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Titan penetra el culazo de Santi Konnor sin condón con su gigantesca pollaza y se corre encima de su cara | Fucker Mate

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Las enormes manos de Titan manejaban el culazo a su antojo. Con calzones abiertos por la parte de atrás, deseaba que esos dedos enormes se introdujeran por su agujero. Santi Konnor se pegó todo lo que pudo a ese cuerpazo de vicio. Pudo ver cómo la gigantesca tranca de Titan luchaba por salir aprisionada por los gayumbos blancos en los que estaba encerrada. Cargaba hacia la derecha y ya apenas quedaba tela que pudiera contenerla.

Se agacho, venerando su cuerpo, mirándole a los ojos mientras caía, arrastrando las manos por sus musculosos pectorales, su abdómen duro y potente. Plantó los morros en el paquete y arrastró las narices y los labios como un cerdo por todo el contorno que dibujaba su polla. Levantó la tela por donde se la sacaba para mear y le sacó la mitad del gordo pollón.

Con la punta de la lengua le dio un repaso a la raja del cipote, besó su glande con los labios y finalmente tiró de la goma de los calzones hacia abajo para dejar salir a esa bestia parda. El pollón, tan largo como su cara, cayó por su propio peso hacia abajo. Ayudó a levantarlo, sin usar las manos, tan sólo la boca, empezando a recogerlo por la base, lamiendo el tronco y llegando hasta el cabezón para metérselo dentro de la boca y empezar a mamar.

Titan se bajó la huevera, realzando sus pelotas que quedaron elevadas al tener la goma de los gayumbos justo debajo. Tomó el control sobre su polla, se la agarró con una mano, con la otra la barbilla de Santi y le dio unos buenos pollazos con el rabo sobre la lengua y la carita y se la frotó contra los morros restregándole el cipote contra las napias, antes de joderle la jeta sumergiendo su gigantesca polla dentro de su boca.

Intentó comérsela a fondo, pero era demasiado larga y gorda como para conseguirlo, demasiado para conseguir esa meta que era restregarse por los morritos esos pelitos negros y rizados que tan bien le sentaban en la base de la polla. Miró hacia arriba admirando ese cuerpazo enorme, negro y brillante. Se sintió feliz por estar entre sus piernas, por estar chupándole la minga a un tiarrón así.

Le tumbó sobre la cama a cuerpo de rey y pasó un buen rato adorándole la polla, acogiendo el cipote entre sus labios y tirando hacia abajo, midiendo la extensa longitud que alcanzaba entre sus piernas, antes de dejarla escapar y ver cómo rebotaba y se quedaba tiesa apuntando hacia arriba, esperando de nuevo a que esa boquita la atrapara.

Santi se subió encima de la cama, hizo una sentadilla y con muy buena puntería presentó su ojete al capullo, que enseguida se metió dentro, centímetro a centímetro, lentamente, el resto del rabo hundiéndose sin condón dentro del agujero de su culazo. Se abrazó al cuerpo de ese macho y empezó a saltar masturbándole la polla, haciendo que se estremeciese por estar metiéndola en un agujero tan estrecho y acogedor para el tamaño de su miembro viril.

Intercaló los saltos altos y profundos con el movimiento de sus nalgas pajeándole la polla con suavidad de abajo a arriba. Se dio la vuelta dándole la espalda, todavía empalado en su tranca. Se sentó sobre sus caderas, con las manos apoyadas por detrás, a cada lado de sus brazos, los pies sobre sus piernas. En esta postura hizo resbalar su trasero por la parte baja de su estómago, tragando y expulsando rabo por su ojete.

Titan aprovechó también para atacarle desde abajo, impulsándose desde el colchón para meterle una buena culeada. Pero todavía no había sentido ni un ápice del poder de ese fornido macho con cuerpo de escándalo. Empezó a hacerse una ligera idea cuando le ofreció su culo y se lo folló por detrás con una fuerza desmedida.

La polla le atravesaba de tal forma que sintió que en algún momento se le saldría por la boca. Sentía el calor de sus manos sobre los hombros, agarrándolo para que no escapara. No podía escapar, pero sí rendirse. Su culo seguía en la misma posición, bien follado, pero su espalda y su cabeza cayeron hundiéndose entre las sábanas. Ahora, sin un punto de apoyo cercano, las manos de Titan se posaban sobre sus nalgas, adueñandose de ellas.

No sabía si estaba preparado para lo que iba a hacer, pero lo hizo. Se tumbó boca arriba en la cama, elevó las piernas abriéndolas por completo como un gimnasta en la colchoneta y presenció algo que no podría olvidar fácilmente. Titan se abría camino con el enorme pollón perforándole el agujero, su maravilloso y espectacular cuerpo negro y fuerte sobre el suyo, con todos los músculos en tensión, su atractiva cara a escasos centímetros de la suya.

Ver la demudada expresión de su rostro, los caderazos que le propinaba para metérsela, un grandioso macho con una sola misión, follárselo. Con esta visión, como invitado de primera fila, Santi se agarró la picha y se hizo una paja bien a gusto dejándose una buena cantidad de lefa en los muslos y los abdominales mientras la polla seguía clavándose en su trasero.

Titan se la sacó del culo cuando vio que el chaval ya se había relajado. Acudió rabo en mano pajeándose encima de su cara y se le corrió encima, con los lefotes saliendo de la polla e impactando con fuerza sobre su jeta. Una lluvia de leche. Santi le agarró la polla mojada, se la inclinó hacia abajo. Ahora incluso parecía más grande y gorda, tanto que casi parecía una tercera pierna. Le cogió el cipote con los labios y gozó de ese enorme y gigantesco miembro masculino.

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