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Paul Canon y Kurtis Wolfe hacen un flip-fuck sin condones en la sauna del gym | MEN

Hot Rock Confessions Part 1

En el gym había un lugar sólo reservado para hombres, mucho más ínitimo que un baño donde mostrar al vecino tu chorra al orinar en los meaderos, mucho más que las taquillas de los cambiadores, donde podías ver culazos de aupa y mingas colgando entre las piernas de todos los colores y tamaños poniéndote las botas. Más allá de los vestuarios se escondía el verdadero resort masculino, la sauna, un lugar en el que si ibas a la hora adecuada, podías hacerte una paja pensando en todas las pollas y cuerpazos que habías visto durante tu dura sesión de entrenamiento.

Aunque ya se lo había dicho antes, Kurtis Wolfe recordó al encargado Paul Canon que arreglasen la sauna, porque le faltaban algunas de las tablas por las que se escapaba el vapor. No es que Paul no hiciera por mejorar su local, sino que le encantaba que ese tiarrón tan guapo y atractivo de ojazos azules se lo repitiera, porque era la única ocasión en que podía tenerlo muy cerca.

Esta vez se lo comunicó a punto de entrar a la sauna. Paul se esperó a que Kurtis se quitara el albornoz, pero el hombre resultó ser tímido y prefería quitárselo a solas. Eso no evitó que al darse la vuelta se le abriera por el centro. Paul alucinó con el paquete de ese tio. Por debajo se adivinaba un buen rabo que tenía colocado hacia abajo, casi dando la vuelta a los cojones.

Se escondió entre los maceteros para ver cómo se desnudaba y le siguió hasta la sauna, donde se puso como un mirón, aprovechando las tablas que estaban rotas, a observar cómo el tio se quitaba la toalla y empezaba a hacerse una paja. Paul se bajó un poco los pantalones, lo justo para sacarse el rabo y cascársela, intentando no gemir demasiado alto, pero la abertura era demasiado grande y Kurtis le pilló.

Si le hubiera pillado en frío le hubiera dado una buena, pero así en caliente, con las ganas que tenía de paja y ya puestos en faena, pasó una manita por el espacio entre las tablas y animó al chico a pasar la polla entre ellas. Al final el desperfecto terminó convertido en una suerte de glory hole por el que Kurtis se dedicó a manosear y chupar la verga al encargado antes de meterlo con él en la sauna.

Sentados en uno de los bancos, Kurtis terminó de jalarle el rabo y después se lo folló sin condón, metiendo su pollaza dentro de ese pandero en el que Paul había decidido mantener los calzones abiertos por el culo para darle un punto de morbo. Kurtis no se iba a ir sin lo suyo. Un tio tan guapo merecía ser follado. Paul tuvo que contener la leche en los huevos mientras se lo zumbaba, sobre todo cuando el guaperas se sentó sobre su tranca y empezó a saltar sin dejar de mirarlo con esos intentos ojos de color azul. Todo indicaba que esas tablas iban a quedarse un tiempecito sin arreglar.

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