JJ Knight y Bill Farnsworth se follan a Harlen Quindel sin condón en la oficina de seguridad del súper | Young Perps

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El despacho de seguridad del supermercado estaba lleno de gorras, camisetas y cajas en las estanterías. El joven Harlen Quindel no tenía ni idea de por qué el segurata JJ Knight les había llevado a él y a su padre Bill Farnsworth allí, cuando lo único que estaba haciendo era intentar conseguir caramelos en la tarde de Halloween como en resto de chicos de la ciudad.

Era ese precisamente el motivo del pequeño arresto y lo que JJ trataba de sacarle mediante preguntas, pero parecía que el chaval no era consciente. Si se hubiera tratado de cualquier niño, no hubiera habido ningún problema, pero él ya no era un niño, sino un adolescente con la mayoría de edad recién cumplida que iba vestido de vaquero con el torso casi al descubierto y unos slip como única vestimenta de cintura para abajo. Y aunque tuviera una corta edad todavía, se le marcaba un buen paquetón que venía a infringir las normas de la decencia del super.

El segurata no echaba la culpa al padre, que acostumbrado día a día a ver cómo evolucionaba su hijo en esto de convertirse en un hombrecito, ni se había dado cuenta, pero las normas eran muy estrictas y había que cumplir con todo el proceso de seguridad completo com si fuera el de un robo, lo que incluía que el chaval tenía que quitarse la ropa y alguien debía explorarle el culo y la boca por si se había guardado algún objeto ajeno.

Antes de que el guarda pusiera las manos a su chico, Bill se ofreció para explorar a Harlen por detrás, aunque cuando vio la pedazo de chorra gordísima y larga que se sacaba el segurata, meneándola alegremente después de sacársela por la bragueta para explorar la cavidad bucal de su hijo, casi se arrepiente. Mientras él le comía la raja del culete descubriendo que no se había guardado nada dentro, escuchó de fondo un sonido inconfundible, el de una boca llena de rabo.

Ese fue el día en que Harlen se convirtió en todo un hombrecito, pasando de la inocencia de comer caramelos a saborear una polla entre sus labios. Se puso tan cachondo limpiando el sable del segurata que sin querer y de forma instintiva levantó una pierna en la mesa dejando abierto el ojal a su daddy.

Ruborizado, Bill no se atrevía a explorar más allá de la raja, así que JJ continuó con la tarea poniéndose detrás del chaval, beneficiándose el culo, metiéndole toda la trompa por el agujero sin condón y grabando todas las pruebas móvil en mano para demostrar la culpabilidad o inoecencia. Pero finalmente Bill, por orden del segurata, tuvo que hacerlo, para que quedase constancia de que la actitud de la seguridad dle edificio no era premeditada.

Mancillar el culo de su chico fue algo tan extraño como placentero. Lo tenía tan virgen, tan apretadito, que le daba miedo hacerle daño, pero entre que JJ le había dejado un buen agujero preparado de antes y que Harlen estaba encantado con recibir su polla, fue sintiéndose cada vez más cómodo y se lo folló por primera vez mientras su chico volvía a meterse la pija del segurata, ahora más gorda, dura y grande que antes, por la boca.

Entre su papi y el hombretón de seguridad, se fueron turnando para joderle el culo a pelo. Harlen tuvo claro que volvería a incumplir las normas en el super del barrio, pero antes el segurata iba a darle la “vacuna” que según él impediría que volviera a recaer en el delito de pasearse semi desnudo por allí. Agarró la cabeza del chaval con fuerza obligándole a tragar rabo y le metió una buena descarga de lefazos dentro. Cuando le sacó la polla de la boca, Harlen se había tragado la mitad de los mecos. La otra mitad le caían por el labio inferior junto con las babas.

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