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Los chulazos Santiago Rodriguez y Dann Grey se follan sin condones en plena mudanza | Kristen Bjorn

Casting Couch #408

Trabajar en el servicio de mudanzas y más a determinadas horas del día, hacía que Santiago Rodriguez y Dann Grey terminaran exhaustos. Dann siguió currando y metiendo cajas. Una de esas veces se encontró a su compañero de fatigas guardando la cama de una habitación, acostado boca abajo. Pero el cabrón no estaba durmiendo, se había quedado desnudo, sólo con los gayumbos y los calcetos puestos y se estaba retregando el paquete contra el colchón.

Solos, en una casa de un barrio residencial por la que apenas pasaba gente, Dann se unió a la paja y se sacó la verga. Cogió a Santi de los pies, lo atrajo hacia el pie de la cama, le unió los pies y le metió entre ellos la polla, usándolos para darse placer al rabo. Las ligeras asperezas de los calcetos raspando la piel de su nabo, empezaron a crearle una buena cantidad de leche en las pelotas.

Los dos se llevaban unos buenos piropos tanto de chicas como de chicos, cuando les veían tan guaperas y musculitos portando cajas, sudando del esfuerzo, dejando entrever sus torsos desnudos cuando levantaban peso hacia arriba. Unos auténticos mojabragas y levanta pollas que estaban hechos. Desconocían la cantidad de pajas y dedos que habían provocado a su paso.

Pero lo de Santi no era normal y hasta Dann se tenía que rendir a sus encantos. El tio tenía ese aire hispano que le ponía cerdo. Un chaval guapo, con una porte que ya te la ponía dura nada más verle enfundado en una camiseta ajustada y vaqueros, rellenando perfectamente cada centímetro de tela, con curvas en los biceps, pectorales, culazo y paquetón.

Lo de su verga era para querer ahogarse de gusto. Larga, gorda, con un buen pedazo de piel formando una capucha alrededor del capullo de su rabo, invitando a jugar y unos cojones que le colgaban no menos de quince centímetros entre las piernas, calentitos, meciéndose, esperando a que una mano los tocase.

Dann le puso a cuatro patas y le dio por culo sin condón con fuerza, desfogándose antes de que desease abrirse de piernas ante ese chulazo y sentir la gruesa polla anidándose dentro de su agujero. Fue Santi el que se fue moviendo alrededor de Dann, clavándole la polla a pelo hasta los huevos desde todos los ángulos. A Dann no le quedó más remedio que hacerse una paja observando el ímpetu de ese zagal tan entregado al follaje. Le gustaba todo de él, hasta esas pulseras que resaltaban sus fuertes brazos con elq ue lo agarraba con fuerza para empotrarlo.

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