rasgó la parte trasera del mono vaquero y lo descubrió. Descubrió en Collin un buen pasivazo si se lo proponía, cuando empezó a lamerle la rajita colando la lengua por sus profundidades y el muy jeta usó su sofá para ponerse a cuatro patas y hacer que se lo siguiera comiendo. Con un culazo así de grande delante, Tannor no se aguantó las ganas y se corrió, en el cristal recién limpiado, para que tuviera que sacarle lustre otra vez.

De culo iba bien servido, ahora tocaba verle la polla. Había soñado tantas veces con ese momento, él de rodillas, Collin desabrochándose las hebillas de las tiras colgantes del mono y bajando la parte delantera, que se le hizo eterno. Al verla su cara y sus ojos se iluminaron como los de un niño el día de reyes magos al ver los regalos. Era más larga y más grande de lo que imaginó y encima, con todo lo grande que era, la tenía super empinada hacia arriba, lo cual tenía que tomar como un cumplido.

Colocó el cipote encima de sus labios, abrió la boca y se la coló dentro empezando a chupar como una buena puta. Tenía la polla cogida por la base y aún así su manita no ocupaba ni un tercio del larguísimo rabo. Ese tio guapo se merecía una buena mamada. Menuda erección tenía. Estaba durísima. Jugueteó con él, gateando entre las escaleras, obligándole a pasar la polla entre los peldaños, como si fuera un glory hole, si quería que se la siguiera chupando.

Tannor pasó su delgadito cuerpo entre dos de ellos apoyando la espalda e invitó a Collin a sentarse en su cara, a darle culo, rabo y huevos, a dejarle bien servido. Tannor se lo comió todo de ese machote. Donte tenía la cabeza puso el culo, bien abierto, y Collin se lo penetró sin condón. Los ojos de Tannor se quedaron en blanco al sentir ese pedazo de trabuco gordo y enorme entrar por su apretado agujero. Dio gracias a la naturaleza por haber traído al mundo a tios tan fornidos y con rabos así de grandes.

Para sentirlo aún más y poder verle con todos sus músculos en acción, se colgó de un peldaño superior de la escalera y colocó las piernas en sus hombros. Se puso ciego viendo a Collin penetrarlo casi en volandas, agarrando la cintura con sus fuertes brazos, completamente excitado y fuera de sí, follándole sin control. A Tannor le ponía cerdísimo ver a un hombre así de cerca dándolo todo.

Y qué muslazos grandes tenía el cabrón. Tannor se sentó en ellos y se empaló dentro la polla cabalgándole. Collin terminó culeándole, con su enorme trasero atrapado entre el de Tannor y el reposabrazos del sofá, con poco margen de acción, pero suficiente para dar de merendar rabo a ese culito apretado y tragón. Tannor se cascó su segunda paja liquidándose hasta los calzones.

Mientras Collin le sacaba la polla del culo su mente ya iba por delante. “La carita, la carita“, le dijo apresuradamente. Tannor ya sabía qué debía hacer. Se puso de rodillas, dejó su cara debajo de la polla, abrió la boca y sacó la lengua. Una sonrisa de cabrón que había conseguido su objetivo se dibujó en su rostro cuando vio salir del pito del limpiador un flipante chorrazo de lefa hacia arriba que después le cayó en toda la jeta mojándosela enterita, pelazo incluído.

Guapo, fuerte, pollón y hasta le sabía bien la leche. A Collin le pagaban por horas. Con la polla todavía durísima y llena de babas y semen, agarró el palo de limpieza y continuó con su trabajo. Tannor pensó en hacerse una tercera paja mirando a su hombre preferido desnudito limpiando la casa, porque menudo culazo tenía y qué bueno que estaba.

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