Telenovela. Capítulo Dos: Klein Kerr pilla a Massimo Piano y Lucas Fox en bolas y los tres terminan follando | MEN

Había algunas palabras en el diccionario cuyo significado Klein Kerr no tenía por qué haber conocido a una edad tan temprana. Quizá lo estarían esperando cuando empezase a salir con chicos o chicas, pero así es la vida amigos, como en una telenovela.

A la edad de tres años, justo en una noche de calor en que no podía conciliar el sueño, irrumpió en el dormitorio de sus padres y conoció el significado de la palabra “amor“. “Estaba dando amor a tu madre“, le dijo su padre. Pero la mente del pequeño Klein todavía no podía explicarse cómo se podía dar amor cuando su madre estaba gritando debajo de su padre mientras este la perforaba desde arriba con fuerza con aquella gruesa porra que de repente le había crecido entre las piernas.

Fue en una noche de tormenta, un año más tarde, cuando descubrió el significado de una palabra que volvería a su vida años después, “infidelidad“. Ocurrió al meterse en la cama de sus padres, justo en medio, al girar la cabeza sobre la almohada y darse cuenta de que aquella no era la cara de su madre y tampoco su pelo. Sucedió todo tan rápido que no tuvo tiempo de asimilarlo. Empezó a gritar y esa mujer comenzó a vestirse rápidamente mientras su verdadera madre entraba por la puerta de casa tras volver del trabajo. De lo demás sólo recuerda que su madre llamó a su padre “cabrón“, que lo cogió en brazos y nunca más volvió a verlo.

Y aquí estamos ahora, amigos, con un Klein convertido en todo un apuesto hombretón, observando cómo su chico Massimo Piano y su amigo Lucas Fox se miran, respirando en el ambiente la palabra infidelidad. Y si algo aprendió de pequeño era que ausentarse y mirar hacia otro lado era la mejor forma de ver la verdad, mira si no su madre lo que se encontró a su vuelta aquel día.

Le bastó ir un minuto a la cocina para regresar y pillarles desnudos. Claro que no es lo que él creía en un principio, porque le estaban preparando una sorpresa, pero que su chico se resbalase y fuese a clavar su culo encima de la polla tiesa del brasileño, que le hiciese creer que aquello no era lo que él creía mientras el tio no paraba de montarse y pajearle la polla con el trasero, superaba ya todo lo inimaginable.

Podía haber hecho como su madre y largarse, pero entonces descubrió por sí mismo otra palabra, “venganza“. Ante la mirada atónita de su noviete, cogió el rabo de Lucas y se lo empezó a masturbar con los labios. El puto cabrón quería encima echarle la culpa de que eso era hecho a posta y lo suyo no. Lucas asistía a una discusión de pareja con la polla tiesa. ¿Podían callarse esos dos ya y empezar a chuparle la pija?

Tras una breve mamada, fue el pollón enorme de Klein el que atrajo la atención de esas dos cabecitas. Las agarró con ambas manos mientras ellos se comían a besos con su gran polla anillada en medio de protagonista. Su chico se quedó con el micrófono en la mano mientras Lucas se ponía detrás de su trasero y se lo agujereaba, esta vez a posta, claro que sí.

Si algo tenía claro Klein es que a su madre le hubiera encantado joder a la tia que rompió su matrimonio. De hecho lo hizo, durante muchos años. Es algo que Klein aprendió de puta madre justo cuando se disponía a follarse a Lucas. Dar por culo era la mejor opción siempre, pero esta vez en el sentido más literal de la frase. Una persona que jodía parejas, no se merecía otra cosa. Le abrió de piernas, le preparó un poco el culete y le arreó con toda la polla, anilla incluída, dentro.

A Klein le molaba destrozar ojetes con su larga y gorda polla, no que lo hicieran con él, pero por si acaso esa había sido la causa del intento de infidelidad, dejó claro a Lucas quién pertenecía a quién y sorprendió a Massimo sentándose sobre sus piernas y saltando sobre su polla. Después de eso, se tumbó sobre la mesa y dejó que fuese Massimo quien se convirtiera en vaquero.

La mejor venganza era aquella que el rival no veía venir. Durante un buen rato y hasta el final, Lucas no encontraba hueco para hacer lo que más quería, meter la pija en un hueco calentito. Tuvo que conformarse con tocar, pajearse la chorra y mirar. Cuando Massimo se despejó los huevos, ahí estaba Klein para recoger la lefa con la boca.

El cuerpo de Massimo se convirtió en la mesa de ajedrez de dos jugadores a punto de pronunciar su jaque mate. Ambos a cada lado comenzaron a masturbarse. Klein hizo el primer movimiento dejando el semen encima del tablero como un rey. Todavía tenía un buen pegote de lefa de su novio goteándole por la nariz. Lucas se vino arriba, se corrió casi a la misma distancia y con la misma consistencia que su rival sobre el cuerpo del infiel y dejó la partida en tablas. Massimo no sabía por quién decidirse, pero oh, es lo normal en estas situaciones, ¿o acaso vosotros no dudaríais?

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