Thyle Knoxx complace a su admirador Igor Romani jodiéndole el culo sin condón ante la mirada de tres chulazos muy bien dotados | MASQULIN

Fuckerbate, Part 1

A eso le habían obligado los tiempos modernos, a ganarse unas generosas propinas posando delante de una cam, haciendo sesiones de todo un poco, dando coba a sus cada vez más numerosos fans y entreteniéndoles de cuando en cuando con unas pajas en directo, masturbándose su larguísima polla que estaba causando furor. Su objetivo, conseguir dinero suficiente como para costearse un viajecito a Nueva Zelanda.

Thyle Knoxx comenzó a recibir regalos y la cosa iba viento en popa. Un buen día recibió una misteriosa carta que le proponía pagarle el viaje completo si se dirigía a una dirección en media hora a pie bajo el frío sin llegar tarde, se quedaba en pelotas en la entrada y se la ponía bien dura penetrando una cerradura chupapollas que le daría paso a una misteriosa sala.

Al entrar, completamente empalmado, se encontró con tres tios vestidos de monjes con capas negras que enseguida retiraron una sábana de seda roja que había en mitad de la habitación. Debajo de ella había un tio con el culo en pompa preparado para ser penetrado. Joder, mira que tenía fans, pero algunos estaban totalmente idos de la puta olla. Follarse un culo a cambio del viaje de sus sueños no estaba ni tan mal. Se aproximó y los monjes comenzaron a quitarse las capas quedándose en bolas.

El primero tenía escrito en el torso las palabras “cómele el culo” y Thyle se agachó, cogió los dos cachetes con las manos separándolos y se folló el ojete con la lengua. El segundo llevaba escrito la palabra “chúpasela“, entonces Igor Romani se dio la vuelta y le puso a comer rabo. El tercero rezaba “fóllatelo” en sus abdominales. Thyle cogió a ese chulazo con fuerza por las piernas y lo atrajo hacia él, se puso un condón y entonces los tres monjes cachas con los rabos colgando le negaron a la vez, se dieron la vuelta y sobre sus culos llevaban escritas las palabras “fóllatelo a pelo“.

Siguiendo sus instrucciones, Thyle se quitó la capucha e insertó su largo rabo en el interior del culo de su fan número uno. Ese cabrón quería gozar por delante y por detrás. Cuando se puso a cuatro patas, Thyle cobijó ese culazo entre sus muslos y le arreó una buena arremetida, encasquetándole toda la polla por el ojete, haciendo plas plas con sus cojones en mitad de la raja de ese culazo hambriento de rabo. Según se corría, podía ver Nueva Zelanda cada vez más cerca, pero aquello había sido sólo el principio. Recibió otro mensaje que le proponía el segundo reto, veinte segundos para ir a la habitación de al lado. Para ser feliz, tenía que hacer a otros felices. El mundo era un toma y daca.

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