Brandon Salieri se deja follar sin condón por el jovencito y dotado Jay Campion | Bel Ami Online
Jay & Brandon
Un momento estaban saludándose recién llegados a la fiesta, vestidos para la ocasión y tres horas después estaban todos en pelotas dentro del espacio reducido de la sauna que tenía la puerta abierta y por la que se colaba el estridente sonido de la música. Con una copa en la mano, todos los chicos se pusieron a mover los rabos al son de la melodía y casi todos los tenían bien largos como para provocar en los demás las risas al ver cómo las colas se alzaban y caían sacudiendo los cojones o se mecían entre las piernas.
No llegaron a nada más, aunque de haberlo hecho y más dentro de esa sauna, con tanto rabo largo grande y duro, tantos culitos dispuestos y tanto cuerpazo atlético y musculado de chicos jóvenes, la temperatura podría haber roto el termómetro, por no hablar de las salpicaduras, porque todos, sin excepción habrían acabado recibiendo de sopetón o aunque fuera sin querer. Se echaron todos a dormir la mona compartiendo habitaciones y cayendo rendidos sobre las sábanas como su madre les trajo al mundo.
Las risas como las de Brandon Salieri y Jay Campion regresaron al levantarse y tomar los primeros cafés, recordando la noche anterior. Brandon fue directo a Jay en cuanto le vio a solas en el patio. Puede que fuera un poco pedo, pero nada le impidió fijarse en ese cuerpecito en obras que iba por muy buen camino, musculadito, tonificado, con buenos biceps y marcados pectorales. Con la intención de ver ese cuerpo desnudo una vez más y su cola larga en acción, se lo llevó a un dormitorio vacío, tremparon y se chuparon las colas el uno al otro.
La sonrisa de agradecimiento de Brandon, agachado frente al chaval, le salió de forma natural sin preveerla, al ver lo tiesa, larga y grande que la tenía, poniendo la guinda a ese cuerpazo espectacular. Brandon no se quedaba atrás, la tenía larga y hermosa, surcada por unas majestuosas venas y su torso marcaba cada músculo que era una delicia, en especial su six-pack, por no mencionar lo jodidamente guapo que era. Sentado al pie de la cama, echado hacia atrás apoyado en los codos, observó atentamente cómo el jovencito Jay paeaba los labios por todo su tronco y le lamía las bolas mirándole a los ojos.
El niñato jugaba duro. Puso a Brandon a cuatro, se agachó y no paró de lamerle el ojete mientras con una mano forzaba la polla de Brandon obligándola a pasar entre sus muslos y se la machacaba a pajas, sosteniendo en el pulgar el peso de sus cojones cada vez que subía la manita. Después de darse ese capricho, se levantó y, sin preguntar, metió la polla sin condón dentro del agujero del culazo de Brandon, que miró hacia atrás sin creer que el niñato ese se hubiera tomado la justicia por su mano y no hubiera ido al pantalón a coger un puto condón.
Ya no había vuelta atrás y además le estaba gustando, demasiado. El chico iba decidido, no paraba de meterla, sin forzar, sin volverse loco, ajustando el ritmo y conteniendo la carga de placer. Notó eso sí que se ponía más cachondón cuando tuvo a Brandon para él solito de piernas abiertas. Puede que fuera ver a Brandon en todo su conjunto, tan guaperas, con el pollón duro y grande rebotando contra sus abdominales, sus muslos algo peluditos, pero el chaval no aguantó mucho más en esa postura, sacó el rabo y vertió su semen por todos los bajos de Brandon, dejándole virutas de leche en la raja del culo, el interior de los muslos y en la parte baja de la bolsa de sus cojones. En cuanto el chico se inclinó para chupársela, Brandon abrió fuego y tiró tan alto que le dejó gomina en todo el pelo.
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