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Sean Zevran follado sin condón por primera vez por el enorme pollón de Cade Maddox | Cocky Boys

Después de tanto tiempo dando a montones de tios por detrás, Sean Zevran se levantó una mañana pensando en cómo sería estar en la parte contraria, dejar que una polla dura y caliente entrase dentro de él. Cuanto más pensaba en la idea, más cachondo se ponía. Empezó a retozar a solas sobre su cama, moviendo el culo hacia adelante y atrás imaginando que un tio le daba rabo, mientras los primeros rayos de luz de la mañana se colaban por la ventana.

No era una línea fácil de cruzar, pero si por algo siempre se había caracterizado Sean era por llevar a cabo lo que más deseaba. No quería que pensarlo demasiado acabara con aquella fantasía. No había tiempo de ir a un local en busca de tios, que a saber qué clase de pollas encontraba allí. Prefería confiar en una que sabía a ciencia cierta que le encantaba porque ya la había visto en acción y era lo que necesitaba en ese momento. Llamó a su colega Cade Maddox que trabajaba en el club de streaptease.

Cuando los dos se pusieron en la cama en bolas, Sean le dejó muy claro que aquello se lo tomara sólo un trabajo más. Cade le dijo que sí por complacerle, pero los dos sabían que se molaban desde hacía tiempo. Con gusto metería la polla por su ano y por donde le pidiera. Sean había visto a muchas tias pasar al camerino a comerle el rabo tras el espectáculo. La tenía tan larga y tan gorda que las muy zorras terminaban con lágrimas en los ojos intentando tragarla entera.

Ahora la pollaca de ese macho era toda para él, que rabiasen las nenas. Le practicó una mamada a boca llena y sin dejar de frotar sus gruesos labios contra la piel de su polla de arriba a abajo, mejor que la que pudiera hacerle cualquier chica. Tenía un pollón tan gigantesco que era inabarcable. Ya que se dejaba dar por culo, que fuera con la mejor bicha.

Siguió comiéndole el rabo y se las apañó para ponerle el culo en los morros mientras lo hacía. Ahora Cade podría practicar sus habilidades como comedor de coños pero con el agujero de su culito. Qué bien le daba a la lengua el hijo puta.

Le puso el culo enseguida para tenerle dentro. Cuando notó su enorme polla entrando por detrás sin condón, vio el cielo. Le metió el cipote y algunos centímetros más. La dejó quieta dejando que mi ojete se acostumbrase a aquel tamaño y cuando se hicieron colegas, Cade le cogió por las caderas con sus grandes y varoniles manos y empezó a impulsarle hacia adelante y atrás para hacer que es culazo se insertase en el rabo él solito por la inercia del movimiento.

Le escuchó escupir sobre su polla. Era el único lubricante que necesitaba para seguir zumbándoselo. La de agujeros que se había estado follando Sean todo este tiempo y se había perdido otra de las grandes diversiones del sexo. Se habían prometido que iba a ser un favor entre amigos, pero sin querer acabaron abrazados, con sus musculosos cuerpos pegados uno encima dle otro, unidos por la enorme polla que se estaba clavando en su interior.

Sean se cascó una buena paja mientras aún le estaba dando por el culo. Cade dejó que se recompusiera de la corrida y lo levantó para que se pusiera de pie a su lado. El tiarrón le sacaba media cabeza y Sean se sorprendió porque ahora el miembro viril era incluso más grande que cuando se lo estaba mamando. Lo tenía a punto de nieve. Cade paso un brazo por detrás de Sean, como si fuera a invitarle a un baile. Empezó a darle unos besitos y, junto con el aliento de unos gemidos apagados, Sean empezó a sentir unos potentes chorrazos en el costado y el muslo izquierdo. Un montón de lefa caliente resbalando por su cadera y su pierna. El chaval sabía cómo entregar todo su amor, de amigos eso sí, que quede claro.

 

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