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Cum to Life 2: William Seed revienta el culito de Johnny Rapid, se le corre en el culo y en la cara y practican una mamada de tio vivo | MEN

Justin Matthews está encantado con las nuevas figuritas que le han llegado a casa esa misma mañana. Se ha puesto hasta nervioso desembalando con cuidado cada una de ellas y en cuanto las ha tenido a mano, ha puesto a la de Johnny Rapid a comerse la pija de William Seed, además de darle la vuelta para que lo empotre or detrás. Quién le iba a decir que unas simples figuritas le iban a poner tan cachondo, pero bueno, algo quedó de aquella época en que era feliz desnudando al Kent de su hermana.

Se ha saltado las clases y debe amortizar bien la estancia en la casa, que faltar no haya sido en vano. Enchufa el portátil, pone porno y se dipone a hacerse un buen pajote quedándose en pelotas. Lo de durar demasiado se queda en una ilusión. Mira el vídeo, mira a las figuritas, tantas cosas guarras pasan por su cabeza que cuando quiere darse cuenta tiene el pito tieso y escupiendo leche. Una siestecita y al despertar seguro que estará como nuevo para cascarse otra en la que pueda durar algo más.

Y ya lo sabes, que cuando los humanos se dan la vuelta, los juguetes cobran vida. “Bueno, ahora que no está, hagamos lo que se supone que tenemos que hacer“, le dice Johnny a Will. Y lo que se supone que deben hacer es follar, que para eso son figuras de cine porno. Los dos se desnudan, Johnny se agacha y se mete el trabuco de Will por la boca pegando cabezazos. Will no tarda en agarrar a dos manos su cabeza por detrás obligándole a atragantarse un poco más.

Ni te imaginas lo que pueden llegar a hacer tus juguetes cuando tú no miras. A ver por qué te crees que muchas veces te los encontrabas en lugares insospechados en los que no recordabas haberlos puesto antes, o por qué un juguete que recordabas más pequeño de repente es como más grande. Porque sí, también pueden cambiar de forma, color y tamaño como las figuritas de acción.

Johnny y Will se hacen grandes para poder follar como lo hacen los humanos. Aunque para Johnny el rabo de Will es de la misma proporción, el hacerlo en un entorno que no parece de miniatura, hace que todo sea mucho más real y acorde a las dimensiones del espacio. Eso no evita que sigan siendo juguetes y se comporten como tal.

Más cabroncete y menos dado a chupar pollas, Will coge en brazos a Johnny y lo acerca a la cama de Justin que duerme placenteramente. A pesar de las advertencias de Johnny, intentando que el dueño no se despierte, Will lo zarandea en sus brazos levantándolo y bajándolo como si hiciera pesas, haciendo que la polla de Johnny le pegue un hostión en la cara cada vez que lo hace.

No contento con esto, le arrodilla, le pone a comer polla, le coge de los brazos y empieza a dar vueltas hasta que el cuerpo de Johnny vuela haciendo círculos mientras el chaval sigue mamando rabo como puede, intentando resistirse a la fuerza centrífuga. La mamada tio vivo.

Se supone que tú eres el pasivo de culito estrecho y yo el empotrador pollón que te tiene que dar por culo“, le dice William. Dicho y hecho, después de divertirse como haría cualquier juguete, pone a Johnny de espaldas a él, le inclina para que abra un poco el culete, le separa ligeramente las piernas y le enchufa el pipote. Johnny gime como una perra cuando se la mete y Will se apremia por callarle la boca poniéndole la mano.

William mira hacia abajo después de penetrarle el culazo a toda hostia. Mira su flipante y gorda verga desapareciendo dentro de ese culito aparentemente estrecho y se pone más cachondo todavía. No debería haberlo hecho. Una sensación extraña le recorre el cuerpo, como un gusto indescriptible que le sube desde las pelotas hasta la cabeza. Saca la polla del culo, se quita rápidamente el condón y de su cipote comienzan a salir alegres y bla ncos calostros de semen depositándose sobre las nalgas del muchacho.

Si hubiera sido un humano normal, habría tardado un tiempo medio de unos dieciséis minutos en volver a tener lista la polla para penetrar, pero al ser un juguete enseguida la tiene otra vez preparada para partir el culazo tragón de Johnny en dos. Lo tumba y se lo trajina, se sienta y con un dedito le hace un gesto para invitarle a sentarse sobre su grande y gorda polla.

Lo machaca desde abajo como una taladradora, menuda bestia. A Johnny cada vez se le pone más dura la polla entre las manos mientras salta sobre la verga, su cipote comienza a adquirir unas dimensiones extraordinarias y termina soltando una fuente de esperma sobre su cuerpo y sus caderas.

Con las hileras de su propio semen en el torso, se arrodilla. William le coge de los pelos con una mano, le ladea la cabeza y con la otra se apura el rabo hasta que se le corre encima lefándole la mejilla, el cuello y el hombro. Justo en ese momento Justin despierta. ¿Es parte de su sueño? Los juguetes saben a lo que se arriesgan cuando cobran vida, pero también saben jugar muy bien al arte de confundir a los humanos. Vuelven a convertirse en figuritas pero se olvidan de un detalle, de la ropa.

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