Tim Kruger se folla a saco y fistea el culazo de Chucho Martin | Tim Tales

Los gemidos apagados de deseo mutuo inundaron la habitación. Tim Kruger empezó a camelarse al chaval con una ronda de besos deteniéndose en la parte erógena de su cuello mientras alargaba una mano hacia la entrada de su culo. Por su parte Chucho Martin fue bajando a besos por los pectorales peludos y le calzó la polla con una mano. Era tan dura y grande como lo recordaba, como cuando le abrió el culo por primera vez y como cuando se lo destrozaron entre él y otro tio.

Aún poniendo una mano en la base, sobraban otros dos tercios de salami. Se la metió en la boca y sintió todo el cipote inundándole la garganta. Tim era todo un tiarrón grandote y sin duda esa cacho de polla enorme estaba a la altura de lo que se esperaba que tuviera entre las piernas. Chucho se puso a cuatro patas a mamar rabo, a pajear y lamer con ganas creando lechecita en los huevos.

Era imposible cansarse de una carita tan guapa acicalando una polla enorme como la suya, se habría tirado horas, o el tiempo que aguantasen sus pelotas, pero Tim tenía otros planes para este tercer encuentro con su perrete. Le dio la vuelta, arrancó el plástico de un condón con los dientes y se lo puso a Chucho en la parte baja de la espalda mientras se recreaba paseando su larga y jodida enorme polla por la raja calentita de su culazo.

Se puso tan sumamente cachondo, que ahí se quedó el condón aparte, porque sintió la tentación y lo hizo, le metió unas cuantas clavadas a pelo antes de ponérselo. Ni siquiera el condón extra largo era capaz de cubrirle la polla entera y cuanto más rápido follaba, más se resbalaba. Ese puto culazo se lo tragaba todo y la voz varonil de Chucho pidiendo más y gimiendo provocaba que se la endiñase más fuerte.

Tim se había propuesto encontrar los límites de ese guaperas y lo iba a conseguir. Por lo pronto, se lo tumbó de lado, le agarró con fuerza con los brazos para que no escapase de sus redes y le metió una tunda de pollazos que le hicieron rendirse momentáneamente antes de volver a la carga. Le empaló el trasero desde arriba insertándole toda la herramienta y después le embistió desde abajo dejándolo en volandas sobre su cuerpo.

Cuando le vio colocarse unos guantes de látex, Chucho se preparó para lo que le esperaba. Un dedido, tres deditos, cuatro deditos, la mano entera sin el pulgar, la mano entera cerrada en puño. Ese cabrón le estaba fisteando y rebañándole por dentro. Después de meterle todo el puño, habría necesitado la ayuda de otros dos tios para poder completar con rabos tan gordos como el suyo tamaño agujero que le había dejado.

Le dejó tumbado boca arriba y le hizo unos deditos para que se corriera. Chucho se dejó la leche a escupitajos que le mojaron el brazo entero y algún que otro goterón cayó en los huevos de Tim, que ya estaba con la polla preparada para sacarse su propia lefa. Chucho fue a buscar el rabo con la boca, tenía claro dónde la quería. Tim se pajeó un poquito el rabo, gimió de gusto y la lefa espesita como leche condensada empezó a resbalar por su cipote cayendo encima de la lengua del chaval.

Chucho esperó a que ese pollón soltase toda la leche de los huevos para agarrarlo con la mano y empezar a relamerlo. Parte de la lefa que estaba sobre su lengua, cayó hacia su barbilla. Un señor pegote de semen pegado en todos los pelos de la barba. El gustito que daba relamer un pollón grandote corrido cubierto de lefa era inconmensurable.

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