Ray Diesel peta el culito de Cesar Paulino sin condón y le ofrece una merendola de lefa blanca y espesa | Fucker Mate

Black and Bare

Llevaba tiempo mirando al mozalbete a través de la puerta. Cesar Paulino estaba tumbado en el sofá escuchando música con los cascos, una pierna cruzada por encima de la otra que, al llevar calzones abiertos por detrás, hacía que dejara a la vista un culete por el que Ray Diesel habría colado la polla sin dudarlo. De mirarle ya se le estaba poniendo tocha.

Se acercó a él. Todo dependería de la recepción del muchacho cuando le tocase. Le cogió la pierna que tenía por encima y se la separó. La respuesta fue positiva y empezaron a morrearse. Cuando Pauli le pasó la mano por el abultado paquetón, se entregó a él y el ojete se le abrió por inercia. Dejó que Ray se acomodase en el sofá, se puso a cuatro patas dispuesto a comerle la polla y le sacó toda la señora verga.

Lo hizo metiéndole mano lentamente por los calzones, mordiéndose los labios de gusto a medida que iba paseando su pequeña manita por esa pedazo de polla gigantesca, gorda y caliente. Retiró la tela y comenzó a masturbar ese manubrio enorme que se prestaba a una paja lenta y con mimo.

Un pollón de los que rellenan la boca entera. Cesar se la puso recta y se la metió en la boca haciendo que a Ray le saliese un gemido. Uno tenía que saber hasta dónde estaban sus límites y Cesar tenía claro que ni de coña iba a poder meterse esa berenjena hasta el fondo, así que se dedicó a zurcir con sus labios y con mucho cariño el cipote y el primer tercio del rabo, dejándolo cubierto de saliva. Eso no quitaba el que no intentase de vez en cuando meter un trangullón, ya que la forma curvada de la polla hacia abajo la hacía irresistible para intentar colártela por la garganta.

Igual que uno no cree hasta que lo ve con sus propios ojos, Cesar no creyó en los tios con pollas de caballo hasta que vio a este. Una cosa era estar chupándosela y otra distinta mirar de cerca a un macho así con la polla colgando entre las piernas. Jodidamente enorme y larga. Pudo observar esa maravilla cuando le quitó los gayumbos y cuando se puso en pie para que se la siguiera comiendo.

Qué pequeña parecía su manita amarrándose a la base. El chavalote se puso tan cerdo que empezó a perder el sentido comiendo rabo y palpando la bolsa de los cojones. Ya ni hablaba. Se limitaba a gozarlo y emitir algún sonido gutural, a cerrar los ojos mientras esa enorme polla se le metía por el paladar. Ray le puso en pie y le apretó hacia su cuerpo para hacerle unos deditos en el ojete. Cesar puso sentir toda la masculinidad rozándole el paquete. Sabía lo que tocaba.

A cámara lenta se fue preparando arrodillándose en el sofá y abriéndose de piernas. De reojo pudo ver cómo Ray se le acercaba por detrás y sobre todo la gigantesca polla colgando. Todavía no se la iba a meter, por suerte le iba a preparar el culete para dejarlo a punto. Unos rápidos y ligeros toques de lengua le dejaron la raja húmeda, después le penetró con la lengua hundiendo los morros y raspándole con la barba.

Le estaba volviendo loquito y sentía cómo su agujero se expandía más y más. Ray aprovechó justo ese momento en que el chaval había levantando una pierna y lo había puesto cachondo para calzarle la polla dentro del agujero sin condón. Joder lo apretadita que entraba, tanto que la piel del rabo se arrugaba replegándose hacia atrás. Ray empujó con fuerza y volvió a empujar hasta que la piel dejó de arrugarse y su polla empezaba a navegar por las profundidades de ese oscuro agujero.

Por la postura en la que le estaba dando por culo, el primer tercio de la polla que iniciaba la curvatura estaba fuera de juego, pero por suerte la tenía tan larga que los otros dos tercios ya valían por dos pollas normales. Cuando Cesar se sentó sobre la tranca para montarle, la sensación que le dio fue la de estar cometiendo una locura, casi parecida a sentarse encima de un enorme poste largo y gordo.

Apoyó las manos a cada lado del cuerpo de Ray, sus piececitos encima de sus fuertes y anchos muslos, le dio la espalda y empezó a ingerir polla como un puto. Cambió de postura y se puso de frente. Mientras hacía la sentadilla para ensartarse en el poste, coló su brazo entre sus piernas, agarró el pollón y lo condujo hacia su agujero.

Esta vez no fue él el que saltaba, fue Ray el que le enculaba por debajo y Cesar sólo tuvo que mantenerse firme, desplegándose los cachetes del culo con la mano mientras esa polla caliente como el infierno le atosigaba por dentro.

Le hizo un ovillo sobre el sofá y siguió follándoselo. Cesar adoraba los momentos en que ese tiarrón le sacaba la polla, porque al tenerla curvada, le saltaba como un resorte y podía sentir el contacto en la raja del culo dándose esos toquecitos cuando le campaneaba etre las piernas, grande, dura y caliente.

Cesar volvió a sentarse y volvió a saltar sobre la verga dándole la espalda. Ya sin suspensorio, que hacía tiempo que lo había perdido por el camino, se cascó un pajote dejando un rastro de lefa sobre uno de los muslos grandotes.

Se puso al lado de Ray para ver cómo se la pelaba y aguardó impaciente. Al masturbarse, Ray prefería concentrar la paja en la parte alta de la polla. La tenía tan grande y gorda que parecía que la amasaba cuando la apretaba fuerte con su mano. Soltó un primer fogonazo de lefa y entonces Cesar acudió raudo a atrapar la polla para seguir pajeándola. Por la raja del cipote no paraba de manar una suerte de lefotes espesos que le dejaron el puño mojado, casi formándole una pulsera blanca.

Cesar siguió pelándole la polla mientras Ray se deshacía en gemidos y pegaba los últimos espasmos. La pulsera de semen se hacía cada vez más translúcida porque los pegotes de lefa empezaron a colgar por su muñeca deslizándose hacia los grandes cojones arrugados de ese macho, colgando por ellos, por el sofá, cayendo finalmente al suelo. Cesar no pudo aguantar más tanta cerdada y se aproximó con la boca para comerse los últimos mecos, para relamer y comerse el plato con la cena.

 VER BLACK AND BARE EN FUCKERMATE.COM

 VER BLACK AND BARE EN FUCKERMATE.COM

Botón volver arriba
Cerrar