[Fucker Mate] Carlos Leao le pega una gustosa follada a pelo brasileña a Gustavo Rodriguez

Cuando escucho la palabra “gostoso” enseguida mi mente piensa en un tiarrón brasileño atlético y guapo, con una polla enorme y ancha arramplando el culito de un chaval sin condón. A los que como yo os mole ver a tios brasileños follando, sin duda esta palabra debe haberos endulzado los oídos muchas veces mientras os la cascábais, un “gostoso” soltado por una boca mientras un nabo grandote le va penetrando el culo, un puto gusto de vicio. Y si es la primera vez que os aventuráis a ver a dos tios brasileños juntos, sed bienvenidos porque vais a disfrutar de cómo se lo montan estos tios.

Lo primero que debes saber es que los brasileños son muy calientes. Allí el clima es diferente y lo normal es encontrárselos con manga corta o directamente sin camiseta, una visión que puede despertar tus fantasías al ver cuerpos tan bronceados, suaves y atléticos. Precisamente por eso, siempre tienen muchas ganas de contacto físico con otras personas que expresan de muy diferentes formas, pero sobre todo una, mediante el baile y si puede ser un baile bien pegaditos mejor. Y ya sea por ese clima u otros factores, en general están muy bien dotados. Ver a uno desnudo puede ponerte la polla dura en un milisegundo a la vez que abrirte el culo por instinto. Un pollón enorme colgando, morenote, largúisimo y gordo, meneándose y dando bandazos entre los muslos, tanta cantidad no es fácil de asimilar.

Dos compañeros de piso se prestan a enseñarnos lo que es una gozada brasileña. Carlos Leao está cocinando completamente en pelotas con la picha colgando. Sabe que su compi Gustavo Rodriguez le está mirando, así que a cada paso que da por la cocina la menea a posta para hacerle babear aún más. Se le está haciendo de rogar el cabronazo más de lo normal, así que agarra una salchipapa con una mano y compara su consistencia con la de su polla. Las dos agarradas en cada mano, con una menea la salchicha de arriba a abajo y con la otra se agarra el nabo gordo haciendo lo mismo. Los dos embutidos cuelgan enormes y rebotando. Por fin consigue hacer levantarse de su sitio al chaval, que mucho agarrarse el paquete mientras lo miraba, pero lo quiere cerca, a ver qué decide comerse antes.

Lo primero que quiere Gustavo es probar lo más gordo. Se la coge bien con la mano sopesándola y dándole un buen meneo antes de poner a Carlos sentado en la encimera, con las piernas bien abiertas y todos los atributos enfrente de su cara. Con la lengua y los labios enseguida va degustando el saborcito de esa deliciosa polla de chocolate. Aprovecha una mano para calzarle los huevos, atrayéndolos hacia su barbilla, notando el contacto de la piel arrugadita cada vez que hace el intento de embucháersela entera dentro de la boca.

Hasta las babas se le caen mientras la chupa de las ganas con que se la está comiendo. Da gusto pajear con los labios semejante polla tan agradecida. El rabo parece cobrar vida propia cuando se lo saca de la boca. Se aleja de sus labios y vuelve dándole un hostiazo como si fuera un boomerang, se pone un poco más dura cogiendo impulso y firme cuando está a punto de tocarla con la lengua. A la muy puta le encanta el jueguecito.

La boca le sabe a rabo, le encantaría seguir comiéndola, pero el ojete se le empieza a abrir y necesita darse la vuelta para que ese macho pollón lo haga suyo. Duro y consistente como un flan, Carlos le pega unas palmaditas, un buen culazo para una señora polla sin duda. Gustavo ya la puede sentir, paseándose por toda su enorme raja, acariciándole desde la entrada hasta la parte baja de la espalda. Está dura y caliente.

Qué arte tiene también con la lengua, metiéndole los morros a pleno rendimiento, insertándola dentro de su cuerpo haciéndole sentir un gusto tremendo cuando la menea en el interior. NO se conforma sólo con su culo, su método para abrir agujeros de tios pasa también por mamarles la polla y las pelotas. En el amor todo cuenta. Gustavo ya está como un perro en celo, nunca había sentido tanto gusto y entre los muslos comienzan a chorrearle las babas de la comida que le está metiendo por detrás.

El capullo de Carlos es enorme y gordo. Cada polla tiene sus características, pero las de los brasileños parecen hechas para que el cipote actúe a modo de guía turístico dentro de un buen culo. Es como una especie de tapón para abrir camino, que una vez logra atravesar la primera barrera, consigue que el resto de la polla entre perfectamente. Gustavo se posa sobre el cipote y nota cómo se le clava. Va entrando más ajustado imposible, sin condón, completamente a pelo. Nunca antes había tenido el culo tan ocupado como ahora, no le da opción ni a transpirar esa puta pollaza gigante.

Con el mosntruo clavado dentro, el sudorcito y las babas hacen el resto del trabajo y Gustavo goza de ese rabo saltando encima y metiéndole una buena paja. Carlos lo pone boca arriba y termina adueñándose de su pandero, clavándole todo el rabo dentro hasta posarle los cojones en el centro de la raja. Cómo le gusta al cabrón demostrar la fuerza de su polla. Se la saca y antes de meterla propina unas hostias limpias que resuenan por toda la habitación como un chapoteo mágico. A cuatro patas se la mete con tanta energía que Gustavo acaba rindiéndose tumbado boca abajo sobre la cama dejando que esa pedazo polla lo taladre.

Carlos se hace un regalazo a la vista desplegando los cachetes con ambas manos, admirando todo el grosor de su polla penetrando ese lujazo de culo enorme, escupíendose encima del rabo y viendo su saliva en parte arrastrada hacia el interior y en parte rebosando por el ojete y cayendo en las sábanas. Mientras se lo folla, Carlos no se resiste tampoco a las bondades de ese chaval, dejando caer su torso encima de él y dándose el gusto de notar en los abdominales el calorcito de una voluminosa y larga polla. La peja un ratito aprovechando el sudor de su cuerpo y se la captura con la mano izando la bandera del chavalote y metiéndole una paja.

Tanto tiempo cocinando no le ha dado ni para ir al gym, pero prefiere hacerse los ejercicoos en casa, con unas flexiones hincando polla en un agujero, que siempre da mucho más gusto. Le encanta follarse el culazo de su compi, sobre todo por detrás cuando le estampa las caderas y esos dos globazos se dispersan como flanes bien cocinados, es algo que le pone como una moto. También le gusta proponer a los tios a los que se folla el reto de la palanca en el que él se tumba boca arriba, eleva las rodillas hasta el pecho y el tio se sienta encima de su rabo que sobresale entre las piernas para dejar que se lo claven en su máxima longitud y se lo manejen con el trasero como si fuese un puto joystick. Una postura que también le proporciona a él un gustito extra al tener las piernas abiertas y el ojete al viento.

Aprovechando la traca de follada que le mete, Gustavo se deslecha encima de los abdominales. Carlos no escatima toda esa cantidad de leche y la usa para darle con la mano un buen masaje, dejándole el cuerpo cubierto de su propio semen como si fuese cremita hidratante. Carlos se la endosa por detrás una vez más con toda su energía y se fija una meta, no salir de ese culo sin darle una propina. Dicho y hecho, el tio le atraviesa con la tranca a una velocidad de vértigo y del gustito que le da no puede evitar correrse dentro metiéndole una buena preñada. La polla aún está bombeando leche dentro cuando se la saca y por la raja del cipote sigue saliendo lefa decorándole la raja del culo al chaval.

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