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Guillaume Wayne se folla el culazo del guaperas Randy Junior sin condón | Fucker Mate

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Su cara de cachorrito malote le estaba poniendo cachondo. Según mojaba la fresa en sus labios, imaginaba ya el grueso de su polla entre ellos, siendo acariciada con el mismo mimo que hacía con la fruta y le sobre venía una oleada que no hacía sino aumentar el tamaño de su polla, todavía encerrada en los calzones. Guillaume Wayne paseó mientras las manos por el cuerpazo morenito y musculoso de Randy Junior.

El desayuno ya estaba servido. Guillaume se levantó. Era tan alto que su empinada polla quedaba unos centímetros por encima de la mesa de la cocina, a la altura perfecta para que Randy, desde el otro lado de la mesa, encorvase la espalda y cayese de bruces con la boca enganchada directamente el enorme rabo. Con un poco de delicadeza y un mucho de vicio, le cogió por la bolsa de los huevos y empezó a mastrubar la polla entre sus labios.

Por los sonidos que hacía, se notaba que tenía la boca llena y que hacía por conseguir tragar hasta el fondo. Guillaume le ayudó agarrándole con las dos manos posadas encima de su cuello, aunque prefería entretenerse mejor en hacerle unos deditos en el culete, porque de haber mirado mucho tiempo esos gruesos labios pajeando su palote, le hubiera dado la leche enseguida.

El arrebato del momento les había hecho empezar a distancia. Guillaume pasó al otro lado de la mesa, apoyó su trasero en ella y así Randy se la pudo chupar mejor. Menudo cabroncete tragón, con su mano fuerte agarrando el pollón por la base, rechupeteándolo, mirando a su dueño, abriendo la boca y colándose el capullo por la garganta. Le estaba poniendo tantas ganas, que cuando separaba la boca del cipote, una ristra de babas se quedaban colgando entre la polla y sus labios.

Agarró esa cabecita loca con la mano derecha, observando cómo rebotaba comiéndose todo el rabo. El chavalín se sacó de la manga algunos secretos mamatorios de lujo, como el momento en que le practicó unos dulces lengüetazos rápidos en el frenillo que consiguieron volverle loco. Al hacerlo, Randy sonreía. Estaba tan guapo el cabrón que con gusto le hubiera vaciado los huevos en la jeta.

Guillaume miró hacia abajo. El chaval sin nduda estaba muy bien dotado. Tenía un señor pollón que ya se le había salido por encima de los speedo. Le apretaban tanto que, sin soltar la polla de Guillaume de su boca, se los quitó hábilmente. Se levantó y posó su polla morenota encima de la de Guillaume que era algo más larga pero ambas iguales de gruesas. Choque de espadas entre hombres.

Randy abarcó con una mano los dos rabos y comenzó a masturbarlos juntos. Guillaume se vio obligado a parar ese batido antes de que fuera tarde y los dos lo diesen todo sin haber llegado a follar antes. Puso a Randy de espaldas contra la encimera, con una pierna levantada y apoyada en el frigorífico. Una postura que le permitía perforar el ojete del chaval mientras veía colgando entre sus piernas su linga y larga polla.

Fueron hacia la cama, Randy por detrás de Guillaume, empujando hasta que lo dejó sentado. Le alzó la polla en vertical y se sentó encima de ella de lado y sin condón. Primero se coló el cipote. La polla era tan grande que le costó tragarla, pero cuando lo consiguió profirió un gemido de lobo que se escuchó por toda la casa. Con la polla super ajustada entre las paredes de su culo, empezó a dominarla, a saltar sobre ella, a menear el trasero con ella dentro.

Guillaume fue dando la vuelta al chaval hasta tenerlo de espaldas casi tumbado sobre él. Tenía su polla a pelo totalmente dentro de su culo y daba gusto ver cómo Randy estaba empalmado, con su gran pollón rebotando entre sus piernas mientras no dejaba de masturbar el rabo de Guillaume entre sus cachetes. Randy pasó un brazo por detrás de la cabeza de Guillaume y se quedaron mirándose cara a cara en plan colegas.

Randy se quedó rendido sobre ese cuerpo, dejándose follar a pelo. Miraba a Guillaume fijamente, recreándose en su cara de machote empotrador, no paraba de gemir al sentir esa enorme polla surcando las profundidades de su ser. Resbaló por el cuerpo de Guillaume hasta casi quedar de lado y para no caer más, se agarró con una mano a la cabeza de su machote.

Por su parte, Guillaume metía y metía rabo sin parar, concentrado en la carita de ese guaperas, en su cuerpazo morenito y definido, en esos morritos que tan dulcemente le habían acariciado la polla. Se encabronó y puso a Randy a cuatro patas para meterle carne en barra. Le encantaba ese culazo, sus pomposos cachetes, pero no iba a tener compasión con él.

Le dio duro, metiéndole toda la barrena hasta el fondo, provocando que los gemidos del chaval se intensificasen y sonasen más altos cada vez que le golpeaba con el cipote en lo más hondo. Le dio la vuelta y lo dejó tumbado sobre la cama. Randy aprovechó para calzarse una buena paja. Con el movimiento de la follada, la lefa salió despedida por todas partes, encima de sus abdominales, un buen chorrazo directo a su antebrazo que se quedó colgando bien resistente. Hasta la mano de Guillaume sufrió las consecuencias y un poco de caldo del chaval se quedó en su dedo gordo.

Guillaume siguió metiéndole el mandoble por el culo hasta que se relajó y la última gota de semen le salió por el capullo. Se sentó apoyando la espalda contra el cabecero de la cama, comenzó a pajearse y Randy se sentó a su lado, besándole y esperando el final de la paja. Guillaume le agarró por la cabeza y le obligó a bajar hasta su polla. Randy no tuvo que preguntar, estaba claro lo que ese machote quería.

Randy dejó la boca abierta muy cerca del cipote y en cuanto vio que la leche salía despedida, los acercó, atrapó el cabezón entre sus labios y empezó a sorber lechecita. Cuando Guillaume sació su polla, Randy se entretuvo un rato acariciando el cipote con sus labios, con la suavidad que confería la lefa. Con los labios mojados de semen, miró a Guillaume y los dos se sonrieron conscientes de la cerdada que acababan de cometer.

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