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Santiago Rodriguez se folla el culazo de Valdo Smith con su larguísima polla y le mete una preñada | Fucker Mate

Colombian Lust

Caras guapas, cuerpos bronceados y musculosos. Santiago Rodriguez se había enamorado de esos labios lujuriosos de Valdo Smith, enmarcados debajo de un bigotito al estilo italiano. Ninguno de los dos se miraba directamente a los ojos, pero sí a todo lo demás y lo que veían les encantaba, modiéndose el labio inferior en señal de deseo.

Valdo fue el primero en agacharse y Santi se bajó los calzones para él. Un pito largo, cilíndrico y morenito salió al encuentro de esos morritos. Santiago sintió un cosquilleo recorriéndole el cuerpo al ver esos labios arropando su polla y desvalijándola a mamadas. Tuvo que sentarse sobre la cama. La polla enorme y bien dura, cayó hacia adelante, entre sus piernas. Valdo se metió entre ellas y siguió chupando esa barra caliente.

Se la jaló hasta las pelotas varias veces, dejándola entrar por su garganta profunda, inflándose los mofletes, dejando que el cipote hiciera ceder los carrillos de su boca. Santi terminó echándose hacia atrás, poniendo las manos a cada lado por detrás de sus caderas. No podía dejar de mirar hacia abajo, los pelos de la base de su polla juntándose con los de ese bigote y unos ojazos mirándole con toda su polla dentro.

El tio no paraba de comer. Cuando se la sacó de la boca, la tenía brillante, llena de babas, encapuchada. Valdo le relamió los pelos a cada lado del rabo y después le comió los huevos. Santi aprovechó para calzarle unos cuantos pollazos sobre la frente, comparando el tamaño de su polla con el de la jeta. Pero en cuanto tomaba la iniciativa, en cuanto se movía un poco más de la cuenta, lo único que conseguía era encabronar a ese macho, que se puso a mamarle la verga de nuevo hasta los cojones.

Los jadeos de Santi iban en aumento. Se suponía que una mamada debía servir para difrutarla y ponértela dura, pero las estaba pasando canutas, intentando controlar la leche en sus huevos para no meterle una recarga de lefa a ese guaperas. Todo le ponía cachondo. Sus gruesos labios húmedos y calientes resbalando por su cimbrel, la guapísima cara de Valdo, tan sensual, cómo le decía que le gustaba con la boca llena de rabo.

Y en el momento más difícil volvía a zampársela hasta las bolas. Santiago cerró los puños. Valdo, como buen mamador que era, al sentir el saborcito del precum en su boca, paró un poco y se dedicó a succionar los cojones. Después subió por el cuerpo de Santi chupándole un pezón y llegando a su boca. Santi se puso cachondo. Era como el primer beso, solo que ahora sabía a su propio rabo. De la boca a los huevos y otra vez a tragarse la polla hasta los topes. Esta vez se la dejó unos segundos de más ahí dentro, obligando a Santi a elevar la espalda y retraer el culete.

Un secreto revelado al oído. Valdo le dijo a Santi que quería ver cómo rebotaba esa polla larga entre sus piernas. Santi pensó en andar por la habitación y hacerle un desfile privado para que viera cómo se mecía su rabo, pero prefirió devolverle la mamada y mientras lo hacía saltar una y otra vez de rodillas sobre el puff para que él pudiera ver desde arriba su polla bailando arriba y abajo sin control.

Pues sí que le molaba ese fetiche al cabrón, porque Santi empezó a notar cómo la picha crecía en su boca y se ponía dura, un rabo tan largo como el suyo y mucho más gordo y venoso. Santi puso la cabeza apoyada en la cama, entre las piernas de Valdo y este empezó a follarle la boquita. Valdo apartó la polla de su boca y le dio de comer raja del culo, sentándose encima de su cara, poniéndole en la frente los huevazos y la minga.

Se acabaron los jueguecitos y las mamadas. Santi se puso detrás de Valdo, que estaba de rodillas a cuatro patas sobre la cama, se agarró el pito largo e hizo unas intentonas de clavada. Ese ojete se resistió a que entrara algo tan grande, pero terminó cediendo. Primero el cipote y luego todo lo demás. Ahí estaba, tragando polla a pelo.

Chupando rabo, había sido Valdo quien había mantenido el control, pero follando Santiago no tenía rival. Valdo todavía no podía verlo porque estaba dándole el culo, pero se habría alimentado la vista y le hubiera sido imposible quitarle ojo de encima viendo a ese chulazo tan guapo con ese cuerpazo musculado haciendo buen uso de su herramienta.

Se tumbó sobre el puff para verlo, dejando el culete un poco hacia arriba para que Santi se viera obligado a taladrarle el culo desde una posición más alta y así poder ver su rabo entrando por su orificio trasero. Estaba tremendísimo y mirara donde mirara se ponía las botas. La cara de rabia de Santi jodiéndole el culo, sus pectorales y abdominales marcados y sudados como si estuvieran bañados en aceite, los pezones duros, los pelos negros de ahí abajo de donde nacía un pollón bien largo que no paraba de reventarle, el cuerpo de Santi cayendo de placer sobre el suyo.

Santiago se tumbó en la cama, se puso el pito recto e invitó a Valdo a tomar asiento. Valdo obedeció, pasó la manita por detrás de su espalda, conduciendo el rabo hacia el interior de su culo y se la clavó entera hundiéndola dentro de su cuerpo. Atrapado entre el colchón y ese culazo, lo que él mismo se había buscado, Santi dobló las rodillas, plantó los talones en la cama y empezó a culear hacia arriba.

Sudado y cansado de la taladrada, fue Valdo quien cogió los mandos. Le subió los brazos a la altura de la almohada, agarrándoselos por las muñecas, maniatado, mientras saltaba sobre su polla y le hacía una paja porculera, mientras dejaba su polla y sus cojones deslizándose por encima de sus abdominales. Cada vez estaban más calientes y salidos.

A la larguísima polla de Santi todavía le quedaba energía para rato. Puso a Valdo a cuatro patas, alzando su culo y bajándole la espalda, se puso encima de él y comenzó a penetrarlecon rabia, haciendo flexiones, hasta que no pudo más y dejó caer su cuerpo sobre le de Valdo, totalmente exhausto. Cuando le dio la vuelta para seguir follándoselo, Valdo vio en los ojos de Santi a otro tio diferente.

Estaba fuera de sí, con la cara roja, dispuesto a desgarrarle el culo con su pijote. Se la metió descontroladamente mientras le tapaba la boca con la mano, mientras le daba alguna que otra hostia, mientras le agarraba del cuello y presionaba lo justo como para sentir un dulce gusto de dolor. Valdo disfrutó de su cara de rabia, de sus ojos mirándole fijamente y se dejó la leche encima alrededor del ombligo.

Mientras se recomponía de la corrida, Valdo le acarició la cara. Tenía claro que ese tio no uba a salir del interior de su culo sin correrse dentro. Y así fue. Santi dejó de culear, su cara era de gusto, con los ojos cerrados, apenas unos leves espasmos. El cabrón estaba descargando toda la lefa dentro. Sacó la chorra del culo mojadita, pringosa. Esperó para ver si salía su semen por ese ojete que acababa de joder y propició la salida metiendo de nuevo el rabo.

No había manera. Pidió a Valdo que se diera la vuelta y pusiera el culo en pompa. Ese cabrón no iba a parar hasta ver su obra de arte. Y ahí estaba. La leche saliendo del agujerito y Santi acercando la punta del rabo para mojar. Se había quedado con las ganas de correrse en la boca de ese tio guapo, pero no se había quedado con las ganas de meterle una buena preñada. Valdo miró a Santi, su carita, su cuerpazo, su picha colgando embadurnada de leche. Estaba buenísimo. Ni de coña se arrepentía de haberle dejado descargar dentro de él.

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