[Lucio Saints] Nathan Gear se come 5 pollones y toda su leche en The Call Of The Desire, Episodio 4

El auténtico festín por fin ha llegado, la oportunidad de saciar todos los pecados capitales de una sola vez. La lujuria de un deseo sexual incontrolable, la gula de una glotonería sin fin, la avaricia de tener cinco rabos a tu disposición sin compartir con nadie más, la pereza de abandonarse a uno mismo ante el regusto de una polla tras otra dentro de tu boca, la ira de cascar una y otra sin control, la envidia desatada en los demás que miran y la soberbia por sentirse afortunado de tener lo que los demás no tienen. Después de esto, a Nathan Gear le faltarían oraciones para redimir todos los pecados cometidos.

Una escena para enmarcar, para los amantes de los rabos gigantes, de las mamadas, de los bukkakes, para los que disfrutamos viendo correr rios de semen de varios tios sobre una sola cara. Un chaval, cinco huecos, cinco mega pollones largos y gordos con las pelotas cargaditas de leche, una boquita hambrienta dispuesta a dejarse regar y a tragarse todo, que comience esta puta locura!!

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EPISODIO 4

Tras ser conducido directamente a los baños del Boyberry donde se cascó un pajote soñando con los dos chulazos que estaban meando allí y perderse por el local hasta llegar a las mazmorras donde montones de tios estaban follando, Nathan Gear se oculta en un cuarto que no sabe muy bien para qué sirve. Un espacio estrecho de cuatro paredes con montones de agujeros. Con mucha curiosidad, se agacha para mirar a través de ellos pero al otro lado todo está oscuro.

De repente para su sorpresa, de uno de los agujeros empieza a asomar una polla larga, gruesa y venosa, muy parecida a la suya. Siempre había tenido curiosidad por saber qué se sentía al hacerse una autofelación, así que se iba a pegar el gustazo de comerse ese rabo aunque desconociese al dueño. Agarrando la manguera con la mano fuerte para que no se escape, le mete una descapullada para dejar el cipote al aire y se la traga. Por primera vez nota la sensación de tener un rabo dentro de la boca y no le hace ascos, al contrario, le está molando. Estaba seguro de que cuando le comiese la polla a otro tio le entrarían arcadas y entonces confirmaría su heterosexualidad, pero mientras resbala los labios por ese mazacote gordo y nota cómo con su trabajito se empieza a poner más y más dura, sintiendo la rajita del cipote inundándole la garganta cuando se la come hasta los topes, empieza a descubrir lo que verdaderamente le gusta.

Cuando la tiene ya ensalivadita y brillante deslizándose dentro de su boca como la seda, dura y con las venas hinchadas, por otro de los agujeros aparece otro pollón multiplicándose el trabajo. Una polla también grande, un poco más pequeña que la otra, más suavecita y manejable. Agarra las dos y las pajea intentando decidir cuál comerse primero. Hace los honores a la nueva picha con su boca mientras con la mano no descuida a la otra para que nadie se enfade.

Por la espalda y sin avisar, gigante y duro como una roca, aparece otro rabo apuntando hacia arriba bien tieso. A Nathan le pilla de sopetón y le gusta tanto que su instinto le hace llevárselo directamente a la boca comprobando su dureza. La tarea empieza a complicarse. Se queda pajeando dos rabos mientras mira el tercero, intentando resolver el rompecabezas. De él depende que esos rabacos sigan duros y vivos implorando su boca. Decide resolverlo pegando pajotazos y caladas a intervalos. Cuando algún polón empieza a desfallecer y colgar hacia abajo, enseguida corre para mamarlo y resucitarlo de nuevo poniéndolo duro como una estaca.

Por si tenía poco, de uno de los agujeros más alejados sale una mega polla más grande todavía y no puede resistirse al verla. Enseguida deposita el cipote en sus morros y se come esa polla de caballo agarrándola de las pelotas. Como puede regresa a por las otras tres pajeando a dos manos y mamando, sin poder evitar que la que dejó atrás sienta envidia y necesite el contacto de su boquita. Su dueño la menea de lado a lado toda inmensa y preciosa para que el chaval sienta deseos de no irse lejos. Lo consigue y se la vuelve a relamer junto con los cojones replegados antes de que aparezca la quinta en discordia, una polla gruesa y con capuchón, medio dura, curvadita e irregular que Nathan enseguida recoge con la boca, descapulla y pone tiesa.

El festival de leche va a ser la hostia, pero antes del postre toca disfrutar de lo lindo de la comida con buenos pedazo de carne. Cinco machos que se van a ir con su saliva puesta entre los pantalones y algo más. El tio le ha cogido tanto vicio que se las come hasta los huevos, sin dejar un sólo centímetro de polla fuera de su boca. Algunas cuelgan esperando su turno, otras siguen al pie del cañón con la saliva colgando y cayendo al suelo, una auténtica fiesta de todo rabos.

El hambre deja paso a la sed. Sediento de leche, Nathan comienza a chupar y pajear para vaciar los cojones de los cinco machos. Comienza por el tercero que sacó la polla por el agujero, dándole al manubrio y con la boca hasta que le deslecha y suelta un manguerazo de lefa flipante que le deja los morros blancos. El saborcito le gusta tanto que no puede resistirse a plantar el pollón dentro de su boca mientras aún sigue rebosando lefa por la raja. El segundo al que se la chupó ya tiene la polla agarrada por la mano dispuesto a correrse. Nathan se acerca y le planta la boca de lado para recibir los lefazos calentitos que le vuelven a pringar los morros, mientras el tio sigue soltando chorros de lefa que caen al suelo.

Con toda la cara y la boca a rebosar de semen de dos machotes, no se corta un pelo y la planta en el primer pollón que empezó a comerse en el glory hole. Al tio que hay detrás no parece importarle lo más mínimo que por encima de su tronco empiecen a deslizarse de nuevo unos labios cubiertos con leche de dos sabores. Al contrario, le pone tan cachondo que termina lefando él también, con Nathan rebañándole hasta la última gota, apretando bien con los dedos por la parte inferior de todo el tronco de la polla para obtener lo que quiere.

El chaval sale corriendo como una bala hacia la penúltima polla que salió, la más larga y grande de todas, cuando ve al tio del otro lado cogérsela para correrse. Llega a tiempo para poner la cara en la posición justa y recibir unos buenos tiros que le dejan la jeta sucia pringando de leche. La última polla que queda en pie enseguida reclama su atención y basta que se acerque y le meta un pajotazo para ver una auténtica fuente de lefa regando hacia arriba. El tio empieza a correrse como un cabrón y no para de disparar más y más leche. Nathan primero contempla con vicio, pero al ver que no para de salir, participa y mete la boca para sentir el cosquilleo de la lefa rozándole el paladar al salir con presión por el cipote.

Con el sabor del semen de cinco machos dentro de su boca, se queda dando brillo a la última, antes de que llegue el chico que creía que era una ilusión y que le condujo hasta aquel lugar de deseo y se lo lleve a otro lugar.

CONTINUARÁ…

>> VIDEO COMPLETO DE NATHAN GEAR COMIÉNDOSE 5 POLLONES Y SU LEFA EN LUCIOSAINTS.COM

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