Vadim Romanov penetra a pelo el culazo de Santi Konnor | Fucker Mate

Le conoció en la celebración de aniversario de un bar de copas para hombres cuando Santi Konnor estaba haciendo un striptease. A pesar de haber decenas de tios, parecía que sólo tenía ojos para él, porque se pasó la mitad de la actuación contoneando su cuerpo delante de la mirada de Vadim Romanov, que se puso cachondo al instante teniendo tan cerca ese cuerpazo de piel de chocolate.

El brillo que emanaba cada poro de su cuerpo, la definida musculatura de sus fuertes biceps, sus mamables pectorales, un torso con una tableta dura y firme por la que pasear un simple dedo ya era una delicia. Cuando salieron el resto de chicos que lo acompañaban en la actuación, sin que nadie se diera cuenta, ni el jefe, Santi le tocó el paquetón a Vadim, algo que estaba prohibido hacer a los clientes por una parte y por la otra para que la cosa fuera a más, y se lo llevó a la habitación.

El trabajo era el trabajo, pero cuando Santi tenía la necesidad de que un hombretón de pelo en pecho le follara el ojete, lo mandaba todo a tomar por culo si hacía falta. Terminó de convencerle el tocamiento del rabo. Sabía que ese cabrón tenía ahí en medio lo más grande y el culo se le hizo pepsi cola.

Ya sin cortapisas, Vadim pudo saborear y tocar ese cuerpazo. Dio gracias por los gimnasios y porque hombres como ese se dejaran varias horas en él cada día. Bendito cuerpo. Plantó los morros sobre sus pechos y cuando se dio la vuelta y le frotó el culo contra el paquete, paseó sus manos por todo su torso logrando que así su polla alcanzara unas dimensiones infinitas.

Así estaba cuando Santi se agachó para comerle el trabuco. La tela de los calzones ya no podía aguantar más, estaba estirada hasta los límites dibujando la forma de una considerable pollaza y dejando a la vista por los lados toda la huevera. Santi le agarró la pipa todavía con los gayumbos puestos y se la empezó a chupar por encima de la tela. Se la sacó por un lateral como si estuviera ayudándole a mear en los baños y se la metió dentro a boca abierta.

El aguerrido modelazo fue un valiente desde el principio. Tras meter unas primeras chupaditas mojando la chorra, lo primero que hizo fue cobijar el pollón dentro de su garganta, forzándose a tragarse el rabaco de una sola pieza hasta toparse con los huevos. No lo hizo una, ni dos, sino varias veces y Vadim, vistas las intenciones del chaval, le ayudó cogiéndole de la cabeza y empujándosela para que le fuera más fácil.

Perreó con él dándole hostiazos con el rabo, poniéndole a comerle las pelotas e inflándole los mofletes, haciendo que su cipote marcara un buen bultaco en los carrillos de su cara. Fueron esas aptitudes las que le hicieron llevarlo a la cama, tumbarlo con la cabeza apoyada en el borde y follarle la boca sin descanso.

Para cuando volvió a encararla de frente e intentó tragar como antes, algo había cambiado. Aquel pollón había crecido unos centímetros más desde entonces. Eso y que su ojete estaba ya abierto a todo. Vadim le dio unos ligeros toquecitos con el cipote engrasado y vio cómo desaparecía dentro de su culazo totalmente a pelo. Lo dejó ahí un rato para que se acostumbrase a ese enorme molde, visto que empujaba y no había manera de que entrase más.

Con un par de huevos, le penetró con una culeada dejándole toda la polla dentro y a partir de ahí infló a pollazos ese inmenso y precioso culo. El placer de ver entrar y salir su largo y gordo miembro blanquito por el agujero negro, le puso tan cachondo que hizo oídos sordos a los gemidos y gritos de Santi para centrarse en petarle el culo como se merecía.

Ese mamón tenía un culo tan tragón como su boca. Le dio la vuelta, colocó las nalgazas entre sus piernas y le taladró el ojal a pelo provocando que el chaval besase las sábanas de lo mucho que le estaba gustando la penetrada por detrás. Vadim todavía tenía recursos para follarle de distintas maneras. En esa misma posición, se dio la vuelta mirando hacia el lado contrario al de Santi y le metió una follada traversa que hizo que Santi sintiera como si le estuvieran llenando el culo de pollas una panda de cabronazos desalmados.

Directa, traversa y de lado, Vadim le machacó el culo en todas las direcciones posibles e incluso se permitió la licencia de, una vez encajada la polla dentro por completo, menear el culete para rebañarle con todo su pollón por dentro. Santi llevaba ya un buen rato en la misma posición aguantando las embestidas, hasta que Vadim le cambió el puesto, se tumbó boca arriba y dejó que ese cuerpazo tomara asiento sobre su gigantesca polla.

Tener a un tio así de atractivo y musculoso jodiéndote la polla era plato fino filipino. Vadim tuvo que aguantarse los machos para no meterle una preñada. Veía cómo su rabo desaparecía en su interior a cada salto y el placer de sentir otros huevos y otra polla de hombre acariciando su bajo vientre era inconmensurable.

Santi aprovechó para cascarse una paja y meter unos buenos chorrazos de lefa en el largo y peludo torso de Vadim. Era como una especie de “gracias” sin palabras pero con mucha leche. Pues Vadim también quería agradecérselo a su manera. Le penetró de nuevo el culo hasta que se le hincharon los huevos de placer, sacó su enorme polla y decoró ese cuerpazo firme y musculado con unos suculentos pegotes de lefa.

En esa transición después del gustillo de la corrida, cada uno agarró su polla y la usaron como pinceles mojándolas en la lefa y dibujando al tuntún sobre el cuerpo. Santi se abrió de piernas e instó a Vadim a meterle el pincel mojadito dentro del culo. Vadim cogió con los dedos algo más de su propia leche, se embadurnó con ella el capullo y la barra y volvió a penetrarle ahora con la suavidad de su simiente encima.

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