Brysen se hace un par de pajotes a solas jugando con su dildo | Sean Cody

Pocas veces Brysen tira de paja y es que, si nunca le falta un buen culo que follarse, para qué va a desperdiciar el tiempo haciéndose un cinco contra uno. Su noviete Nolan está dando buena cuenta de esa pedazo polla durante estos días, pero Bry nos ha dejado entrar en su casa para que veamos, en caso de necesidad, cómo se saca las castañas del fuego (o la leche del rabo).

Le gusta recostarse en el sofá, abrirse ligermanente de piernas, pringarse la mano con una cantidad abundante de lubricante y empezar a manosearse la polla de arriba abajo, pringándola, mientras la otra manita usa unos dedos burlones que tratan de penetrarle el ojete. Frena un momento, poniendo en vertical su enorme rabo y contemplando lo grande, gordo y venoso que es, comprendiendo por qué le gusta tanto a los tios.

Cuando el lubricante con base de agua empieza a secarse, se incorpora y se escupe en la palma de la mano. Los dedos introduciéndose dentro de su culo le excitan en demasía, como una puta droga de la que cada vez necesita más y más. Acaba gimiendo y dedeándose el agujero sin control, dejándose llevar por el placer que siente. Tanto gustazo se convierte en una fuente de leche saliendo de su polla y mojándole el puño.

Pero eso es sólo el comienzo. Brysen es a los que le daban de dos en dos como los petit-suisse. Un dedo mola, pero una polla de goma bien grande, mola mucho más. Estira su rabo hacia abajo y lo frota contra el pollón de goma. No tiene nada que envidiarle, incluso el suyo al natural es más grande. Lo embadurna de lubricante, se palmea y se frota el culo dejándoselo brillante, arquea un poco la espalda y se sienta encima del dildo introduciéndolo bien adentro.

Su noviete Nolan que lo está grabando todo se lo pasa pipa cuando le ve en su postura favorita, cabalgando esa polla y dejando la suya al viento meneándose libre entre sus piernas, tan grande y poderosa. No tiene palabras para explicar lo mucho que le gusta cuando ese rabo le golpea encima siempre que se lo monta. Con el dildo perforando su culo, Brysen se estremece y se corre por segunda vez. Los goterones de lefa goteando sobre la mesa de cristal.

Sudado, cachas, atractivo e irresistible, Brysen se toma un tiempo para congraciarse con la paja que acaba de hacerse. La polla cae bien gorda y corrida entre sus piernas, meciéndose de lado a lado. Nolan desearía abrazar su cuerpo, sentir su calor y empaparse de todo el sudor que destila, pero prefiere que disfrutemos del cuerpazo de su macho en todo su esplendor. Gracias Nolan.

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