Vadim Romanov perfora el culo de Cesar Paulino a pelo con su gorda polla | Fucker Mate

A Cesar Paulino le encantaba sacar a pasear las mingas de los hombres. Una de sus principales aficiones los fines de semana era meterse en algún baño público, esperar a que llegase el macho adecuado que no tuviese complejos en ponerse justo a su lado a mear en los urinarios y, antes de que se saque la picha, proponerle hacerle él el trabajo sucio.

La mayoría le miraban con cara de pocos amigos y se iban a mear a la otra punta o se metían en un retrete. Esto solía ocurrir cuando el baño estaba hasta arriba, pero cuando no había nadie, era impresionante lo predispuestos que estaban a que otro hombre les cogiera el rabo para mear. Cuando conoció a Vadim Romanov y se la agarró, el tio no sólo se dejó coger la polla, sino que además tuvo la poca educación de levantar los brazos, llevarse los brazos a la nuca como si estuviera tumbado a punto de disfrutar de una buena peli desde la almohada y gimió al soltar le chorro.

Por eso precisamente es por lo que decidió llevarse al catre al ruso. Por eso y por otra cosa, por la enorme polla que tenía. Estando en la cama, se lo comió a besos y de reojo iba mirando el rabo bakjo los calzones hasta tener la certeza de que eso ya estaba en su punto. Se la acarició un poco por encima de la tela para comprobar la dureza y se la sacó como estaba acostumbrado a hacer a los hombres que llevaban calzones tipo slip, por el lateral.

Un mazo enorme y duro como una torre se alzaba hacia el techo agarrado de la base por su mano. Todavía cabían otras tres manos más por lo menos a lo largo de esa gigantesca polla. Se dejó las babas en el trabuco, lo merecía por ser tan grande y asilvestrado. Cuando salía resbalando de su boca, ese puto pollón se dedicaba a hacer el avioncito sin manos delante de su jeta, tenía vida propia.

Era relativamente fácil comérsela hasta la mitad, sobre todo para un chico ya experimentado a comer rabos como él, pero el hambre le ayudaba a intentar tragar cada vez un poco más. Antes de terminar la limpieza de bajos, le cogió la polla e hizo resbalar la lengua por la parte baja del tronco mientras miraba hacia su dueño y le ponía ojitos de querer ser follado.

No hacía falta que lo dijera con palabras, mensaje recibido. Vadim puso la parte alta de la espalda sobre el borde de la cama y Cesar se subió a ella haciendo una sentadilla para dejar el orificio abierto justo en la boquita del ruso. Le entró un escalofrío de gusto al notar los morros calentitos invadiendo su raja.

La primera penetración a pelo costó un poquito por lo gorda que era y los muchos centímetros que tenían que meterle. Se la introdujo despacito al completo y la dejó ahí encerrada unos segundos, dejando que el interior de Cesar se acostumbrase a ese cuerpo extraño pero a la vez deseado, antes de continuar follando.

Eso no quitaba que continuamente tuviera que estar buscando un punto de apollo para no caer de bruces besando las sábanas cuando Vadim se puso en plan cabrón. Unas veces se ayudaba de los dos brazos en la cama bien anclados y otras echaba un brazo hacia atrás y lo dejaba colgado del cuello de Vadim, que parecía disfrutar al ver a un chaval intentando asimilar su pedazo tranca.

Le encantaba el momento de sentarse en las piernas de papis como ese. Con el culo clavado en la polla como un donut y ellos relajaditos tumbados en la cama, podía pasar cualquier cosa. Lo que sí sucedía siempre es que lo que empezaba como pajote porculero, terminaba con arremetida salvaje desde abajo por parte de ellos y esta vez no fue menos.

Había activos que se volvían pasivos dejándose hacer, pero Vadim no era uno de ellos. Le gustaba tener el control y enseguida puso a Cesar de lado y lo empotró, agarrándole la cabeza para poder mirarle, como intentando discernir si se lo estaba follando de la manera perfecta. A juzgar por las caras y sonidos del chavalín, se podría decir que se lo estaba pasando de puta madre.

De forma natural, Vadim salió de detrás de su cuerpo, Cesar rodó en la cama poniéndose boca arriba, abrió las piernas a tope, cogió la pollaza de Vadim y la condujo hasta la entrada de su culo. Una cosa era sentir cómo te la metían por detrás y otra distinta ver cómo te estaban perforando el culo. Era impresionante mirar esa pollaza rusa colándose dentri de él.

Posó las manos sobre las caderas de Vadim para animarlo a hundirse y perderse ahí dentro por completo. Lo que consiguió es que Vadim se pusiera en plan machote en posición de hacer flexiones con todos los músculos en tensión dedicados a taladrarle el ojete. Tener tan cerca la cara de ese macho empotrador y su cuerpo musculoso y activo sobre su cuerpo, puso a Cesar más cachondo de lo que ya estaba.

Aprovechó uno de esos momentos en que tuvo cerca su cara para correrse. En lugar de un salivazo, Vadim recogió el semen de Cesar, se embadurnó la polla con él y lo usó de lubricante para volver a metérsela por el culo. Cuando estuvo lo suficientemente cachondo, Vadim sacó su flauta y se la pajeó duro dejando la leche en la base de los huevos del chaval y cerca de su ojete. Se ayudó con la punta de la polla para recoger los mecos, llevarlos hasta el agujero y meterle otra vez el cacho pollón entre los espasmos de la corrida.

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