[Men Of Montreal] Mam Steele le da de comer polla gigante y gorda a Emilio Calabria por todos los agujeros

Hay una postura que nos vuelve locos, más propia de algunos oficios que otros, sobre todo de los mecánicos de automóviles. Entras al taller y te encuentras a un tio fornido con buenas espaldas, brazos grandes manejando las herramientas con biceps marcados en una camiseta ajustada, pero lo que más cachondo te pone es desplazar la vista hacia ese punto en el que, por la postura inclinada, se le separan la camiseta y los pantalones y queda al descubierto una incipiente y preciosa raja de un culo blanquito y con un par de globos, tan impresionantes que tienes que hacer un esfuerzo por decirle a tu polla que no crezca, por no bajarle en ese momento los pantalones con ganas y empezar a comerle el culo mientras entre las piernas ves cómo le asoman los huevos y la punta de la polla colgando.

Cuando siente tu presencia, el mecánico se da la vuelta, con la cara guapa y la camiseta marcando pectorales manchado de grasa y entonces desearías que te agarrase con esos brazos fuertes y te empalase con todo el rabo hasta inundarte de leche de la buena. Si es como Mam Steele y te encuentras de repente con un guaperas rubito, cachas y de sonrisa encantadora, al que no le importa tener novia a la vez que zumbarse a un tio y repartir amor, la cosa ya sería perfecta.

Emilio Calabria ha estado llamando a Mam pero no se lo cogía porque estaba fuera arreglando la bicicleta. Se lo encuentra en el patio de la casa en esa postura irresistible, con las piernas flexionadas y dejando todo su lustroso culazo con pelos rubitos al aire, una invitación que no tarda en aceptar, desabrochándose los pantalones, sacándose el rabo, agachándose y poniéndose cerquita del culo, dándole unos cachetones encima con el capullo. Mam Steele le avisa de que eso no funciona así y se loo hace comprender cuando se pone de pie y le enseña su monumental pollón, gigantesco, duro, gordo, enorme, una herramienta para follar culos.

Emilio lo entiende a la primera y ya sabe por dónde van los tiros. Un rabaco así no necesita presentación. Lo agarra a mano llena por la base y chupa despacito descubriendo cada centímetro de ese grandioso pollón. La primera vez que vi esta escena me corrí sin poder contenerme y cada vez que la veo no puedo evitarlo, es alucinante ver a un tio tan machote como Emilio, fuerte y grande, arrodillado y comiéndole todo el nabo a otro tio igual de fuerte, mirar cómo se mete por la boca todo ese trabuco gigante revienta culos, cómo se pone en posición de mamada y coge la polla como si fuese un micro, zarandeando la cabeza y metiéndose todo el pedazo que puede, quedando todavía rabo entre su mano y la boca para alimentar a varios más.

Con la polla en la mano se dedica a pajearla, un rabo que hace empequeñecer cualquier cosa a su lado, se sonríen un poco y Emilio va directo a los cojones, que también los tiene grandes. Mam repliega su tronco hacia arriba sobre los abdominales para dejárselos libres y que se los succiones con los labios, notando cómo arrastra el pellejo de los huevos con la saliva.

Si visto de lejos es impresionante, en primera persona no hay tio que lo resista. La cámara va y se pone en el lugar que nos encantaría estar, justo al lado de la cabeza de Emilio observando cómo se la chupa, asistiendo al pajeo de pollón de una mano fuerte, admirando cada imperfección de ese trabuco que desearíamos tener en la boca, cada centímetro de piel resbalando, el cipote grueso, la raja por la que ya imaginamos leche correteando, rebosando y bajando hasta sus cojones.

Mam Steele se pone de pie y el rabo le cuelga del peso. Lo que daría por poder sacar la lengua y repasarla de abajo a arriba. Las reglas son las reglas y Emilio ya lo sabe, esto funcina así, él se pone de espaldas sobre la bicicleta y Mam, aprovechando lo que tiene por ahí, le lubrica bien el culito para poder meter la herramienta. A falta de lubricante, le hace un preparado tan efectivo como jabón y agua, se lo frota un poco con los dedos por el agujero y después deposita todo su trabuco entre la raja del culo antes de embuchársela enterita.

Cómo grita el cabronazo cuando se la mete por primera vez, ¿eh?, nunca había tenido dentro un rabo tan grande como ese. Mam dobla un poco las piernas para adaptarse a la entrada del culo y no para de menear las caderas rebañándole el ojete. Ver a dos tios heteros follando y como estos así de fuertes y con buen rabo es algo único. Guapos, buenos cuerpos y bien dotados, no tienen ningún problema en follar a la vista de los demás. Mam lo pone contra la barandilla del balcón y ahí se lo folla, para que cualquiera que pase disfrute de las vistas.

Para terminar el trabajito, se van al sofá. Mam lo lanza y se le monta encima, le levanta las piernas para dejarle el culo abierto y se la mete hasta posarle todos los huevos encima. Tiene el rabo tan largo que le da para poder encorvarse y chuparle el rabo a Emilio. Lo empotra bien fuerte como un animal y le avisa que se va a correr encima de él. Como un caballero, saca la polla y se corre por los huevos y los cachetes del culo. Emilio mientras se saca la leche con un buen ordeño, toda blanquita saliendo a borbotones de la raja de su capullo, cayendo espesa y pringosa sobre sus abdominales. Menudo trabuco tiene también el cabrón.

Mam se queda observándolo y agarrándolo con la mano, dándole pequeños hostiones con el capullo sobre su propia corrida que se queda pegadita al tronco y despliega una hilera de semen bien rica. Ya tengo una nueva fantasía, tener esas dos pollas agarradas delante de mi boca y no parar de menearlas hasta sacarles toda la leche que llevan dentro.

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