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Devin Trez penetra a Shane Jackson sin condón | MEN

QUIET OBSESSION

Y a ti, ¿qué es lo que te hizo comenzar a escribir en tu diario? Para Shane Jackson, su musa fue su compañero de piso. Se había pasado toda la vida escuchando que los negros la tenían enorme, así que cómo no iba a sentir casi una obsesión en cuanto al tamaño en los tios de color. Por eso, en cuanto tuvo que elegir entre varios chicos con los que compartir su vida, eligió a Devin Trez.

Aunque los otros chicos eran monos, he elegido al negrazo. Las probabilidades de que por fin vea a un tio de color desnudo (quitando las antiguas imágenes de la National Geographic) con mis propios ojos, se incrementa. Se me está poniendo dura de sólo pensarlo y encima el tio es guapísimo“, escribió en su diario el primer día que lo conoció. “Me pongo nervioso, el corazón se me acelera cuando me cruzo con él por el pasillo. Hoy salía del cuarto de baño con la toalla blanca enredada en la cintura y casi nos chocamos. He podido sentir el calor de su cuerpo, la dureza de sus abdominales y por primera vez me he fijado en su cara como algo más que un compañero. El tio me gusta, demasiado.

Cada día, Shane mencionaba algún aspecto de su vida diaria en convivencia, pero prefería hacer el amor con el boli a las hojas de su diario antes que confesar su amor, su obsesión. “Tiene una cara de macho alfa que me poner perro. Grandes ojos, nariz ancha, preciosos labios, cejas prominentes. Me encantaría abandonarme en sus brazos y que me hiciera el amor toda la noche“. Este sería el último texto del diario, un diario que jamás volvería a escuchar el sonido de las letras sobre sus hojas.

La suerte quiso que Devin encontrara el manuscrito. Tan sorprendido como halagado, se hallaba sumido en la lectura cuando Shane entró en la habitación dispuesto a cascarse una paja precisamente pensando en él. Como pudo se escondió, pero la posibilidad de poder follarse el culito de ese chaval que estaba loco por sus huesos, le pudo. Shane se tapó la entrepierna con un cojín al ser descubierto, pero bastaron un acercamiento y unas caricias de Devin para que se deshiciese entre sus manos.

Se sintió el hombre más feliz del mundo cuando la mano calentita de Devin se plantó detrás de su cuello, invitándole a comerle ese pollón negro y gigantesco que apuntaba hacia el techo. Demasiado grande para su boca. Demasiado grande para cualquier boca. Pero qué coño, después de años deseando comerse una así, se lanzó a por todas y se llenó la boca de rabo.

Chupar fue sólo el principio. Devin le empaló con la enorme polla y sin condón. No iba a ser Shane quien le parase para sacar un condón de la mesilla. La tenía tan dura, tan grande y la estaba disfrrutando tanto rozando piel con piel que en lugar de obligarle a sacársela, le agarró bien del culo para que no escapase de su interior.

Ese tiarrón lo tenía todo enorme. Durante toda la follada, no le miró a la cara, porque presentía que de hacerlo, la leche duraría poco en sus pelotas. Cuando decidió hacerlo, se corrió de gusto. Después se abrió de piernas y dejó que ese macho fornido lo penetrase a pelo hasta meterle una buena acabada en el agujero del culo.

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