Andy Onassis mete a pelo su enorme polla de leñador en el potente culazo de Santi Konnor | Fucker Mate

Los polos opuestos se atraen y los cuerpos diferentes también. El brasileño Andy Onassis y el colombiano Santi Konnor no pueden ser más diferentes y por eso encajan como las cargas positivas y negativas de un imán, solo que un imán muy especial, porque en este los extremos no se quedan uno sobre el otro, sino que se penetran.

El país del carnaval bien es conocido por tener en sus tierras material de primera fila en cuanto a rabos y culos se refiere y Andy es una buena muestra de ello. Un macho de los pies a la cabeza, el tio es tan fuerte y tan apuesto que su sola presencia impone. Cuando se saca la bicha por la bragueta estás perdido. Un mazo gordísimo y gigantesco para reventarte el culo.

El país del mejor café es entre otras cosas conocido por tener también a los más pollones y nalgones del planeta, todo queda en casa. Santi es todo cuerpo de chocolate, para perder la lengua disfrutando del postre. Y no es chocolate sólo por su color, sino por la tableta que tiene por abdominales. Apetece tocar todos y cada uno de sus definidos músculos y sobre todo profundizar en un señor culazo que parece hecho para cobijar a las mejores trancas del mundo.

Santi mira hacia abajo y parece que algo llama mucho su atención. Pasan unos segundos hasta que vemos lo que le ha dejado con la boca abierta, cuando Andy se levanta y tiene medio rabo que se le sale por encima de los calzones. Está claro que este tiarrón no puede esconder nada cuando se pone cachondo. Menuda barra de pan tiene el cabronazo.

No la puede mantener más inclinada hacia arriba porque le pesa y la gravedad hace de las suyas. Se baja un poco los gayumbos y se la menea un poco para llamar la atención. No hacía falta, Santi ya se la ha metido en la boca y se está poniendo las botas con ese cipotón y esa barra tan dura. Al verlo tan grandote no se conforma con pegarle una mamada normal, es como si necesitara imprimirle más fuerza.

Se la lame de la base de las pelotas al cipote restregando la lengua con fuerza sobre la piel del tronco como si tratase de sacarle sabor a un helado de cucurucho, abre la boca a tope, se la clava hasta la entrada de la garganta y hace fuerzas para que entre. La coge con la mano y la frota duro, más de lo que haría con cualquier otra polla. Se la reboza contra la cara, paseando ese pollón calentito por su frente, su nariz, sus mejillas, sus labios. Se azota con él.

Andy es consciente de las pasiones que levanta su rabo. Son muchos los que se ponen de rodillas para chupar pero pocos los que se atreven a meterse esa herramienta gigantesca por el culo. A juzgar por la forma en la que se la chupa, sabe que Santi no sólo está preparado, es que lo está deseando. Le deja a cuatro patas sobre la cama, le separa los cachetes de ese hermoso culazo de chocolate y empieza a hacer su trabajo como follador, metiéndole la lengua por el ojete y abriéndoselo por segundos.

El mundo está hecho para los valientes. Santi prefiere afrontar las cosas de cara, no por la retaguardia. En lugar de dejar que Andy le dé por detrás, prefiere empezar a lo grande, sentándose sobre ese gran árbol y clavándoselo por el agujero. Hace una sentadilla y se mete el primer tercio.

La polla de Andy es descomunal e incluso un poco más gorda por la parte delantera que por la base. Santi aguanta con esa parte más gorda dentro del culo y antes de seguir arramplando centímetros, prefiere dejar que las paredes de su culo se acostumbren a ese objeto extraño en su interior. Todavía no se encuentra totalmente preparado pero tira hacia delante y empieza a pajearla con su culazo, gimiendo de dolor y placer a la vez.

Poco a poco le toma la medida, se la endiña hasta los mismísimos huevos e incluso le hace un bailecito molón meneando el culo con la polla dentro. Se la saca un rato. Menudo hueco le ha dejado. Santi expande y cierra el ojete para mostrar lo que ese cabrón le ha hecho a su bien más preciado. Le ha abierto un agujero negro y tragón que ahora necesita de forma imperiosa más comida.

Andy está contrariado y a la vez complacido. Está acostumbrado a ser él el que da por culo de primeras, no a que llegue un tio y le domine el rabo de esa manera. Después de un buen rato dejando que salte sobre su pollaza por delante y por detrás, aprovecha un momento en que Santi se queda extasiado para ponerle de rodillas sobre la cama y abrirle el culo a pollazos por detrás.

Cuando saltaba sobre él, las pelotas y la picha de Santi le impedían ver la penetración. Ahora sí que podía ver la empalada y lo tragón que era ese culazo. Ya no podía tener para él ese momento en que su gran barra atraviesa un culito apretado en sus primeros instantes, pero a cambio podía metérsela hasta el fondo y disfrutar de las sensaciones de tener toda su enorme polla cobijada y calentita dentro de un hueco.

Para la acabada, Santi se tumbó sobre la cama pajeándose. Quería que Andy pusiera la nata sobre su cuerpo de chocolate. Cuando le sobrevino el gustillo de la corrida, Andy empezó a lefarle la barbilla y torció la polla para seguir decorándole el cuello y los pectorales según le salían los mecos por el cipote. Santi se puso bien cachondo notando los chorretes calentitos y cebó su polla hasta que se corrió a lefazos, dejándole el musculado torso de chocolate con una ingente cantidad de nata montada.

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