Dato Foland, John Brachalli y Only Matt se montan un trio de machos follando sin condones y sin límites | Raging Stallion

The Shaft Shack

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Joder, había días en los que a John Brachalli le era imposible concentrarse en su labor en el taller. ¿He dicho días? Pues mentira, en realidad ningún día podía concentrarse en las tareas. Cuando estaba cachondo, era como si el tiempo se ralentizara a su alrededor. De repente podía quedarse horas mirando la atractiva cara de macho de Only Matt, con esos ojazos verdes, esa frente con el ceño perennemente fruncido que le hacía irresistible y toda esa barbita y bigote que poblaban toda su cara como si fuera Lobezno. El martillo en poder de su mano grande y fuerte, masculina. Con el calor, se quitó la camiseta y el muy cerdo se la pasó por los sobacos para limpiarse el sudor. Las ganas que tenía John de que su lengua y sus hocicos sustiuyeran a esa camiseta y poder esnifarle todo eso.

El enorme culazo que marcaba Dato Foland en sus pantalones vaqueros cortitos, ajustados, rotos, sucios llenos de grasa. En ese momento se estaba inclinando hacia adelante y se le levantaba ligeramente la camiseta por encima de la cintura, dejando al descubierto una pequeña porción de su espalda. Su camiseta negra de tirantes no podía ceñirse más a un cuerpo masculino. Dato era fuerte como el vinagre. Sus pectorales prominente y peludos eran pura fantasía, por no hablar de sus brazos, con unos biceps en los que se le marcaban bien las venas, musculosos y potentes.

Pero John no era el único que estaba cachondo perdido todos los días en ese taller. Estaba tan ensimismado mirando y en su mundo que no se daba cuenta del caramelito que resultaba para los otros tios. Porque John despertaba en los hombres su instinto más primario de una forma difícil de explicar. Era todo él en conjunto. Su guapísima cara, su mirada enamoradiza y sugerente, la barbita y el bigote que le conferían un aspecto de empotrador, su torso musculado de pelo en pecho, lo bien que le sentaban los pantalones y en general cualquier cosa que se pusiera encima, porque menuda percha tenía el cabronazo, pero sobre todo su actitud, sus gestos, sus posturas, todo en él resultaba morboso y atractivo a todas horas. Era inexplicable.

No se daba cuenta, pero era él el que terminaba despertando el apetito sexual de los tios en ese taller y por eso acababan siempre en pelotas, fornicando como perros. Ese día Dato tomó asiento completamente desnudo, solo con las botas puestas. El tio estaba cañón, con esas piernas separadas con grande sy fuertes muslazos. En el torso se le marcaban los abdominales. John y Only se acercaron a él por los flancos y empezarona pasear las manos por sus pectorales cuadrados, fornidos y peludetes. A cambio, Dato les tocó y les palmeó las pollas. A Only todavía le quedaba recorrido, la tenía gordita y morcillona, pero John ya estaba empalmado a tope, luciendo una larga, gruesa y bonita pollaza.

De los tres era el que más grande la tenía. Dato se levantó. Los tres sequedaron de pie cruzando brazos por todas partes, blandiendo herramientas que no eran suyas, saciando la curiosidad innata de palpar con tus propias manos la erección de otro tio, comprender por fin cómo era eso de tocar una de otro tamaño, de otro grosor, de otra textura, su calor, sentir la mano de otro en tu rabo y dejar que le la masturbe aplicando su propia fuerza, probando cosas distintas.

Que levante la mano el que no haya tocado el rabo a otro tio por curiosidad, porque verla ahí colgando no pueda saciarle el conocimiento. Lo único es que lo de estos tios va más allá del saber, sobre todo en el caso de John. No se da cuenta, que va, pero con efectivamente con sus gestos y actitudes eleva la temperatura. Subió varios grados cuando estaban todos de pie tocándosela. Él no se conformó con pajear los otros dos rabos, que va, él tuvo que llevarse la mano con la que había tocado cola a las napias para esnifarla. Los otros dos se rieron al vrle hacer eso, pero en el fondo eran risas nerviosas, excitadas, que les pusieron cachondísimos. De hecho Only repitió su gesto y comprobó que tocar la polla sudada de un tio y esnifar ese olor en tu mano, era jodidamente agradable, morboso y excitante.

Se pegaron un buen morreo a tres, se acercaron mucho más y rozaron sus penes, sus glandes, acariciando unas con otras. Mirar hacia abajo y ver a esos tres rabos conociéndose era sumamente agradable. Dato volvió a tomar asiento. La tenía ya bien tocha y Only se la estaba pelando con la zurda. John estaba esnifándole el sobaco de su lado, de ahí pasó al pezón de su tetilla, le besó en el abdómen, se detuvo un par de segundos a ver de cerca cómo la mano de Only masturbaba ese pollón y fue el primero en abrir fuego para empezar la fiesta.

Colocó la cara justo por la parte posterior de la polla, situando el tronco a lo largo de todo su bigote. Esnifó su dulce aroma de polla encerrada en calzones, la enderezó con la mano, apartó la cara para ver de cerca su impresionante forma y tamaño y se la zampó metiéndosela dentro de la boca, acariciándola y succionándola entre sus labios.

Only le tomó el relevo, no sin antes mirar a John a los ojos. Qué ojazos, tan relajantes como cargados de vicio. De nuevo algo inexplicable. Ese tio había nacido para llevar a los hombres a otro nivel en el sexo, a la locura extrema. No hicieron falta palabras. Al mirarle Only le estaba preguntando si le había gustado hacerle la mamada a ese tio. Una sonrisa por toda respuesta.

Las manos de Dato no paraban quietas. Al tener a esos dos tios a cada lado, solo tenía que alargar los brazos, meterles mano entre los muslos y sacar el dedito a paseo para introducirlo por la raja de sus nalgas a la vez que sostenía y sentía en la muñeca y el antebrazo sus pelotas y sus erecciones. Le procuraron todas las atenciones. Mientras uno le daba de comer rabo, el otro le mamaba la polla y jugaba con su culete. Qué maravilla cuando John introdujo la mano por la raja de ese culo de macho y él separó las piernas dejándose hacer.

Cuando Dato se puso de pie, Only y John se agacharon para comérsela a dos bocas. El gusto que daba mirar a otro tio a un palmo de distancia comerse una polla bien comida, ver cómo la saca húmeda entre sus labios, te mira a los ojos fijamente y te pasa el testigo, o mirarse a los ojos mientras uno planta los labios en un lado del rabo y el otro en el otro lado poniendo morritos y sincronizarse para pasearlos a lo largo de toda la polla para terminar besándose al llegar al final, con el cipote entre las bocas. Comerse las babas de otro tio en esa situación era algo genuino y flipante.

John se puso de pie y entre los dos le dieron de comer rabo a Only, así fue hasta que Dato se echó un pasito hacia atrás y se fijó en el culazo grande y redondito de futbolista de John, soltando una ovación incontrolable que salió por su boca de forma instintiva. John se dio cuenta enseguida y, sin sacar la polla de la boca de Only, sacó un poco el culete hacia afuera, subió un pie al asiento abriéndose de piernas y regaló su culo a Dato, que enseguida se acercó todo empitonado por detrás, acarició la raja de ese culo flipante y que tanto le gustaba con la polla dura y le mancilló la rajita penetrándole a pelo.

De tanto chupar polla, Only se puso de pie y John se fijó en su cara. Tenía colgando un buen pegote de saliva por toda la barba, como si fuera lefa. Only se le puso delante y muy mimoso, le dio la espalda y echó le culetepara atrás hasta rozar la polla de John. Por supuesto John no se entretuvo y se la clavó a pelo y cuando lo hizo, a Only se le quedó cara de bobalicón, incapaz de controlar el gusto que sentía, tanto que se le salió una buena cantidad de saliva por la boca.

Toma trenecito, ahí de pie, tres machos fornidos y dotados follando. John imponía el ritmo. Si nechaba el culo hacia atrás tragaba polla, si lo echaba hacia adelante, la metía. La cola dura de Only hacía aspavientos entre sus piernas con tanto meneo. Tres pares de muslos, tres culazos abiertos, tres pares de pelotas, dos pollas invadiendo y la otra haciendo lo que le salía de los cojones. Estaban perfectos para que otro tio llegara,  se tumbara en el suelo debajo de ellos, mirase hacia arriba y cascársela, porque las vistas eran tremendas.

Se miraron entre los tres. Ahora necesitaban a una putilla. La cara de vicio de Matt lo decía todo y el cabrón estaba buenísimo, necesitaban follárselo por todos los huecos. Le pusieron a cuatro con las rodillas separadas. Su culo era perfecto, bien peludo. Dato le cubrió por detrás dejando sus piernas y su culo todavía más abiertos al hacerlo, lo que permitió a John agacharse y mirar de cerca cómo follaba. Delante de su cara ese pandero dando caña a otro, viendo cómo toda su barra penetraba el hueco a su disposición y le cascaba las bolas.

No se conformó con mirar. Estiró la mano y agarró la polla de Matt entre sus piernas acariciándola, empuñándola como si fuera la ubre de una vaca. También plantó las manos en el grandioso culazo de Dato y empujó con ellas, dándole otro ritmo a esa follada que no era suya. Le encantó mirar y sobar. Luego llegó su turno y ocupó el lugar de Dato, dando rabo a ese mamón.

De nuevo Dato tomó asiento, se tumbó hacia atrás y John lo aprovechó para darle la espalda, sentarse sobre sus piernas y clavársela para cabalgarle. A Only le esperaba una imagen que le sería imposible quitarse de la cabeza jamás. Ver a John con su cara guapa sonriendo del gusto, con ese cuerpazo saltando, la pedazo de empalmada que llevaba entre las piernas, un pollón enorme que cilimbreaba al viento, libre. Matt no pudo resistirse, primero le metió una mamada y luego se subió encima de él para clavarse su polla, provocando de nuevo el encarrilamiento de otro trenecito, solo que este en vertical.

Una pila de muslos, de culos, de cojones, de rabos en la que esta vez era Matt el que imponía la fuerza desde arriba. Al saltar, su rabo morcillón daba bandazos, acariciando el interior de los muslos de John. Obrigado. Como apurando los últimos momentos, todo se volvió más vertiginoso. Volvieron a comerle la minga a dos bocas a Dato, abrieron de piernas a Matt para castigarlo por sus pecados y con el rabo de Dato dentro de su culo, la penitencia de Matt fue agarrarse la polla y no parar de meneársela hasta gemir como un puto infiel y correrse encima como un cerdo.

John pensaba aguantar un poco más, pero si había algo que le contagiaba tanto como un bostezo, ese algo era ver a otro tío correrse. Se estaba haciendo una manopla cuando la leche se le empezó a salir por la polla como un manantial. La leche cayó en toda la cara de Only, mojando su mejilla, su nariz, su bigote, introduciéndose por su boca. Matt miró hacia arriba, encantado con ese facial, buscando más, saboreando y tragándose el esperma de ese tio guapo y pollón. Sabía rico.

Dato salió justo a punto para correrse. Acompañó la corrida con un empuje de caderas, chorreando de semen todo el torso de Matt, dejando su leche por todos los pelazos, desde el entrepecho hasta por debajo del ombligo. Se quedaron mirando, desnudos y corridos. Era fantasía que hacía un momento estaban vestidos y currando y ahora tenían a Only ahí tumbado entre ellos, de la cara a las pelotas todo su cuerpo lleno de leche de los tres. No podía decirse que no se habían comido un buen bocata para hacer el descanso.

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JOHN BRACHALLI, DATO FOLAND & ONLYMATT TRAILER «THE SHAFT SHACK»

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