Max Adonis pone cachondo a Tom Bentley con una buena comida de culo y jueguecitos con su rabo | Himeros TV

The Witness

Podía perderse en la mirada de sus ojos como en un atardecer en la playa mirando hacia el horizonte. Los gestos de su cara acompañaban de alguna forma los de su entrepierna, metiéndose un agarrón al paquete, dibujando la forma de su generoso y gran rabo que se ocultaba debajo de los pantalones grises de algodón de deporte.

Tom Bentley, sentado en el acogedor suelo de madera de la cabaña, se autocomplacía observando la agarrada de rabo de su colega, paseando la mirada desde sus ojos hasta su polla pasando por su riquísima y musculosa tableta, hasta que Max Adonis se abrió ligeramente de piernas, dejó de amorcillársela y esperó a que fueran otras manos las que tocasen su cuerpo.

Tom nunca se había desnudado así delante de otro tio, al menos no en la intimidad, sólo en los vestuarios. Mientras se quitaba la camiseta y daba la espalda a Max bajándose los gayumbos, se sintió escrutado al milímetro, pensando si al otro chico le gustarían su cuerpo y la forma de su polla. Cuando le vio llevarse los calzones a las napias y los esnifó, mirándole la entrepierna sin disimulo, poniendo una media sonrisa de lujuria al verle el rabo colgando, morenote y grueso, se sintió más cómodo.

Todavía no tenía claro el destino de ese fortuíto encuentro en la montaña. Le hizo darse la vuelta y arquear la espalda y sintió unas manos cálidas agarrándole a los lados de los muslos, un escupitajo directo a la raja de su culo, los pulgares separando sus nalgas y de nuevo el impacto de otro escupitajo mojándole el virginal agujero. La lengua de Max repasándole desde la base de los cojones hasta el final de la raja del culo, la dureza de su nariz recorriéndole de abajo a arriba y el calorcito de su aliento le hicieron ponerse cachondo.

Le hizo demostrar su flexibilidad mientras él seguía disfrutando sentado en la silla. Tom hizo casi el pino pero con una pierna en el suelo y la otra en vertical hacia arriba, quedándose completamente abierto de piernas en ángulo de ciento ochenta grados. Vio la cara de Max acercarse a su cuerpo, posando los labios justo en la zona perineal donde acaba el culo y empiezan el nacimiento de la polla y los huevos.

El cabrón empezó a darse un festín lamiendo a un lado y a otro. Se levantó mientras se lo seguía chupando todo y se bajó los pantalones de deporte. Tom pudo ver cómo una gorda y dura polla le salía enfilada entre las piernas. Se puso de pie y acercó el rabo a la zona que momentos antes estaba devorándole. Le dio unos toquecitos con el rabo bien caliente y volvió a agacharse merendándose su culazo de nuevo y haciéndole rabiar por una buena polla metida dentro y una buena corrida.

VER THE WITNESS EN HIMEROS.TV

VER THE WITNESS EN HIMEROS.TV

Mostrar más
Botón volver arriba
Cerrar