Sumner Blayne y Ryan Orion se follan sin condones el culazo de Brysen y le meten doble rabo | Sean Cody
Del gym se fueron directos a la cama. Se habían pasado más tiempo mirándose que haciendo las rutinas que les tocaban, así que dieron por finalziado el entrenamiento y se dieron a otro que molaba más y con el que también se gastaban calorías, solo que este era jodidamente más placentero. Brysen estaba cañón, guapísimo, Sumner Blayne tenía una pintaca de empotrador con ese culazo marcándose en sus vaqueros y ese paquete. Ryan Orion encandilaba con sus ojazos azules, sus labios y ese pelazo que invitaba a agarrarle de los pelos y ponerle a mamar.
No tenían ni idea de lo que podría ocurrir sobre una cama si estaban los tres juntos, pero fuera lo que fuera, estaban a punto de descubrirlo. Fuera camisetas y a darse el lote. Sus cuerpos ya los tenían vistos, en el gym y en los vestuarios, la novedad fue poder tocarse sin cortapisas. Las manos enseguida se centraron en las formas de sus culos bajo los pantalones y dibujando bien las formas de sus penes firmes en el frontal.
El primero en desefundar su arma fue Brysen, sacando una sonrisa de vicio en los otros dos al ver esa cacharra larga, grande y portentosa rebotando entre sus piernas. Ryan fue el siguiente. La tenía morcillona y le salió como un plátano, madura y colgando bien pesada. Sumner completó el trío de rabos, dejando a todos sin palabras al mostrar su impresionante y cilíndrico pollón.
Sabían que estaban bien dotados, se las habían visto en las duchas sin quitarse ojo, soñando cómo las tendrían cuando se pusieran duras. Ahora ya lo sabían de cierto. Acercaron posturas de rodillas sobre el colchón y empezaron a tocarse unos las de otros, sintiendo el calor que desprendían sus grandes mancuernas, acariciándolas, frotándolas con la mano, notando las ruigosidades de las venas. Sólo había algo mejor que tocarte la polla, poder tocar la de otro, sentir su erección, una forma diferente a la tuya.
El primero que le echó cojones fue Brysen. El tio no dudó en inclinarse sobre la cama, poner la cabeza entre los dos, atraer las pijas hacia su cara abrazándoles por los culos y se metió entre pecho y espalda una buena panzada de rabos. Sumner se tumbó en la cama. Brysen tomó asiento sobre su cara poniéndole a comer toda la raja de su impresionante culazo y Ryan se internó entre sus piernas para chuparle el rabo.
Los gemidos de placer de Brysen despertaron el interés de Ryan por los secretos de la puerta trasera, así que acabaron los dos encima de la cama a cuatro patas, Brysen a la cabeza, Ryan detrás comiéndole el ojete y detrás de este Sumner cerrando la fila, que acababa de descubrir el paetirtoso culazo del chaval, redondito y suave como él solo, además con un pedazo de agujero.
De los tres, el que parecía más dispuesto a caer en la tentación fue Brysen. Por si tenía alguna duda, Sumner se la disipó. Le colocó una mano detrás del cuello, empujó hacia abajo y le obligó a ponerse a cuatro para que Ryan lo penetrara por detrás. Tenía la polla de Sumner en la boca cuando Ryan se la metió entera. Sumner sintió el aliento del gemido de Brysen sobre su pene.
Intercambiaron posiciones. Sumner siempre esperaba a que otro tio abriera el camino cuando entre varios se follaban el mismo culo, porque así tendría parte del trabajo hecho. Con lo que no contaba era con que el ano de Brysen estuviera tan puto apretado. Sin prisa pero sin pausa, fue encajándole cada centímetro de polla dentro, hasta que finalmente pudo empezar a follárselo.
Ryan le tomó el relevo de nuevo, esta vez abriendo de piernas a Brysen bocarriba. Descubrió en Sumner a un voyeur increible. Mientras se estaba follando a Brysen, Sumner se dedicaba a observar la jugada de cerca, paseando sus manos por los muslos de Ryan, mirando atentamente los movimientos de su culete mientras empotraba. Tanta atención hizo que Ryan se viniera arriba. Se sentía minuciosamente estudiado, como si estuviera follando sobre un escenario con público dictaminando si lo estaba haciendo bien o como ellos esperaban.
Después de probar a Sumner en la misma postura, Brysen se sentó sobre las piernas de Sumner encajando su enorme polla dentro de su culo y recibió un segundo rabo por detrás, el de Ryan. Los dos dentro de él. Sumner se quedó quieto mientras Ryan lo daba todo, agujereando ese culazo doblemente penetrado, deslizando su pene por el agujero y por encima del grueso pollón de Sumner.
Sobre la cama, Brysen siguió despachando el pijote de Sumner, saltando sobre él. Se hizo un pajote y no paró hasta correrse encima de ese macho. ¿Tan buena era la polla de Sumner cuando te penetraba? Ryan no se iba a quedar con esa duda, así que se abrió de piernas y dejó que Sumner le arreara bien en el culete. Vaya que sí que daba placer, tan larga, grande y gruesa. Ryan se retorció de gusto sobre las sábanas.
Justo cuando se la estaba tocando y sintió ese escalofrío que anunciaba la corrida, se la soltó esperando haber llegado a tiempo, pero en ese momento un buen pollazo bien metido le tocó su punto débil y la polla dura mirando hacia la cadera empezó a soltar toda su leche a borbotones, blanca y espesa, la lefa colgando de la raja del cipote, meciéndose suavemente para caer y dejar paso a otro lechazo.
Casi hasta el último segundo aguantó Sumner dentro de Ryan. Acudió raudo hacia su cara y llegó justo a tiempo para correrse encima de ella, dejándosela bien sucia, soltándole un primer lefazo que le voló por encima cayendo a saco sobre él desde el ojo a la barbilla. Sumner siguió desalojándose los huevos, sin saber dónde caería el siguiente puesto que le temblaban las piernas de gusto. Ryan rechupeteó el cipote todavía duro y gordísimo recién corrido y Brysen también acercó la jeta para pegarle un lametón.
VER A BRYSEN, SUMNER BLAYNE Y RYAN ORION EN SEANCODY.COM
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