Blaze Austin y Collin Simpson se dan por culo sin condones en el ático | MEN

The Attic 2

Todavía alucinando con lo que acababa de ocurrir, Nate Grimes se guardó la polla mojada en los vaqueros, se levantó la cremallera y abrochó el botón antes de levantarse a quitar la cinta del proyector y meter otra de las que su abuelo guardaba en la caja fuerte que había encontrado en el ático.

Acababa de correrse y ya tenía otra vez la polla creciendo y haciendo empujar la bragueta de los pantalones cuando vio que al comienzo de esa cinta otro chulazo distinto a los dos anteriores estaba sentado en el mismo sofá con camiseta de tirantes blanca y unos vaqueros cortísimos por encima de los muslos. Otro tio, que estaba justo al lado de la cámara, le incitaba a enseñarle su cuerpo y Blaze Austin se pasaba la manita por debao de la camiseta y se redondeaba los pezones a dos manos con los pulgares.

Ese misterioso tio pasaba a escena. Era Collin Simpson otra vez, de nuevo colocándose detrás de un chulazo, de nuevo sobando su cuerpo y gimiendo de placer mientras lo hacía, rasgando la camiseta por completo, dándole besitos por el cuello y metiéndole hasta las dos manos por unos gaymbos rojos. Collin se chupaba los dedos y llevaba esa misma mano a la polla del chaval, se la agarraba y empezaba a cascársela.

Blaze se dejaba hacer de todo por ese cabrón. Se puso con las manos detrás de la cabeza cuando Collin bajó a chupársela. El sonido de la mamada inundaba toda la estancia. Collin no era de los que hacían ascos a una buena polla tan larga y tiesa que invitaba a tragar hasta los límites. Le sobaba los cojones mientras se zampaba ese tronco duro.

Blaze estaba a punto de abrir los ojos como platos. Nate ya había visto antes esa cara de sorpresa, cuando Collin se bajaba los calzones, le salía todo el pito tieso, gordo y duro rebotando durante unos segundos. Blaze le hizo una buena mamada empleándose bien con la lengua, lamiendo los cojones y la polla hasta llegar a la punta y metérsela en la boca.

Ese era el plato principal, pero Collin tenía el postre que era igual de bueno. Se dio la vuelta, se puso a cuatro patas en el sofá y se dignó a darle su magistral culazo, ese par de nalgas grandes, blancas y redondas entre las que Blaze perdió la cabeza literalmente. Blaze se puso de rodillas detrás de él, le dio unos pollazos en la raja del culete y la hundió a pelo dentro de su agujero calentito.

Poco más de medio centenar de embestidas después, cuán tan apretada debía tenerla ahí dentro que la sacó y empezó a correrse a lefazos sobre su espalda y su culo. Ahora era el turno de Blaze. Se arrodilló frente al respaldo del sofá y Collin empezó a zumbárselo por detrás sin condón. Otro más que acababa sentado en las piernas de ese empotrador guaperas, ensartado en su miembro.

A Nate ya se le había olvidado hasta que su abuela le estaba buscando en la planta de abajo. Estaba tan caliente que por segunda vez se sacó la polla y volvió a pajearse duro mirando cómo Collin culeaba sentado desde abajo, nutriendo el culazo del chaval a pollazos. Blaze acababa de tumbarse en el sofá y miraba fijamente a los ojos de Collin mientras se lo follaba.

Collin se la sacó del culo, se adelantó lo justo para poner su rabo encima del cuerpo de Blaze y se dejó la leche blanca en el vientre y los pelos de su polla. Nate estaba a punto de culminar su segundo pajote, viendo cómo esos dos machotes guapos se daban el lote con sus cuerpos desnudos y corridos cuando la cinta acabó su recorrido y la pantalla se quedó en blanco.

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